Review BSG: The Oath

Review BSG: The Oath

La revolución está en marcha. El binomio Gaeta-Zarek ha pasado a la acción en The Oath, con un asalto conjunto al mando político y militar de la humanidad. The Oath ofrece una de las horas más intensas de televisión de los últimos años, con un listado interminable de momentos emotivos y el regreso de la mejor versión de grandes personajes. Ver a Starbuck besando a Lee, genial. Ver a Tyrol ayudando a los humanos, sublime. Pero ver a Saul y Bill, codo con codo, con dos recortadas, esperando el ataque de los sublevados… ¡no tiene precio! Capitulazo de Galactica. ¿Lo comentamos?

¡Habemus review! Pocas veces había disfrutado tanto con un capítulo de una serie…

  • Episodio 4×13: The Oath
  • Fecha de emisión: 30 de enero

Permitidme un momento egocéntrico. Si vinieran los guionistas de Galactica y me dijeran: vamos a hacer un episodio a tu medida, ¿cómo debe ser? ¿qué personajes deben aparecer? ¿por dónde irá la historia? Es muy posible que mi respuesta fuera un episodio calcado a The Oath. Acción a borbotones, intensidad, frescura narrativa y un montón de momentos emotivos en los que aparezcan mis personajes favoritos: Starbuck (y su relación con Lee), el jefe Tyrol, Saul, Adama y Felix Gaeta, en esta ocasión en el papel de antagonista. Genial.

¡Revolución en Galactica! El plan de Gaeta y Zarek ha funcionado “casi” a la perfección. El asalto se forjó en A Disquiet Follows My Soul, capítulo de palabras, pero se ha llevado a cabo en The Oath, capítulo de hechos. La liberación de Zarek es el primer paso para derrocar a la vieja guardia de Galactica. Su entrada en el Quorum, donde Lee tiene problemas para calmar los ánimos de la cámara, se interpreta como la llegada del salvador. Golpe de efecto en el mando político y 1-0 para los sublevados.

Segundo paso en el manual del revolucionario: obtener el poder militar. Para ello, es necesario controlar el nexo de unión entre los que mandan y los que obedecen, es decir, el sistema de comunicaciones. Ahí entra en juego la maquiavélica figura de Felix Gaeta. ¡Cómo ha cambiado este tipo! El fiel oficial se ha convertido en un revolucionario implacable, que además tiene el poder de gestionar los recursos de Galactica en su provecho. Gaeta se inventa un incendio en una sala de Galactica, pero el verdadero fuego es el que está a punto de encender con su traición.

Llegamos a una de las escenas clave de la última saga de episodios de la serie, el golpe de estado al poder de Adama. Si al principio de la serie me hubieran hablado de un posible alzamiento militar, me habría reído de que alguien osara toserle al gran Adama. Si encima me dicen que el tímido Gaeta es el que dirigirá la traición, las carcajadas se habrían oído en Nueva Caprica. Pues sí, el bueno de Gaeta entra con los militares sublevados al centro de operaciones y se lleva por delante a Saul y a Bill Adama, en una de las escenas más memorables de la historia de la serie. Sorpresa increíble y 2-0 para el dúo dinámico Gaeta-Zarek.

¿Por qué he dicho que el alzamiento es “casi” perfecto? Básicamente, porque en una nave donde está Starbuck no hay espacio para las traiciones. La mejor versión de Kara ha resucitado en The Oath cual ave Fénix, después de haber muerto en dos ocasiones al llegar a la Tierra; primero físicamente, con aquel Viper que todavía nos confunde y segundo moralmente, con una crisis existencial galopante. Kara necesitaba tiros, acción y volver a sentirse importante. Y en The Oath se dan esos requisitos. Además, nos obsequia con un genial e inesperado beso a Lee, que debe ponerse el traje de piloto para volver a ser el de siempre. Qué grande es Starbuck

El personaje de Kara no es el único que ha conseguido sacarnos una sonrisilla cómplice en The Oath. Ha vuelto el jefe Tyrol. El de siempre. El jefe que cuida el hangar como a su propio hijo y que respeta la cadena de mando y, por encima de todo, que se mantiene fiel al viejo Adama. La rápida coordinación de Galen permite que el asalto al poder político quede en el aire, ya que la presidenta Roslin consigue escapar. Tyrol y Saul son cylons, pero su amistad con Bill y su compromiso con Galactica está por encima de cualquier condición.

Como decía al principio, ver a Saul y al viejo luchando mano a mano contra los sublevados es una de las escenas más emotivas de la serie. La vieja guardia de Galactica no se rinde. Y mucho menos sabiendo que Lee y Kara, tan salvaje y atractiva como siempre, están de su parte. La situación de la nave se puede describir con una única palabra: caos. Era cuestión de tiempo que Adama y Tigh se vieran contra las cuerdas, ya que estaba cantado que ni uno ni otro abandonarían su nave por un grupo de militares ambiciosos. Y llegamos a la escena final…

Intentaría describir el último momento del episodio (antes del maldito To Be Continued), pero voy a dejar que Adama y Saul lo hagan por mí:

  • Saul: You coulda gone over with her.
  • Adama: I couldn't have lived with it.

Justo cuando Gaeta, desde el trono de Adama, ordena disparar a la nave en el que huye la presidenta, los militares irrumpen en el hangar. Y Adama, al lado de Saul y armado hasta los dientes, nos regala una frase que pone los pelos de punta:

It's been an honor to have served with you, my friend.

El gran representante de la humanidad junto a uno de los últimos cinco cylons, mano a mano, frente a un destino común que no tiene nada que ver con su condición. La representación del pacto que quieren evitar los responsables del alzamiento. La resistencia del que lo ha dado todo por la humanidad y ahora se ve al borde del abismo. The Oath, un episodio sublime, con un ritmo y una narración vibrante, un grupo de protagonistas impecable y una historia que se precipita hacia un final antológico. To Be Continued


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