Review BSG: Daybreak (part II & III)

Review BSG: Daybreak (part II & III)

“Todo esto ha sucedido antes… pero no volverá a suceder”. Galactica es una serie tan redonda, tan bien apuntillada, que no podía permitirse cabos sueltos. Y Daybreak es un episodio que cierra a la perfección un lustro inolvidable. Sin embargo, ésta es la pregunta que nos hacemos todos: ¿es este el final que esperábamos? Probablemente no. Y me refiero concretamente al final final, ya que la primera parte de Daybreak es una de las mejores horas televisivas que he visto en mi vida. Será imposible pasar por alto el trasfondo religioso de la historia, pero no creo que a nadie le pille por sorpresa este tema, teniendo en cuenta que la imagen que abrió esta cuarta temporada era la de la Última Cena. Se acabó Battlestar Galactica, ¿lo comentamos?

Agradezco los comentarios de todo el mundo ¡tenemos review!

  • Episodio 4×20 Daybreak (Part II & III), el último de la historia de la serie
  • Fecha de emisión: 20 de marzo

Voy a hacer alguna reflexión antes de meterme en la acción. Me resulta imposible comentar todos los detalles de este último episodio, entre otras muchas cosas, porque se tocan decenas de tramas que han tenido trascendencia en algún momento de estos cinco años. En segundo lugar: me ha gustado mucho el episodio, muchísimo, pero jamás habría esperado un final tan azucarado para esta serie (en Heroes sí, en BSG no). Tercero: las dos únicas escenas que no entendí de Daybreak (part I) son la de la paloma de Lee y la de la bañera de Anders, curiosamente, dos de las más importantes en este capítulo. Y en último lugar pero no por ello menos importante: soy ateo. Al lío…

Nada de escenas emotivas o musiquita melancólica para empezar Daybreak, que arranca en un club de striptease con un Saul descosido, rodeado de mujeres, alcohol y su mejor amigo, Bill Adama. El tema que celebran entre (muchos) chupitos es la oferta de retirada recibida por el viejo Adama. Saul insiste en pagarle un baile erótico a Bill, pero el almirante no pierde la rectitud… todavía. Detalles: Saul está más feliz que nunca porque tiene dos ojos y a Ellen Tigh a su lado. Claro que ahí, before the fall (antes de la caída), ninguno sabía lo que se les venía encima. Seguimos con los flashbacks, que nos han ayudado a entender un poquito mejor las motivaciones y los sueños de los personajes principales.

En el apartamento de Kara, estamos por supuesto en un flashback, los hermanos Adama discuten sobre la estricta actitud de su padre, ante la pícara sonrisa y la seductora mirada de Starbuck. En las primeras temporadas nos habían explicado que Starbuck estaba locamente enamorada de Zack, pero en este flashback hemos descubierto que todo cambió con la llegada de Lee a su vida. En otro de los recuerdos de Caprica, la presidenta Roslin accede a quedar con Sean Ellison en una cita a ciegas. Su pareja de noche resulta ser uno de sus alumnos, unos cuantos años más pequeña que ella. Pero a Laura no le asusta nada… Y eso es porque no ha visto a William Adama vomitando. Un poquito desagradable la escena, menos mal que todos tenemos claro que la vieja guardia de Galactica tiene un problema serio con el alcohol. Esa no es la única consecuencia de una noche de alcohol: Adama ha decidido que no se retira.

Esta noche acaba mal, AdamaEsta noche acaba mal, Adama

Saltamos por primera vez a Galactica, donde Laura Roslin nos ofrece una de sus primeras escenas merecedoras de un Emmy: su discurso al doctor Cottle. Tragué saliva varias veces para no romper a llorar y a aplaudir. Mientras tanto, en Galactica todo está a punto para el ataque a los chicos de Cavil. La idea es disparar, disparar y disparar a cualquier cylon enemigo hasta quedarse sin balas y, si fuera necesario, seguir disparando a pedradas. Es decir, un ataque frontal, directo, a tumba abierta. Para ello contarán con la ayuda de su flota habitual de Vipers y Raptors y con la presencia de Anders en formato híbrido, que debería desconectar los circuitos cylons durante unos minutos esenciales para sobrevivir. Quién le iba a decir a este deportista que acabaría sus días metido en una bañera y diciendo cosas como… Bien, puedo decir que en cuatro años no he entendido nunca al híbrido. Agacho la cabeza. Y salto de línea…

