Review Californication: Smile

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Es lo que pasa en la vida, que después de siete episodios llega lo inevitable. Está en todos los manuales y libros de autoayuda: “Su camino hacia el episodio siete”, “Enfréntese al siete”,  “Siete rituales de amor para llegar al episodio siete” o “Haga el amor consigo mismo antes de llegar al siete”. Un despliegue, vamos. Recuerdo el episodio siete como si lo hubiera visto ayer. Ahora que lo pienso… puede que esté mezclando la realidad con alguna serie de televisión. Quién sabe. Ya que estamos aquí podemos hablar de Californication, ¿no? Seguidme.

Seis años de Hank y Karen, Karen y Hank hasta el infinito. Adorables a ratos e insoportables a otros. Puede que la relación de estos dos personajes haya podido llegar a cansar hasta la saciedad a muchos, es comprensible. Lo que no se puede dejar de reconocer es que nos han regalado grandes momentos y que en algún punto de la historia todos hemos querido verlos hacer algo bien. Digo esto porque ha llegado un punto en que o nos sentamos a hablar con ellos o los devolvemos de nuevo al jardín de infancia donde, en estos momentos, encajarían infinitamente mejor.

Comentaba hace unas semanas que la “pareja” se encontraba en una situación bien jodida y que realmente no era culpa de ninguno de los dos. Hoy, sin embargo, vengo a decir otra cosa porque esto empieza a cansar y va siendo hora de hacer algo. Lo que sea. La culpa es de ellos ahora mismo. Toda. De Hank porque no sabe actuar de manera responsable ni aunque le vaya la vida en ello, y si lo hace, siempre llega el momento en que tiene que comportarse de manera pueril y fuera de lugar. De Karen porque… porque no sé realmente qué cojones quiere, en honor a la verdad. A lo largo de la serie ha tenido como diez mil motivos para estar enfada y en cambio ha tolerado más de lo que nosotros llegamos a entender. Creo que ahora se está enfadando por las razones equivocadas.

Una escena. Una sola escena de un par de minutos después de varios episodios sin aparecer o contando las apariciones con cuentagotas. Ha sido un intento bastante pobre de contentar a la audiencia, supongo, de recordar que no se han olvidado de ella, pero la escena se las trae por parte de los dos. Lo de irrumpir en casa de ella de esa manera en este momento me parece de todo menos correcto y eso es, en realidad, lo de menos. La fanfarronada de llegar con un cheque como si alguna vez se hubiera tomado en serio un trabajo ha sido tremenda. El culmen llega con lo de siempre, con esa costumbre tan suya de tener que joder a cualquier compañía masculina de Karen mientras él se las apaña de maravilla ahí fuera. ¿Y qué hay de ella? Jugando a la versión yoga de “no te escucho, cartucho” en lugar de decir lo que quiera que tenga que decir.

karen

No es que haya sido un episodio para recordar, pero al menos ha resultado algo más dinámico que los anteriores. La parte relativamente humorística ha vuelto a correr por cuenta de la trama de Levon. El joven, que después de perder su virginidad y probar una vagina un par de veces tuvo que enfrentarse a una regañina maternal, necesita un día íntimo y personal para alejarse de todo. Es el plan perfecto para que Hank lo arrastre a convencer a Julia de que persiga su sueño de actuar (y buscarle una pequeña oportunidad al chaval, de paso) de la más surrealista de las maneras. Muy de esta serie, lo de presenciar propuestas de matrimonio entre caries y desinfectantes varios.

Y ha llegado lo inevitable, claro. Jugamos a la familia feliz, fumamos marihuana juntos y vemos películas tirados en el sofá. Lo que viene después se huele a kilómetros, sobre todo después de una de esas guerras de cosquillas que nuestro “bioterrorist of love” parece dominar tan bién. Julia no acepta un no por respuesta y a Hank siempre lo asfixia la braguera cerrada. El resto es evidente.

julia

A Marcy y a Runkle tampoco es que les vaya mucho mejor. Como vosotros mismos dijísteis la semana pasada, estos personajes se han convertido en una caricatura bastante penosa de sí mismos. La carrera del Charlie está tan acabada que resulta imposible que no se de cuenta, y Marcy lleva encima tal frustración sexual que ni siquiera ve fuera de lugar aceptar la propuesta de Stu. Lo peor es que ambos empiezan a contemplarlo como una posibilidad real.

Como fan acérrima de la serie me sabe mal mantener esta actitud tan negativa hacia la temporada, pero la verdad es que todavía no he desarrollado un superpoder de autoconvicción lo suficientemente fuerte como para engañarme y ver algo bueno donde no lo hay. Estaba convencida de que al ser Californication un producto de recepción más discreta y contar por ello con menos presión iban a saber despedirse, pero no. Cada vez que termina un episodio pienso que todo puede dar un giro y acercarse más a la idea que teníamos de la serie, pero la realidad es que sólo quedan cinco y no veo la posibilidad de cambio por ninguna parte.

