Review Californication: Daughter

web

Una semana, un episodio. Estamos demasiado cerca de la despedida y podría ocurrir cualquier cosa. Hay mucho que aceptar y mucho de lo que hablar, tanto que he estado al borde de incumplir mis propias normas para ver el final, a pesar de que me prometí a mí misma no caer en el juego de los episodios filtrados este año. Pero he sido fuerte. Y por todos aquellos que quieren que este viaje dure también, para ellos, una semana más, pido que seáis extremadamente cuidadosos en los comentarios y que no hagáis uso alguno de los spoilers más allá del episodio que vamos a comentar hoy. No olvidéis que esperamos la series finale, el último paso en una historia que hemos seguido durante siete años. Toca hacer buen uso del respeto y del sentido común. Ahora sí, hablemos de “Daughter”.

No cabe duda de que los episodios que estamos viendo siguen sin ser notables y desde luego no los más destacables de la serie. Siendo realistas, cuando en un tiempo empecemos a recordar las escenas que nos pusieron la piel de gallina, que más nos hicieron reír o que consiguieron hacernos llorar, la séptima temporada no entrará en el recuento, quedará más bien como un anexo tan extraño como el que Levon utiliza para domir al lado de mamá e interrumpir sus orgasmos. Sin embargo, tampoco podemos obviar que la recta final está siendo discretamente superior a lo que nos ha acostumbrado la temporada. Al menos nos estamos poniendo serios, al menos estamos poniendo las cartas sobre la mesa y teniendo las conversaciones que debíamos haber tenido hace mucho.

Hablemos de lo que nos saca de nuestras casillas, como ese Hank tumbado en el sofá de Julia durmiéndose el debut de su serie. Qué escena tan bonita, tan familiar, tan dantesca después de la última conversación que tuvo con Karen. Que lo estaba intentando, decía, suponemos que por correo. De verdad es algo que está llegando a exasperarme, cómo no deja de adoptar en todo momento la posición más cómoda. ¿Que conseguir lo que quiere resulta más difícil de lo esperado? No pasa nada, tiene otra familia esperando en la casa de al lado, con un sofá mullido, un hijo que lo idolatra porque no lo ha sufrido y una vagina húmeda.

Llegados a este punto nos damos cuenta de que Becca ha sido más víctima que Levon. Ha vuelto, por fin, con grandes noticias por anunciar y una verdad incómoda que digerir. No esperábamos que su reacción fuera otra, ya que, tal y cómo nos recuerda su padre, siempre ha sabido enfrentarse a los problemas con una madurez muy superior a la del atajo de desquiciados que la rodean, incluidos sus padres, claro. Muy importante esa conversación con Hank que cierra el episodio, en la que le dice a la cara que ya hay que tener narices para juzgar desde su posición, que después de que su historia da para una biografía digna de Houellebecq no va a quedarse a escuchar sus reproches. Va a casarse, quiera o no, y nos damos cuenta de que ha sufrido más de lo que habíamos tenido en cuenta, de que esa madurez de la que casi siempre ha hecho gala se ve en sus ojos, pero también arrastra una tristeza descomunal. Su historia es mucha historia y ya ni siquiera es capaz de sorprenderse ante las faltas de respeto y las niñerías de su padre.

becca

Y hablando de niñerías, Santa Mónica Cop se ha ido al garete después de su estreno, como era de esperar. Si cancelaron Firefly y Twin Peaks no había esperanza para esto, desde luego. Hank vuelve al punto de partida, no sin antes recibir un consejo valioso de su jefe, que ha sido también uno de los “puntos fuertes” de la temporada. Que no deje de escribir, dice, que comience su propio show, que tiene demasiado talento y lo está desperdiciando todo. No es que le falte razón, pero sabemos que hay un problema mucho mayor detrás de esto, y es que carece de interés y perseverancia cuando algo lo aburre. Es la historia de siempre, no ha habido un momento en que un lío de faldas o su falta de responsabilidad no le hayan jodido un trabajo.

