Review Californication: 30 Minutes or Less

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El seriéfilo moderno vive con un miedo perpetuo que le resulta difícil esconder: que su serie favorita tenga un mal final. Quien dice serie favorita, dice cualquier serie que le guste mucho o le sea especial. Quien dice mal final, dice final insatisfactorio. Está claro que casi ningún final va a dejarnos nunca satisfechos, es una realidad. Normalmente pasamos años al lado de unos personajes y solemos querer para ellos cosas muy concretas que los guionistas no siempre están dispuestos a darnos. Por no hablar de lo difícil que es llevar a cabo un cierre que esté a la altura si el producto ha sido bueno. Pero hay casos y casos. Un final que no resulte todo lo que esperamos no es algo grave si pensamos en cuántas cosas buenas nos ha regalado una serie a lo largo de los años. Sin embargo, cuando la recta final no encaja ni resulta fiel a todo lo anterior, llegando a tirarlo por tierra, el puñal ya es más grande y duele mucho más. En este momento hay pocos seguidores de Californication que no noten algo en la espalda. Problemas del primer mundo. ¿Nos atrevemos a comentar?

Cuatro episodios. Un mes. Estado de alerta. Aún me queda la esperanza de que Californication se ponga seria y nos haga llorar, porque todo hay que decirlo, es mejor en lo de ser seria que en lo de resultar graciosa. No obstante, creo que están a punto de hacernos llorar un mar de impotencia de la manera más vil y equivocada. De esto hablaremos más tarde.

El paso de Hank Moody por televisión está resultando una parodia en todos los aspectos y no me cabe la menor duda de que es lo que se proponen, pero aún así llega a resultar frustrante, verlo escribir para un programa de mierda donde los tipos peligrosos son payasos en patines y las chicas con tacones montan en monopatín. Esto es lo que le queda, al fin y al cabo, después de haber eyaculado sobre la industria de la música y las editoriales. Santa Mónica Cop es el peldaño más bajo para un escritor con talento.

El episodio ha vuelto a ser una sucesión de escenas que no nos llevan a ninguna parte y que se alejan más de la cuenta de la esencia de la serie, por mucho que quieran conseguir lo contrario. No es que nos sorprenda a estas alturas, pero de nuevo hemos contado con elementos de la vieja escuela de Hank que para lo único que han servido es para enseñarnos un antes y un después que pincha demasiado. Casi evocamos a aquella tercera temporada de final insuperable y su a ratos insoportable triángulo de mujeres locas por Hank. Han querido traernos eso a la memoria, pero al igual que la fiesta descafeinada de hace dos semanas, sólo ha servido para establecer  una odiosa comparación. Julia cree que algo especial va a renacer entre los dos, su compañera de reparto cree que es increíblemente irresistible y no cesa en su intento por llevárselo a la cama, y por si fuera poco, otra guionista del equipo no tiene claro el concepto de “espacio personal”. Como decía, un intento muy desganado de volver a los orígenes, pero a los orígenes no se vuelve olvidándolos por completo.

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De nuevo, y esto se está convirtiendo en algo tan común que dan ganas de omitirlo o inventar alguna palabra clave, la frescura y el humor han llegado con las escenas de Levon, que se encuentra tan cómodo en situaciones ridículas que invita a su recién descubierto padre a presenciarlas. Lo normal, uno llega a una audición perdidísimo, tira la cámara, celebra sus flatulencias… Menudo personaje, Levon. Casi me planteo que toda esta trama resulte un relleno al final y el joven acabe por no ser su hijo. ¿Eso es ser optimista?

Hablemos del final. Hablemos de cómo termina el episodio porque mataría a Tom Kapinos con su cuadernito de ideas. La pareja (por fin) va a sentarse cara a cara a hablar como hablan los miembros del colectivo adulto al que dejaron de pertenecer hace ya un tiempecido. Algo que por supuesto no llegan a hacer, pero creo que no había que llegar a tales extremos para impedirlo. Debo estar sonando relativamente relajada, pero el color de cara me cambió de manera inmediata con la llamada de Marcy. No creo que realmente tengan las agallas de matar a Karen, o no quiero creerlo, pero he de decir que si escogieran esta opción sería una vía fácil y bastante rastrera, un modo de evitar situaciones complicadas y algo muy infiel a los seis años previos. Cuando hablaba de no esperar un final feliz para Californication, me refería a no verlos juntos, me refería a un puñado de esos diálogos tristes que han acompañado siempre a la serie, a tomar la decisión de recorrer caminos separados porque ninguno está dispuesto a esforzarse y así esto no funciona. Celebrar funerales queda ya a otro nivel y ni siquiera me parece apropiado aquí. Si después de todo esto han borrado del mapa a Karen Van Der Beek con un accidente de coche tras mantenerla prácticamente ausente, va a resultar sangrante. No puede ser, simplemente.

karen

 

¿Qué opináis vosotros? Todo apunta a que el próximo episodio va a volver a sacarnos unas cuantas lágrimas…

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2.5
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4 comentarios

  1. Martí

    Creo que no está muerta,si muere será en el último episodio o penúltimo como pronto, sólo quieren que nos comamos las uñas pensándolo. Yo hace tanto tiempo que no conecto emocionalmente con esta serie, que la veo por puro entretenimiento superficial, que casi ni me impactó ese recurso tan fácil de poner eso al final del episodio…

  2. Amber

    Si 30 minutes era un episodio plano, ‘Faith, Hope, Love’ me ha parecido lo peor de lo peor de esta serie. Por tres episodios, a lo mejor sigo. Fuera este el primero de la temporada y una que la deja. POR-QUE-RI-A.

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