Review Californication: Levon

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Doce semanas aproximadamente es el tiempo que nos queda para despedir a Hank Moody, el escritor más pasado de rosca de la televisión. Estamos muy cerca de presenciar un final que a pocos nos duele y pocos entendemos. Californication siempre se ha caracterizado por unos índices de audiencia más humildes que los de otras comedias y por unos seguidores que hacen poco ruido, aunque inmensamente fieles. No va a resultar masiva la despedida de esta serie ni las redes sociales se convertirán en un mural de avatares temáticos. ¿Qué nos importa? Si estamos aquí para recorrer el último tramo del camino. A lo largo de siete años estos personajes, y en especial Moody, han pasado por muchas cosas. Lo reza el cartel promocional de esta séptima temporada que acaba de empezar: “He’s come a long way”, y nosotros hemos andado con él ese camino hasta en los peores momentos. ¿Hablamos de la vuelta? Una vuelta que no va a volver a repetirse.

A decir verdad, he visto un par de veces “Levon” antes de ponerme a escribir porque la primera vez me ha dejado con un sabor ligeramente agridulce en la boca. Hace un año la serie se despidió con otra despedida, la de Faith y Hank. Una relación que no podía ser como no puede ser ninguna de las paridas que Hank pretende llevar a término. Lo dejamos justo donde hemos vuelto a verlo hoy, esperando frente a la puerta de Karen. Una escena que generó muchos miedos y dudas y que hoy se despeja, aunque no sabría si decir que de la mejor manera. Una cosa tengo clara y es que el regreso de la serie este año no me ha dejado tan satisfecha como me dejó el estreno de su sexta temporada. Un estreno donde veíamos al protagonista tocar fondo y pensar más de la cuenta para terminar aterrizando en un centro de rehabilitación. Puede que las expectativas no hayan ayudado, claro. Nosotros, como Hank, también nos estamos despidiendo. Y queremos que el recuerdo haga justicia a todo lo que ha sido.

Como decía,  ha vuelto a por Karen y tras esa puerta roja podíamos imaginar dos posibilidades. La primera: la única mujer que ha importado en la vida del escritor se ha ido bien lejos, dejándonos con la metáfora perfecta del abandono de un lugar para empezar de cero. La segunda: la Señorita Van Der Beek abre la puerta y, si no le da con ella a Hank en las narices, mantienen una conversación llena de garabatos verbales y razones inventadas para no tener lo que quieren tener. Eso sí, terminando en la cama. Ninguna ha terminado siendo cierta, claro. El desenlace de esa espera concluye de forma más real y el único acercamiento entre los dos ocurre, por supuesto, en la cabeza Hank.

Karen no está en casa, no, pero tampoco se ha ido a recorrer el país con lo puesto como poeta beatnik. Está ahí mismo, a la vuelta de la esquina, haciendo el intento de arrancar en una vida que hace un par de horas ya concebía sin el que, inexplicablemente, es el único hombre al que ha querido. Y es el momento en que aparece cuando todo, de manera casi imperceptible, se viene abajo. Incluída su cita con Chris, el tío del yoga. Es un déjà vu terrible, lo hemos visto tantas veces boicotear a los ligues de Karen… Eso sí, basta un chiste para que volvamos a caer rendidos a sus pies y nos demos cuenta de cuánto lo echábamos de menos realmente.

His cum probably tastes like hummus. Cummus.

hank y karen

Por si la odisea de volver a conquistar a una mujer que en realidad ya está conquistada fuera poco, ahora nos encontramos con un problema añadido. Atticus ha despedido a Runkle y de paso ha sustituído a Moody por Aaron Sorkin. Es una patada en los bajos a todas luces. Y una putada, porque sin trabajo y una imagen impecable, la conquista, al menos en su propia cabeza, se hace imposible. Como si alguna vez le hubiera dado a Karen esa versión de sí mismo para que pudiera conocerla. La cuestión es que para él importa y las posibilidades de que alguien los contrate son prácticamente nulas. Ha jodido a todo aquel que alguna vez ha depositado un mínimo de confianza en él, eso trae unas consecuencias. Sin embargo, aún no se ha cagado en la televisión y eso nos deja una puerta abierta. Guionista o no, ha sido un placer volver a ver a Christopher Moltisanti, casi tanto como ha sido verlo a él intentar hacer algo tan mundano como comportarse, prometer llegar sobrio a trabajar, ser puntual o buscar en el diccionario la definición de respeto para no atacar con mordacidad a sus posibles futuros compañeros. Es por una chica, todo es por una chica.

