Review BSG: Sine Qua Non

Review BSG: Sine Qua Non

¡Jump! Así había terminado Guess What's Coming to Dinner, con el híbrido desplazando la nave cylon con Roslin, Baltar y Helo a bordo. ¿Le pueden salir peor las cosas a los humanos? Después de pasar tres años huyendo, cuando los cylons parecían haber cedido a sus grandes objetivos, la presidenta que debía guiar a la humanidad desaparece en una nave enemiga. ¿Volver a empezar? No, sin Roslin no. Sine Qua Non…

Pinta muy mal el futuro para las Número 6. Al empezar Sine Qua Non, la cylon agredida por Athena se despedía para siempre. Sin nave resurrección a su alrededor, ella es una humana más. Y una humana atractiva y pasional; sino que se lo pregunten a Saul… Luego iremos con ese tema. ¡No tenemos presidenta! Y el Consejo, por enésima vez, tiene quejas y viaja sin rumbo. Alguien debería plantearse qué líderes han elegido, porque al final siempre están al mando los mismos.

Lee coge las riendas cuando ve que Zarek tiene opciones de subir al trono y contacta con Romo Lampkin, perdón, el gran Romo Lampkin, para buscar el sucesor de Roslin. Personalmente, las escenas entre Lee y el abogado me parecieron inconsistentes. Creo que todos sabíamos desde el principio que Lee era el principal candidato para convertirse en presidente. Los confusos acontecimientos que conducen a esa decisión no distraen la verdad: Lee sabe que él es el adecuado, por sus conocimientos, su ética, su contacto con los militares y su concepto de la justicia.

Sine Qua Non nos mostró la versión más dura de Bill Adama. En primer lugar con Athena, responsable del asesinato de la Número 6. ¿Por qué Adama siente tanto la pérdida de una tostadora? Era el primero que desconfiaba del pacto con los cylons y su rabia sólo se explica por la desaparición de Roslin, su principal punto de apoyo durante los últimos meses. La reacción contra la mujer de Helo me pareció exagerada. Al fin y al cabo, ella es la única que ha plantado cara sin fisuras y desde el principio a sus semejantes.

Recuperamos a Número 6, la prisionera de Galactica, que coincide con el segundo momento de máxima dureza del almirante. ¡La cylon está embarazada! Peor aún, ¡el padre es Saul! Desconcertante. Muy desconcertante. Adama le pregunta en qué estaba pensando. La respuesta es sencilla: Ellen. Su mujer, que él mismo envenenó en Nueva Caprica, ha sustituido a Número 6 y se ha metido en la mente de Saul hasta límites que ponen en juicio su razón. Recuperamos, también, un debate clásico: ¿ha actuado porque pensaba en Ellen o porque su sistema cylon así se lo ha ordenado?

Sea como sea, el embarazo es un golpe bajo a Adama, que no duda en plantar cara a su íntimo amigo Saul. La pelea entre los dos viejos es el mejor momento del episodio, especialmente por los ataques previos a lanzar los puños. No creo que se tratara de una pelea por un único motivo, sino la mejor forma de aligerar la tensión de uno y otro. La de Adama, por la soledad que siente tras haber perdido a Roslin y la de Saul por no encontrarse a sí mismo desde el final de la tercera temporada.

Y llegamos al momento más emotivo del episodio, la significativa despedida entre Lee y Bill. La humanidad siempre tiene un Adama al frente. Lee ha recogido el testigo político de Roslin justo cuando su padre decide dejar su puesto de mando a Saul para ir en busca de la presidenta. Las escenas siguientes, en las que vemos al almirante subiéndose a un Viper con su traje de batalla indican el inicio de una nueva era. Antes de partir, Bill realiza su última orden: Hera debe estar con Athena. Bien, almirante, bien…

La escena final, totalmente inesperada hace un par de episodios, nos deja al viejo Adama sólo en la inmensidad del espacio. Ahora su batalla es otra. ¿Cuál será el destino de la humanidad? ¿Podrá Saul dominar Galactica? ¿Podemos fiarnos de que un cylon esté al mando de los humanos? ¿Dónde está Roslin? El futuro no pinta demasiado bien…


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