Review BSG: Islanded in a Stream of Stars

Review BSG: Islanded in a Stream of Stars

Preguntaba, en esta especie de pseudo-post previo a la review, si Galactica nos había ofrecido su antepenúltima obra maestra. En mi modesta opinión, no. Islanded in a Stream of Stars es un gran episodio, pero no a la altura de sus últimos compañeros. En cualquier caso, este 4×18 es el preludio perfecto para una última sesión triple de nuestra serie favorita. Todo está en su sitio para que empiece la fiesta. Probablemente, la mejor fiesta de nuestras vidas… ¿Comentamos el episodio?

Antepenúltima review de la historia de Galactica… ¡Qué gran serie!

  • Episodio 4×18: Islanded in a Stream of Stars
  • Fecha de emisión: 6 de marzo

Empezamos recuperando uno de los sellos clásicos de esta serie: el sueño en la ópera. El rapto de Hera ha reactivado estas pesadillas en Athena, Roslin y Caprica Six, que repiten la escena en la que el cylon número seis y Baltar se llevan al híbrido. Acercándonos al final, es inevitable pensar que el sueño de la ópera no es más que una visión del final de la serie, en la que el superviviente (casi inmortal) Baltar y Número Seis, junto a Hera, forman una nueva humanidad vete tú a saber donde. Teniendo en cuenta que Galactica es una serie redonda, no sería de extrañar que acabara con Número Seis y Baltar viviendo juntos, tal y como sucedía antes de la invasión cylon.

Y hablando del final, no hace falta ser muy hábil para leer una pista clarísima en esta imagen de Hera jugando…

¿El final de Galactica?¿El final de Galactica?

Islanded in a Stream of Stars nos muestra la resignación de Adama ante el inminente fallecimiento de su chica. No, no de Laura Roslin, que también aparece agotada en la casa del doctor Cottle, sino de la nave que les ha servido de hogar en los últimos años. El casco se deshace sin remisión y ni siquiera la resina orgánica cylon está ayudando a conservarla. Las bajas humanas, y cylons, en el trabajo de recuperación de la nave son mayores que el resultado del mismo. Por eso Adama ha dejado de luchar. Por eso Hera nos enseñaba el posible final de la nave: Galactica kamikaze contra la última base cylon. Estremecedor. Precioso.

Por otra parte, Lee propone al Quorum la opción de trasladar el material de Galactica a la nave cylon, como medida de prevención. El Quorum se niega en redondo hasta que se da cuenta de que pueden aprovechar las piezas de Galactica en su beneficio. Desmontar la nave. El Quorum está usando la cabeza en un momento delicado, pero es terriblemente insensible pensar que Galactica, vieja y herida, será la protagonista de un saqueo. Me niego a creer que una estrella de combate acabe sus días de esta manera. Afortunadamente, de mi parte están Laura, Adama y Saul, que se han despedido de la nave entre cigarros de la risa y alcohol. Mágico. Un último brindis por nuestra chica: to Galactica, best ship on the fleet

La vieja guardiaLa vieja guardia

Vamos con Kara Thrace, protagonista indicutible la semana pasada, y Gaius Baltar. El científico sigue emitiendo su programa de radio, en el que trata de impregnar de fe a los últimos humanos. En este episodio, Baltar habla de la existencia de ángeles, justo antes de que Starbuck le entregue las placas que recogió de su cuerpo muerto en la tierra para que las analice y compruebe si realmente era ella. Sacamos del armario el detector de cylons, que tantas alegrías y sobresaltos nos dio durante las primeras temporadas. El análisis de Baltar es 100% efectivo: Starbuck ha muerto y ha resucitado.

El resultado no sorprende a Kara. Pero la peculiar forma que tiene Baltar de sacar a la luz esta información, sí. Aprovechando un momento de debilidad, un funeral, Baltar apoya su discurso sobre la resurrección y la existencia de ángeles en la figura de Kara. Gaius sigue creciendo en popularidad. Por si no hubiera quedado claro que Kara es especial, Anders en formato híbrido se encarga de recordárselo. Kara pide un minuto a solas con su marido y cuando está a punto de pegarle un tiro para acabar con su sufrimiento, Anders despierta, coge de la mano a su esposa y, tras un conjunto de frases incoherentes propias de la factoría híbrido, le repite aquello de: “You are the harbinger of death, Kara Thrace. You will lead them all to their end”. Eres el heraldo de la muerte, Kara Thrace. Vas a guiarlos a todos a su fin. Estamos apañados…

A Lee le da igual que “su Starbuck” sea un cylon, un híbrido o una mezcla (tocaba una imagen de la pareja antes del final). Y Kara por fin ha asumido que murió en la Tierra. Dejadme acuñar el tópico: una imagen vale más que mil palabras

Kara, entre los muertosKara, entre los muertos

Acabo con los cylons. Athena y Helo no consiguen superar el rapto de Hera. Y Helo, a mi gusto excesivamente alejado de la acción en estos últimos episodios, exige un Raptor para ir en busca de su hija. Adama se niega, pero tengo la sensación de que Helo no se va a conformar. Y dudo que Adama dé por perdida a Hera, la hija de su trabajador más fiel y disciplinado. Por su parte, Boomer ha llegado con la híbrido a la colonia cylon, una especie de nave calavera dominada por Cavil. Las pruebas con Hera ya han empezado y el propio Cavil se ha encargado de decirle que pronto tendrá un montón de hermanitos con los que jugar.

A pesar de que el episodio no ha estado a la altura de este tramo final de la cuarta temporada, y que hemos echado de menos al jefe Tyrol, nos ha dejado varios momentos históricos: la despedida de Saul y Bill de Galactica, el porro entre Roslin y Adama (genial), el discurso de Lee a una Starbuck llena de lágrimas, Anders reconvertido en híbrido, el sacrificio de Número Seis en las obras de Galactica, otra entrega de Bill llorando desconsolado, Lee herido en el Quorum por la insensibilidad de los políticos, Número Seis participando de las decisiones del propio Quorum,… Lo que decía, un episodio lleno de momentos. Aunque, para momentos, los que promete Daybreak, última trilogía de episodios de esta serie histórica. Llega el apocalipsis…


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