moltisanti

Charlie también tiene problemas y no sólo hablamos del mundo laboral. Su (otra vez) matrimonio con Marcy no parece funcionar como ambos esperaban, y es que su afición favorita y más básica va absolutamente mal. El rey de los micropenes, el rey de la eyaculación precoz, el rey de… todo lo triste, lleva días sin tener una erección. Eso duele y no por las razones adecuadas. Hilarante ha resultado verlo llorar entre las piernas de su mujer, que se deja practicar sexo oral desesperada por no oirlo gritar, mientras recurre a la tablet para pasar el tiempo porque la escena se vuelve grotesca por momentos y hay cunnilingus que no deberían existir.

runkle

Hablando de cosas que no deberían existir, ¿quién es ese Levon que anuncia el título del episodio? Es nada más y nada menos que el susto que Tom Kapinos ha querido darnos en el último año de la serie. Un pringado ligeramente espeluznante que en principio aparece como alguien que simplemente ha leído la obra de Hank Moody y quiere entrevistarlo. De forma poco habilidosa, claro. Llega un momento en el que al propio dios de las situaciones absurdas y el desastre le parecen un despropósito  las preguntas que hace Levon. No nos gusta encontrarnos con semejante pastel, o al menos a mí no. Ya ha ocurrido esto antes, cuando en la segunda temporada nos mantuvimos en vilo hasta que vino al mundo un bebé negro despejando todas las dudas. No sé si es una broma pesada de alguien a quien ha tocado en exceso las narices, o es una realidad a la que va a tener que enfrentarse, pero su posible hijo está aquí, cara a cara, y es otro problema más del que ocuparse.

levon

Esperaba algo más intenso, no vamos a engañarnos, pero tampoco hemos tenido una mala toma de contacto con la temporada. Habrá que cruzar los dedos por que vaya in crescendo. ¿Qué os ha parecido?

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Review Californication: Levon
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3 comentarios

  1. Anónimo

    Esta serie nunca será lo que fue en su enoooorme primera temporada, pero cómo suelo extrañarla y cómo sé cuanto echaré de menos las locuras de sus personajes cuando haya acabado. Me gusta mucho tu review, toca los puntos claves y comparto tus opiniones. Es cierto que el episodio no está al nivel, pero Californication nos ha dado tanto que imagino que cueste reinventarse sobre la marcha mas morbosidades de las que nos han brindado anteriormente, espero que esta temporada final trate más sobre los adentros de Hank que sobre sus pervesiones exageradas y que se apegue a la realidad abrumadora de la primera temporada y su final sea tiernamente agridulce como la serie merece. Un saludo!!!

  2. Me gusta mucho tu review, comparto tus puntos de vista. Ciertamente el primer episidio empieza flojo en comparación con todo lo que la serie nos ha brindado, pero si soy sincero, para esta última temporada lo que más pido es cordura, aun cuando se que esta gran serie versa sobre locuras, morbos y depravaciones. Me explico mejor: quisiera para esta temporada una serie más sincera, como aquella enooooooorme primera temporada, donde sin perder el ritmo, los actos de los personajes, aun envueltos en un delicioso caos, eran al menos consecuentes y llevaban un trasfondo trabajado. Con el tiempo la serie se ha vuelto algo caricaturezca, pero confío en que el final hará honor a tan grandes personajes. Un caluroso saludo y repito, muy buena review, esperaré por las próximas.

  3. Pues a mi me ha maravillado. Hank ya no nos tiene que ganar, ya nos tiene ganados. Llevamos siete años viendo como se destroza el hígado y la mente para conseguir letras en una hoja, llevamos siete años viendo como ama a Karen y no pueden estar juntos. Nos quedan 12 capítulos que probablemente me harán llorar más de una vez, y lo echaremos de menos para siempre. Pero da igual, porque Hank siempre estará ahí. Mirando al infinito, fumando un cigarro.

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