Review BSG: Sometimes a Great Notion

Review BSG: Sometimes a Great Notion

Bharma. Sábado pasado. 20 horas. La maratón de la cuarta temporada de Lost sigue su curso y ninguna de las 75 almas se mueve de su asiento. Todo a punto para el inicio de Cabin Fever, uno de mis episodios favoritos, que esperaba ver con ansias. Sin embargo, algo perturba mi pasión desmedida por Lost. Un amigo entra en Bharma asegurando que ha visto Sometimes a Great Notion, el undécimo episodio de Battlestar Galactica. El mundo se desvanece a mi alrededor y sólo existimos él y yo. Mil preguntas y otras tantas dudas me visitan, pero mi amigo se limita a contestar con un tibio o no que sólo aumenta mis ganas por ver el episodio. Ni siquiera Locke y su move the island consiguen que Starbuck y su Viper salgan de mi cabeza. Si el sábado fue el día Lost, el domingo fue el día Battlestar Galactica. He visto dos veces Sometimes a Great Notion, uno de los mejores episodios de la historia de la serie. Increíble. Devastador. ¿Comentamos esta obra maestra?

Siento muchísimo el retraso. Como sabéis, la maratón de Lost ocupó todo nuestro sábado y parte del domingo. ¡Qué episodio más brutal!

  • Episodio 4×11: Sometimes a Great Notion
  • Fecha de emisión: 16 de enero

Frak Earth; es la primera imagen que se me viene a la cabeza. La del comandante Adama caminando por los pasillos de Galactica, dejando a su paso a cientos de supervivientes que han perdido la fe. No hay esperanza para la humanidad. Al menos, en la Tierra, tan devastada como sus almas, como su esperanza de salvación. Y Doualla es el paradigma de esa desesperación. Rodeada de tristeza, en su único momento de felicidad, que coincide con su reencuentro con Lee, decide poner punto y final a su viaje. Esa es la realidad de la raza humana, tan cruda como cada uno de los minutos de este glorioso Sometimes a Great Notion. Por dónde empezamos…

¡Por Starbuck! Su historia siempre ha ido paralela a la de la humanidad y a la de los cylons. Y en la Tierra no podía ser de otra manera. Kara decide inspeccionar este planeta devastado al lado de Leoben, el cylon que parece tener respuestas sobre su vida. El primer impacto lo recibimos a los pocos minutos de empezar el episodio, cuando Kara empieza a encontrarse varios trozos de su Viper. What the frak? Pero eso sólo era el primer paso del devastador (sí, lo siento, repito adjetivo) hallazgo del final: Starbuck se encuentra con su cuerpo muerto dentro de su Viper. ¿Cómo ha llegado hasta ahí? ¿Por qué Leoben huye con esa expresión de terror? El mundo se derrumba a mi alrededor: ¿Kara es el último cylon?

Mientras tanto, los cuatro cylons de Galactica empiezan a sufrir intrigantes revelaciones sobre su pasado. El primero de ellos es el jefe Tyrol, cuya memoria se activa al tocar un edificio en ruinas. Donde ahora hay destrucción, hace dos mil años había un mercado. Y Tyrol estuvo allí. Lo mismo sucede con Anders, que recupera un trozo de una guitarra que había sido suya hace dos milenios. No son los únicos en sentir esa conexión. La memoria de Tory también se ha puesto en marcha. Magistral. Si esa va a ser la forma de explicarnos qué sucedió en la Tierra hace dos mil años, me quito el sombrero ante los guionistas. Por cierto, a esas alturas de episodio, Saúl aún no se ha pronunciado…

Me subo a Galactica. El viejo Adama se siente culpable por la situación de la Tierra. Lleva varios años soportando los ataques cylons y guiando a la raza humana hasta el lugar donde empezar una nueva vida. Pero en la Tierra no se puede ni beber agua. Roslin está peor, con un cáncer imparable que la destruye por dentro, pero con una conciencia mucho más dañada. Los líderes de Galactica han perdido la fe, que se evapora mientras arde el libro de Pythia. Si alguien esperaba un destello de alegría en estos últimos episodios, deberá empezar a buscar a partir del siguiente, porque en Sometimes a Great Notion sólo encontramos ruinas. En Revelations descubrimos que la Tierra estaba destruída, ahora sabemos que la humanidad está igual.

Perdón, sí que tenemos unos minutos de esperanza. Los protagoniza Doualla, que consigue recuperar el amor de Lee. La sonrisa dura escasamente cinco minutos, el tiempo que tarda Dee en darse cuenta de que la única vía de escape es pegarse un tiro. La escena es brutal porque, como comentaba, representa a la perfección el sentimiento mayoritario. Por un momento pensé que asistiríamos a una ola masiva de suicidios, pero una conversación entre el viejo Adama y Saul, vuelve a poner las cosas en su sitio. O al menos, eso es lo que se pretende.

¿Soy muy osado si digo que la escena entre Saul y Adama está entre las tres mejores de la serie? Sin fe, sin esperanza, sin rumbo y sin amigos, Adama decide abordar su conversación pendiente con Saul. El objetivo de Bill es estremecedor: quiere que Saul le pegue un tiro. El coronel aguanta los ataques de su amigo, demostrando que los 40 años de servicio en Galactica son más importantes que su condición de cylon. Saul puede ser una máquina, pero no es un traidor. Y su amistad con Bill es mucho más pura que el agua de la Tierra.

¿Vamos con la escena final? Después de mucho, mucho, mucho tiempo esperando a la gran revelación, descubrimos quién es el quinto cylon. Al menos, hasta que encontremos una respuesta a la intrigante situación de Starbuck. Saul empieza a sentir esas conexiones con la Tierra, que lo trasladan a su vida en la zona hace dos mil años. Tigh aparece en un edificio en llamas, buscando a alguien atrapado entre los escombros. Debajo de una gran piedra, está el quinto cylon. Saul la levanta y descubrimos a… ¡Ellen Tigh!

Ellen Tigh es el quinto cylon. El descubrimiento no es tan impactante como presagiábamos, posiblemente porque Ellen murió en Nueva Caprica. Pero si recordamos la situación en que murió, todo aquiere un tinte mucho más trágico. Ellen fue acusada por la resistencia (Saul, Tyrol y Anders) de colaborar con los cylons. Y a Saul no le quedó otra opción que acabar con su esposa. Si metemos a Tory en el saco de la resistencia, podemos afirmar que cuatro de los últimos cylons mataron al quinto por colaborar con sus compañeros. Increíble.

Capitulazo. Ayer vi el episodio dos veces. Y no quise escribir la review hasta asimilar esos 42 minutos magistrales, en parte, porque temía caer en la fascinación más absoluta. Han pasado un par de días y mis sensaciones son las mismas: Sometimes a Great Notion es uno de los mejores episodios de la historia de la televisión. Respuestas devastadoras, escenas sublimes (¡un premio para Edward James Olmos, por favor!) y la sensación de que la historia está trazada con soberbia. Alucinante. Ni en mis previsiones más optimistas esperaba un capítulo de este nivel. Obra maestra, ¿verdad?


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71 comentarios

  1. Mientras reviso los comentarios de aquellos años tan maravillosos para la TV, estoy visionando la querida serie Galáctica, estoy pensando lastima que no se hicieron review de las temporadas anteriores,llegando a este episodio el 4×11 debo decir que Grande fue Galáctica, ahora terminare de verla por segunda vez y seguro que el final me deleitare mas aun que cuando la vi por primera Vez.
    saludos coloniales

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