Antes de saltar a la acción, nunca mejor dicho, toca traspaso de cargos. Los Adama dejan el poder. El almirante nombra como sucesor a Hoshi, en el ascenso más meteórico de la historia de las promociones. Espero no ser el único que se ha acordado del grandísimo Felix Gaeta en ese momento, el sucesor natural del almirante. Lee, por su parte, decide ceder la presidencia de las doce colonias a su amigo el abogado Romo Lampkin. Lástima que por la sucesión de acontecimientos no hayamos podido ver al ex novio de Gaeta y al artista de gafas oscuras al frente de los humanos. Habría sido curioso. Todos en sus puestos, excepto uno: Gaius Baltar decide cruzar la línea y, contra todo pronóstico, enrolarse en la misión de salvar a Hera. No me lo esperaba. Y no me parece muy coherente con su estilo, pero Gaius es Dios, así que puede hacer lo que quiera. ¿Empezamos la batalla? Jump!

Baltar con un arma, peligroBaltar con un arma, peligro

Galactica siempre nos ha ofrecido grandes batallas espaciales. Pues bien, en Daybreak vemos la madre de todas las batallas espaciales de la serie. La estrella de combate salta en medio de la acción y, como profetizó Hera, se estrella contra la base de Cavil. Unos segundos antes, el bueno de Anders había apagado todos los híbridos enemigos, dejándolos ciegos durante los segundos necesarios para resistir la primera ofensiva. A estas alturas, Cavil estaba muy tranquilo por la evidente superioridad cylon. Pobre diablo. De los siguientes minutos de batalla sólo diré que disfruté como un niño viendo a Starbuck y Lee guiando sus tropas de asalto, las batallas espaciales de Raptors y Vipers contra Raiders y, en general, toda la épica de estos minutos que también merecen un emmy. Por cierto, en Galactica llega el primer momento what the frak!, cuando Baltar y Caprica Six comparten sus visiones de… Caprica Six y Baltar.

Hera, que al final no ha sido tan determinante como esperaba, consigue escapar de las garras de Cavil gracias a Boomer. Creo que se vio bastante claro en la primera parte de Daybreak que la Número 8 volvería a cambiar su voto en esta guerra. Y así ha sido. La escena ha venido acompañada de un flashback sobre el ingreso de Boomer en Galactica, en el que Saul y Bill estaban especialmente cabrones, genialmente cabrones, por qué no decirlo. Boomer le debía una a Adama y el cambio de manos de Hera ha pagado esa deuda. Athena también le debía una a Boomer, de ahí que la cosiera a tiros. ¡Cómo me gusta esta serie cuando se olvida de la compasión!

Bye bye BoomerBye bye Boomer

Y llegamos a una de las escenas más increíbles y genialmente entrelazadas de esta serie. La escena de la ópera, presente en los sueños de Laura Roslin o Caprica Six, se produce en Galactica. De repente, cinco años de sueños encajan en una simple y preciosa escena en la que Hera huye de las manos enemigas para caer, como dictaba el sueño, en brazos de Baltar y Caprica Six. Entre los dos conducen a la híbrido al CIC, donde están los últimos cinco cylons. Sublime. Es como colocar la última pieza de un puzzle que has tardado cinco años en montar. No puedo reprimir estos aplausos virtuales. Mi única preocupación a estas alturas: Helo ha recibido un disparo en la pierna. ¿Se recuperará?