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Review Californication: Smile
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3 comentarios

  1. Pues yo, no se por qué, este capítulo me ha dado muchas esperanzas (para la temporada, no para Hank), igual es porque sale Karen y ya se le echaba de menos. Quedan cinco capítulos y, si no me equivoco, quedan dos para el flashback de todas las temporadas, y en esta temporada es, con diferencia,el capítulo que más estoy esperando, y no solo por su contenido, si no ya por su título: Faith, Hope, Love. Creamos en Hank, es lo mínimo que le podemos dar después de estos seis años.

  2. Hola, Irene. Ya conoces, de sobra, mis motivos para amar “Californication”. Y lo cierto es que, me duele decirlo pero… algunos de ellos están brillando por su ausencia en esta séptima y, maldita sea, última temporada. Por ejemplo, siempre he pensado que Hank Moody se mueve como pez en el agua en el circo del rock n’ roll, por eso me pareció tan magnífica la sexta temporada (muy superior a la quinta), la segunda me sigue pareciendo insuperable, y mis personajes “invitados” favoritos creo que siempre serán Atticus Fetch y, sobre todo, Lew Ashby. Tras un año liándola en el ámbito académico, otro dedicado a sus líos con la justicia, y su incursión en el rollo del hip-hop de la mano de Samurai Apocalypse, no parecía mala idea que cerrase sus aventuras desembarcando en el mundo de la televisión, y que nos mostrasen las tripas de ésta. Sin embargo, no creo que lo estén aprovechando en lo más mínimo, más allá de que Rath mole (¿por qué no trabaja mucho más Michael Imperioli?), aunque no tanto como Atticus o Lew, y de alguna ocurrencia de algún personaje. Así que por ahí, decepción total.

    Por otra parte, Charlie, arrastrando en ello a Marcy, siempre ha cumplido a la perfección su función de bufón oficial, con las tramas más patéticas y vergonzantes, pero tampoco creo que la pareja esté rindiendo en esta ocasión a la altura.

    Aún así, lo más “grave” de todo es que, como dices, “Californication” siempre ha sido Hank y Karen, Karen y Hank. Y Becca, por supuesto. Ya era difícil imaginar una temporada entera sin ésta última (¡cómo se la echa de menos!), aunque supongo que deberá aparecer antes de la despedida de la serie… pero la “desaparición” de Karen es completamente ilógica, incluso dolorosa. Ambos se están comportando como para darles de bofetadas, sí, pero lo de Hank es aún más inexplicable. Es como si acabase de regresar a la casilla de salida. Porque su forma de actuar, por mucho que Levon (y Julia) hayan irrumpido en su vida, contradice incluso el precioso final de la pasada temporada. Hank volvía a California para estar con Karen, debía resolver su historia con ella de una vez por todas, SÍ O SÍ, así que no sé qué cojones está haciendo. Tú lo has dicho, quedan sólo cinco episodios, ya hemos gastado siete, y comienzan a sonar todas las alarmas, porque esto no se encauza. Mira que me encanta Heather Graham. Bueno, me quedo corto, la amo perdidamente desde que encarnó a Roller Girl en la grandiosa “Boogie Nights”. Pero lo siento, la trama de Julia y Levon hubiese funcionado bien en otra temporada, pero no puede adueñarse de la conclusión de la serie. No pueden desplazar de esta forma a Karen, y Becca.

    Vale, siempre habrá momentos y capítulos disfrutables. Siempre los ha habido, incluso en sus temporadas más flojas. Pero esta no es una temporada cualquiera, es la ÚLTIMA, y aunque creo que ninguno sabíamos muy bien cómo podían terminar esta historia, por dónde irían los tiros, si tendríamos un final feliz, amargo o agridulce, en cualquier caso no podíamos imaginarnos que tirarían por donde están tirando. Porque no se siente como que sea el camino correcto. Así que ya sólo nos queda esperar a ver qué nos tienen preparado para los últimos cinco episodios y, en la medida de lo posible, intentar disfrutarlo. Ahí estaremos sí o sí los más fieles, y después de eso ya nos tocará echar de menos a Hank Moody y compañía. Yo al menos sé que lo haré.

    Y una anécdota para terminar. Marilyn Manson, tras su breve pero brutal aparición en la temporada pasada de “Californication”, ha fichado ahora para aparecer en la también séptima y última temporada de otra de mis series favoritas, “Sons of Anarchy”. Qué ganazas.

    Extraordinario trabajo el que estás haciendo este año, Irene, como siempre. ¡Nos seguimos leyendo!

  3. Amber

    Yo tb estoy medio pesimista. Sigo en mi cruzada contra Karen. No la soporto. Y coincido con Irene en que llegó un momento en que no sabemos ni que quiere ni nada. No lo saben los guionistas, no lo sabe ella. Que mueeeermo de personaje!!!
    Y en la pareja Runkle, de nuevo los guionistas demuestran que están sin niguna idea. Que lastimica… antes esta serie te hacia troncharte por absurda, y emocionarte a veces por lo real de las consecuencias. Ahora una la mira haciendo el sudoku. 🙁

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