Review Californication: Kickoff

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Sexto episodio de la temporada, un episodio que marca el ecuador de la despedida y nos deja, de paso, una prueba irrefutable de que las cosas ya no son lo que eran. Nos vamos acercando al final y vemos con nuestra mejor cara de escarnio que esta última tanda de capítulos no nos está dejando exactamente un buen sabor de boca ni está cumpliendo con nuestras expectativas. Está resultando una temporada poco fiel a los principios de la serie y a las bases que ha sentado durante seis años, de eso no cabe duda. Hablemos más despacio tras el salto.

Los expectadores de Californication han presenciado tantas fiestas que una no sabe por dónde empezar a citar. La mansión del gran Ashby, una habitación de hotel, el funeral de una estrella del rock, un avión que no se estrella por los pelos. Cualquier ocasión es buena si se presenta la oportunidad de consumir alcohol, dejar que la música vibre en todas partes y las drogas de diseño pasen por manos de todos. Estas fiestas han sido un sello de la serie desde el comienzo y ahora han quedado en poco menos que nada.La idea de ir a celebrar cualquier cosa a casa de tu jefe no resulta atractiva, especialmente si éste cuenta con un ego del tamaño de su mansión y cuida más de su piscina que de su desastrosa melena. Y allí están todos, guionistas y demás wannabes que trabajan en el equipo de Santa Mónica Cop, pero sobre todo están ellos, el trío de la gran nueva familia.

De nuevo, en la última entrega de la serie, pasamos por alto que existen dos mujeres que durante veinte años han sido la luna de Hank. Nada, ¿para qué? No hablo de que tuvieran que aparecer en una fiesta que nada tiene que ver con ellas, hablo de llamadas telefónicas y conversaciones pendientes. Si en la temporada anterior ambos personajes quedaron relegados al plano de los secundarios, en ésta se sitúan en un plano de cosas inexistentes, en el cajón de todo lo que se olvida y se vuelve a usar una década después. Muy triste. Hasta Stu tiene más protagonismo que Karen ahora mismo.

Volvamos de nuevo a la fiesta, una fiesta que, como comentaba en la entradilla, bien nos sirve para comprobar que nada es lo que era. Una fiesta estúpida, donde no pasa casi nada, como en esos prácticamente treinta minutos de episodio. Una fiesta con mucho menos sabor que las de otro tiempo, con demasiado control. Por no mencionar el nivel de conformismo acomodado que Hank está llegando a adquirir. No lo conocemos. Ya no.

En medio de esa fiesta prácticamente insípida poco ha ocurrido a Hank más allá de un intento de cunnilingus y una conversación rápida con la madre de su hijo sobre un beso que no tenía que haber sido que ha terminado en cosquillas. Quien ha salido mal parado a todas luces, como siempre, es Runkle, que cansado de la excentricidad y el victimismo de Goldie termina provocando su propio despido y dándose cuenta de que está en banca rota y que, bueno, tal vez pagar el alquiler del próximo mes sea un problema. Mayor problema aún es saber que Stu está dispuesto a darle un millón de dólares por una noche con Marcy, a quien extraña de manera enfermiza. Lo peor es que algo me dice que acabará pasando, que entre la necesidad económica y la frustración sexual que la pequeñaja chillona lleva encima, la idea termina por no ser tan descabellada.

No olvidemos a Levon, que ha protagonizado prácticamente el único momento del episodio que merece la pena. Es impagable. Que una vez probado el sexo es normal que quiera más, sí. Que acabe con la prostituta que lo libró de su virginidad puede hasta tener cierta lógica. Pero, ¿y lo triste que resulta acabar siendo un espectáculo nocturno para todo el que está en la fiesta, especialmente para tu madre? Un horror, desde luego. Mentiría si no dijera que al menos me ha hecho reír. Un hombre de veinte años al que su madre reprende mientras se aleja con el culo al aire. De circo.

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Un episodio muy flojito, de nuevo, con poco aire a Californication y mucho de dar vueltas sin saber a dónde ir, porque realmente no termino de ver a dónde pretenden dirigirse los guionistas. Les doy seis episodios para deshacer el entuerto. ¿Y vosotros?

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4 comentarios

  1. Amber

    Yo disfruté muchísimo de las dos primeras temporadas, del ‘Fucking and Punching’ y de todo ello. Pero a diferencia de la mayoría de fans de la serie, yo siempre he pensado que lo de él y Karen no va a ningún lado… creo que los guionistas no se han atrevido a quitarla de escena a tiempo, y ahora los que no la veis estáis cabreados, y los que, como a mi, les parece que Hank debería haber evolucionado sin ella, tampoco estamos contentos. Y personajes como Runkle o Marcia, disculpadme pero empiezan a ser una muy mala caricatura de ellos mismos! Los personajes se han comido a los actores y su.. todo! Al margen, a ver si Hank tb viene bajo mi falda… jijiji.

  2. Anónimo

    Solo dire que estoy en total desacuerdo con las 2 estrellas que se le han dado al capitulo. me ha parecido un capitulazo!

  3. Me pareció gracioso el episodio, creo que así como Hank intenta madurar la serie también ha intentado hacerlo pero al igual que Moddy sin éxito, pero creo que es parte del show, por eso la fiesta no es una locura total como las de antes. Pero no por eso dejan de pasar cosas graciosas.

    A mí me encanta que hayan dejado a Karen de lado, era enfermizo ese estira y afloja y bastante cansado, de hecho creo que terminarán juntos, aunque no es mi ideal.

    Creo que debería llegar una mujer totalmente desconocida a terminar la soledad de Moody.

    Estoy deseando esos últimos capítulos y que la serie se ponga seria, porque cuando lo hace es la mejor.

    • Amber

      Coincido plenamente en lo de Karen… y si que parece que acabarán juntos, así los fans quedan contentos. 🙁 No os gustó mucho la pareja que hizo con la lostiana Faith?

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