Review Californication: Glass Houses

Quién fuera Hank Moody, parece que lo tiene todo: éxito, mujeres, fama, encanto… y segundas oportunidades.
Cuántas segundas oportunidades nos brinda la ficción, oportunidades que
a golpe de pluma o de teclado aparecen mágicamente, muchas veces para
sorprendernos. Karen ha vuelto definitivamente a Californication, y no
puedo ser el único que se alegre por ello…

Siempre me ha gustado la relación de Hank y Karen en Californication, bien dibujada pero no excesivamente definida, manteniendo el equilibrio justo para poder jugar con ella y llevarnos a los espectadores de un lado a otro. En un desarrollo que parecería un poco precipitado si no se tratase de una serie de veinte minutos por capítulo, Karen decide que Hank y Becca tienen que ir con ella a Nueva York… Los Ángeles no es sitio para criar a una hija, ni a un padre.

Pero la pequeña de la familia es una adolescente que de repente se ve rodeada de lujos y de cosas que antes no había conocido, una buena amiga entre ellas, con lo que no va a poner de su parte para ello…

...y cena con los amigos…y cena con los amigos

El perfecto contrapunto a la trama principal lo han puesto y lo siguen poniendo siempre los secundarios, personajes estrambóticos que han desfilado por la serie aportando su granito de arena y ayudando a evitar la falta de ideas, siempre consiguiendo esa sensación de frescura que tanto identifica a Californication. Sue Collini ha sido desde luego un buen añadido, interpretada por la mítica Kathleen Turner, símbolo sexual de los 80, ha aportado un tono de frescura a la trama de Charlie, que comenzaba a estancarse poco a poco en el tema calzonazos.

Parece ser, y eso espero, que Collini va a conseguir poner las pilas a Charlie y hacer que vaya a recuperar a su chica de una vez por todas, si hay que fingir un orgasmo a toda leche para ello pues se hace. Porque, al fin y al cabo, ¿qué es un rockero de pacotilla en comparación con la bola de billar más entrañable de la televisión?

Si algo destaca en la evolución de los personajes está siendo una ligera tendencia a la exageración y la explotación de sus características (lo cual no me parece para nada negativo en este caso) llevando a momentos de comedia un poco más surrealista y absurda de lo que nos tiene acostumbrados la serie: Becca bebida y enfurruñada vomitando sobre el padre de Chelsea , la madre de la cual también ha disfrutado de las excelencias de los mejores vinos de la bodega, Karen sacando su lado más salvaje defendiendo a su cachorro y Hank, como casi siempre, observando divertido la escena, han formado un cuadro desternillante.

Tierno el momento post-borrachera y la comprensión de Hank y Karen, que al fin y al cabo ven a una parte de ellos en miniatura en esa cama, no es fácil ser padres… Por último, destacar el final de capítulo, no ha sido una frase especialmente memorable, ni un momento demasiado especial, pero precisamente por eso, por la naturalidad, por la química, por la familiaridad que se respira y, sobre todo, por ese gotcha de Karen, me ha parecido uno de los mejores de la serie…


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