Review Californication: Faith, Hope, Love

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Mientras veía el episodio de esta semana me he dicho que llevo más de dos meses hablando de que Californication se acaba, pero que realmente no me estaba dando cuenta, tal vez porque la calidad de la última temporada se ha dedicado a poner en entredicho casi todo. La cuestión es que hoy sí, hoy se me ha caído a los pies la revelación de que a una de las series de mi vida le quedan sólo tres episodios y que tal vez ya no es momento de estar enfadada, ahora lo que toca es estar triste. Cómicamente triste en honor a Hank, pero triste. Después de esa sensación tan amarga y absurda que nos dejan los ocho episodios previos ya tocaba una dosis de nostalgia y se agradece un episodio al que voy a otorgar cuatro estrellas más simbólicas que merecidas. ¿Comentamos?

Una semana más la comparación ha tenido que venir a gritarnos que esta serie tiene que ver su final ya, sí o sí, para qué engañarnos. Karen tiene un accidente y la espera da lugar a uno de esos episodios que tanto nos gustan y que ocurren en la memoria de Hank Moody. No ha sido el maravilloso “In Utero” que tantas veces he visto, no hemos tenido flashbacks tan poderosos como en “Love Song” ni las lágrimas han aflorado como lo hicieron en “California Son”, pero lo han intentado, quedándose un poco a medio camino han sabido darnos al menos un episodio que encaja mejor en el canon de la serie y más propio de una recta final que una nueva familia que nunca ha pintado ni llegará a pintar nada para nosotros en esta historia.

Estos flashbacks no son exactamente el reflejo de un tiempo más feliz. No en su totalidad, al menos. Sinceramente, me cuesta imaginar a dos personas como Hank y Karen en una sesión de terapia de pareja. Es más propio de ellos lo que ocurre después, irse a la cama tras verse al borde de la muerte por culpa de la carretera y “hacer el amor un poquito”, en palabras de él, porque los fluidos derramados en medio de una situación de estancamiento pueden resultar más eficaces que los consejos profesionales de alguien completamente ajeno a la relación. Es una situación tan absurdamente pura que el escepticismo de Karen sobre los “para siempre” se ve compensado por las suciamente poéticas soluciones de Hank. Embotellemos lo que sentimos ahora para poder tirar de nosotros mismos cuando todo se vaya a la mierda.

Muy importantes han sido las ideas expuestas en estos treinta minutos de “Faith, Love, Hope”, porque se han dedicado a poner en boca de los protagonistas, más de ella que de él, lo que todos pensamos. Hank, tan trágicamente amargado porque su libro se está convirtiendo en una basura de película, no cuenta con la madurez de poder separar arte y negocio, ni de saber cuándo, por desgracia, tienen que mezclarse porque a final de mes uno necesita dinero en la cuenta para poder vivir treinta días más. Podría habérselo tomado con filosofía, agarrarse a lo bueno que había en su vida y mil opciones más, pero es el Señor Moody, el escritor que se mea donde come y que jode donde trabaja. Y lo queremos, con todo. Karen empieza esa suerte de relación súper espiritual con Bill que no va a ninguna parte porque Bill no es Hank, pero estar con Hank es frustrante, no lo dudamos ni un segundo. Le echa en cara (y es parte de lo que todos pensamos) el hecho de que se rinda cuando no están en la cima, el hecho de que no despierte y se de cuenta de que no todo va a ser siempre magia y desenfreno porque llevan juntos más de una década, tienen una hija y lo de ser eternamente feliz aún no lo ha visto nadie.

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Nos regalan, sin embargo, una de esas típicas escenas de los cuatro en las que la conversación siempre se sale de madre y se habla de seguir adelante. Dos parejas que han pasado por mucho y que a ratos siguen intentándolo, que diez años atrás brindaban por un futuro mejor y por un montón de promesas no cumplidas. No hay más que ver a ese cuarteto ahora, tocando fondo, recurriendo a medidas desesperadas y huyendo de realidades contra las que van a acabar dándose de bruces. Hubo tiempos mejores, confiamos en la memoria de Hank, pero como bien dice, y en esto hay que darle la razón, no van a superar nunca lo de Stu si acaban cediendo. Lo dice un hombre que se acaba de dar cuenta de que con cincuenta años no ha crecido nada, hasta hoy, y que si no está con Karen es porque era más cómodo no sentarse a hablar, y más divertido ir de vagina en vagina, y mejor no dar explicaciones, todo pensando en que siempre habría tiempo. ¿Y lo hay, realmente? Con Karen en estado grave la alarma tiene que saltar sin remedio. Un día, cualquier día, puede no haber tiempo para lo que de manera consciente se ha ido aplazando por tener demasiadas ganas de jugar.

No me gustaría pasar por alto el hecho de que al menos ha tenido el valor suficiente para coger el teléfono y llamar a su hija, aunque hubiera pagado por poder escuchar esa conversación. Nos la dejan para el recuerdo, eso sí, aunque se haga increíblemente raro mirar a una Becca que no es Becca y que se siente, además, menos ella. Tampoco vamos a culparlos, no es posible quitar diez años a una veinteañera y que resulte creíble. A Duchovny pueden colocarle una peluca ridícula y que la situación tenga pase, pero cambiar de actriz para el flashback era la única opción. Al menos no han olvidado que esa niña siempre ha sido más madura que todos los adultos que la rodean. Algo es algo. Y se la echa de menos, supongo que Madeleine Martin tuvo algún proyecto importante durante el rodaje de la temporada y por eso su aparición se reducirá, me temo, a la series finale.

fake becca

Llegamos al final. Un final en el que Karen despierta y casi más por costumbre que otra cosa dice que “esto no cambia nada, aún estoy enfadada contigo”. Me alegro tanto de que no la hayan borrado de un plumazo que no puedo ni expresarlo, aunque aún queda el temor de que el golpe le haya dejado alguna secuela con la que acaben dándonos un disgusto antes de terminar. Ya veremos. La cuestión es que el siguiente episodio plantea un cara a cara por fin, y que hay muchas cosas por hablar. Sólo espero que a estas alturas y en medio de nuestra despedida Hank deje de andarse por las ramas y haga lo correcto por una vez en la vida. Sólo espero que esto no haya sido en vano y no acabe en tragedia. Sólo espero, y ya es mucho esperar, que el personaje haya aprendido la lección y nos regale la evolución que como expectadores fieles merecemos ver.

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Muchas dudas, muchos miedos, muchos desengaños. Necesitaba un episodio como éste aunque no haya sido de los mejores de la serie, necesitaba recordar que son grandes y que se han enfrentado a demasiados demonios. Necesitaba recordar que, al fin y al cabo (y jamás me cansaré de decirlo), esta es la historia de un amor perezoso que tiene miedo de crecer, la historia de Hank y Karen.

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4
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Review Californication: Faith, Hope, Love
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2 comentarios

  1. Amber

    Lo puse en la anterior review, pero lo vuelvo a poner: PORQUERIA de capítulo. Sin más. POR-QUE-RI-A.

    • Amber

      Por cierto, según IMDB, el peor capítulo de la historia de esta serie. Esta la serie alrededor de un 8 sobre 10 de media, y a este capítulo le asignan un 6.5.
      En el gráfico se observa la paulatina bajada de la serie, y el desastre de la última temporada…
      http://graphtv.kevinformatics.com/tt0904208
      Me quede sola comentando, no?

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