Tras la escena más deliciosa de Daybreak llegamos a una de las más descafeinadas e inexplicables. Cavil, rodeado de sus centuriones, consigue llegar al CIC y capturar a Hera. En ese momento, antes de que alguno de los oficiales de Galactica le pegue un tiro a Cavil (¿era tan difícil?), Baltar se saca de la manga un discurso de paz, de unidad, de seguir la voluntad de Dios, instando al reverendo a que suelte a la niña. John accede… pero sólo cuando Saul le asegura que le dará las claves para reconstruir su nave resurrección. El tema de Dios está muy bien… pero yo prefiero resucitar. Insisto, me ha sobrado la moralina del discurso de Baltar, pero no por incoherente con sus pensamientos, sino por innecesaria por la situación. Un tiro en la cabeza de Cavil bastaba.

Para entregar la teconología de resurrección a Cavil, los cinco últimos deben introducir su mano en la bañera de Anders y compartir todos sus conocimientos. ¿Esto ya lo sabían anteriormente? Y como si el destino de esta serie fuera darnos una alegría y una decepción, después del discursito de Baltar, llega otra de las escenas clave de este último episodio. Tory se muestra reacia a compartir sus conocimientos. Y, sinceramente, no entendía demasiado bien por qué. Hasta que magistralmente me han hecho recordar que la maldita Tory se cargó a Cally, la mujer del Chief. El jefe Tyrol, estelar, ha preferido mandar al fraking cuerno el enésimo pacto humanos-cylons y ha decidido vengarse de su compañera. Primera muerte de la finale. Otro aplauso por favor, esta vez para Tyrol.

A hacer manitas con AndersA hacer manitas con Anders

Esta magistral escena se culmina con otras dos igual de potentes: Cavil disparándose en la boca previo frak! y Starbuck consiguiendo hacer que la nave saltara. Volvían a sonar los acordes de All Along the Watchtower, en esta ocasión para guiar a la humanidad a un nuevo destino, que debía ser, antes que nada, alejado de la masacre. Por cierto, no comentaré nada del momento “cuerpo muerto que activa el lanzamiento de misiles nucleares”. ¿Para qué esa tontería si era más fácil que Racetrack apretara el botón? Sea como sea, Galactica realiza su último salto gracias a Starbuck, el heraldo de la muerte según el híbrido. Hemos llegado a la Luna y estamos viendo la Tierra, pero no aquella destruída del final de Revelations, una totalmente habitable.

Regresamos a Caprica, donde Starbuck y Lee siguen compartiendo algo más que chupitos. De hecho, Kara Thrace lleva a cabo la confesión que probablemente explica su incomprensible final: no temo a la muerte, temo no ser recordada. Aprovecho para hablar de Starbuck. Kara murió en la Tierra con su Viper. Y la Kara que llegó a Galactica era un ángel cuya única misión era conducir a la humanidad a la salvación, apartarlos del ciclo vicioso que hacía que la historia se volviera a repetir una y otra vez. Por eso Kara desaparece cuando consigue establecer a los humanos en esa nueva Tierra, cuando tiene éxito en la misión que se le ha encomendado. Y cuando ha conseguido que las generaciones se acuerden de ella. Su final puede gustar mucho, poco o nada, pero estoy de acuerdo en que se podía esperar algo más elaborado para uno de los personajes más complejos y apasionantes de la televisión. Y no hablo de luces y auras blancas. Personalmente, me ha parecido brillante.

Estamos en la Tierra. Hoshi y el resto de la humanidad han conseguido llegar a ella, previas indicaciones de Adama, que recupera su trono de almirante. No ocurre lo mismo con Lee, ya que Romo se siente muy cómodo como presidente. A lo que vamos. La Tierra, rebautizada así por Bill casi al final del episodio, es un planeta habitable en el que ya viven seres genéticamente muy parecidos a los humanos. Es decir, la reproducción es posible. En consecuencia, Baltar podrá saciar sus impulsos primarios más habituales. El problema es que es grado de evolución de la población es mínimo. Y el siempre justo y sabio Lee decide que la solución es deshacerse de la tecnología por completo e introducirse en la zona poco a poco. En una de las escenas más emotivas del episodio vemos a Galactica y al resto de la flota, guiados únicamente por Anders, de camino hacia el Sol. Su último viaje.

Rumbo al SolRumbo al Sol

De escena lacrimógena a escena lacrimógena. Adama decide coger un Raptor junto a Laura y explorar la zona. Pero Laura ha llegado al límite de sus fuerzas. Y justo cuando consigue apreciar toda la vida del nuevo planeta donde ha conseguido guiar a toda su gente, la vida de Laura se detiene. La reacción de Adama es tan magnífica, tan especial, tan sincera, que tuve que apretar de nuevo los dientes para no romper a llorar. ¡Otro emmy para el señor James Olmos!

El final del resto de personajes es bastante más feliz: Lee decide marcharse a correr, escalar montañas y ser un hombre libre; el jefe Tyrol opta por un retiro solitario; los Tigh deciden instalarse y vivir juntos, por enésima vez en la historia; y Athena, Hera y Helo hacen lo propio, igual que Baltar y Caprica Six. Espera, ¿he dicho Helo? ¡Helo está vivo! Tiene unos andares propios de House, pero está vivo. Decididamente, un ángel pasó por la cabeza de Moore el día que escribió el último episodio, porque todos preveíamos una masacre y la única baja ha sio la de Tory, además de la anunciadísima de Laura Roslin. Por cierto, Bill Adama construirá la cabaña con la que siempre soñaron…

Aquí habrá una cabañaAquí habrá una cabaña

La serie podría haber acabado perfectamente en ese momento, con el viejo Adama sentado al lado del cadáver de Laura y mirando al horizonte, mirando a un futuro que existe gracias a su determinación. En ese caso, sólo la extraña situación de Starbuck y la falta de información sobre Daniel (el cylon número 7) habrían sido las manchas negras de una serie prácticamente redonda. Sin embargo, la historia nos ofrece unos últimos minutos tan desconcertantes como innecesarios, al menos en mi opinión.

150 mil años después, se supone que en la actualidad, Baltar y Caprica Six (los imaginarios) caminan por las calles de Nueva York. Hablan sobre el último descubrimiento de la ciencia, el cadáver de su Eva (más información sobre la Eva mitocondrial), que resulta ser el cuerpo de Hera, primer híbrido de la historia de la humanidad. Tras cuestionarse la ruptura de esos ciclos de la historia, un poco después de que Ronald Moore apareciera en pantalla leyendo un periódico, en una televisión aparecen imágenes de inventos robóticos creados por los seres humanos actuales. ¿Intentan decirnos que la historia podría volver a repetirse? Porque yo había pensado exactamente lo contrario cuando Kara deja de ser el heraldo de la muerte y consigue salvar a la humanidad. En efecto, los ciclos se pueden romper gracias, literalmente, a Dios. Y de esa forma tan inesperada acaba una de las mejores series de la historia de la televisión.

Un cylon betaUn cylon beta

Repito: Daybreak ofrece la mejor hora de televisión que he visto nunca. Pero mi mente parece haber borrado todo lo que sucede después de que Galactica vea la Tierra, tras el último salto completado de nuestra estrella de combate favorita. Ligera decepción con los últimos minutos. ¿Tan mal lo había hecho la humanidad como para deshacerse de todo y empezar una nueva vida? No voy a entrar en cuestiones antropológicas porque sinceramente, no tengo ni idea del impacto que podía tener la llegada de 40.000 personas a un nuevo planeta. Pero intuyo que no es excesivamente viable. La historia de Starbuck requiere un acto de fe, pero no mayor que ver a un centurión pegando tiros, así que no me escandaliza.

Probablemente las expectativas que la propia serie ha creado, a base de años y años de trabajo exquisito, han puesto el listón excesivamente alto para un final que deje satisfecho a todo el mundo. Es evidente que no existe el final perfecto, pero si obviamos los últimos cinco minutos, creo que Daybreak es el candado perfecto a la historia. La muerte de Anders, previo te quiero de Starbuck; la redención de Boomer; el final feliz de la vieja guardia (Saúl y Bill); la desgracia de Galen; el final de Gaius como granjero al lado de Caprica Six; y todo aderezado con una banda sonora exquisita han conseguido que Daybreak sea una apoteósica culminación para una serie increíble. Ahora sí, por última vez, con la Tierra de fondo podemos decir: So Say We All! Por nuestros antepasados…


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