Marcy y Runkle, por otra parte, tampoco pueden caer más bajo. Las vacaciones obligatorias de Hank ha dejado al matrimonio sin la única fuente de ingresos y la proposición de Stu ya no es una opción, sino que parece la única salida. Una vez aceptado y después de llorar patéticamente, llegan a la conclusión de que si Marcy tiene sexo con Stu, Charlie también se merece su revolcón extramatrimonial. Claro, que lo único que se ha ganado hasta ahora es un puñetazo de un motero (¿cómo llego a las cien? ¡me parece imposible que llegara a las cien en su día!). Lo que ninguno de los dos sospecha es que estos días Stu anda más tarado de la cuenta. Creo que la escena de la muñeca ya nos lo dice todo. Lo que nos queda por ver…

stu

Tal y como están las cosas en este momento, en el final de la serie puede pasar de todo. Y va a ser triste. No sé qué esperar exactamente ahora mismo, pero si, de una vez, saben hacer las cosas, será un episodio cargado de recuerdos, de conversaciones incómodas y que nos sacará un par de lágrimas sin problema. Esperemos. No pienso tolerar un final sin llantos para esta serie.

Eso es todo por hoy, amigos. La próxima vez que nos leamos habremos llegado al final del camino y eso me pone un pelín nerviosa. Espero que, al menos, merezca la pena.

 

Nota del autor
4
Vuestra nota
Review Californication: Daughter
3.1 (61.67%) 12 votes

Categorías: Californication Reviews Etiquetas: , , ,

4 comentarios

  1. “…tiene otra familia esperando en la casa de al lado, con un sofá mullido, un hijo que lo idolatra porque no lo ha sufrido y una vagina húmeda”. Chapó, Irene, por expresar de forma tan certera de qué forma tan absurda se está comportando Hank en este final de serie. Y si bien es cierto que el nivel ha subido en este tramo final, no sé, uno debería esperar mucho más del PENÚLTIMO episodio de una serie que, sin ir más lejos, brillaba muchísimo el año pasado. Por ejemplo, me importa ya un pimiento lo que les pase a Charlie y Marcy. Lo mejor sin duda ha sido la aparición (e intervención) de Becca, pero por otra parte no deja de demostrar lo muchíiiiiisimo que se la ha echado de menos este año. No sé, ojalá la temporada hubiese sido ciertamente distinta (en muchos aspectos) y hubiésemos recuperado a la hija de Moody como muy tarde allá por el capítulo ocho, con tiempo suficiente para prepararnos para la despedida de su (excepcional) personaje. Porque insisto, el capítulo hubiese sido pasable en la recta final de una temporada cualquiera, o a mitad de esta temporada, pero ya sólo queda un episodio y espero, como tú, que corran ríos de lágrimas. Y no sé si van a tener tiempo de enderezar las cosas de forma mínimamente satisfactoria, o de que no resulte todo demasiado precipitado o forzado. Yo no sé si esta semana el capítulo se filtrará (de momento creo que no lo ha hecho) y si es así, si resistiré o acabaré sucumbiendo. Yo también lo espero con nervios. Y con una inmensa pena. Lo comentaremos la próxima semana. Ya sólo escribirlo duele.

  2. calif

    A mi lo que más me inquieta es el contrato que ha firmado Marcy … a saber qué es y lo que le va a exigir hacer, no parece que se limite a lo estipulado verbalmente …

  3. calif

    Esto tiene pinta de acabar en una serranada, y como sea asi, me voy a acordar de las mamas de los señores de Showtime.
    La serranada puede darse via sueño o via historia dentro de historia que solo se descubre al final.

  4. Amber

    Pues a mi a estas alturas de la serie me parecen ya todos unos payasos haciendo de sus respectivos personajes. Los Runkle se les han ido completamente de las manos a los guionistas, lo de Stu que podía en algún momento hacer gracia se convirtió en basura… y de Becca y Karen.. pues para mí más de lo mismo, son personajes infumables, incoherentes, faltos de alma o chispa, sin interés alguno, esperpénticas las dos hasta la saciedad. Animo Irene!

¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »