Review BSG: Blood on the Scales

Review BSG: Blood on the Scales

No triunfó la revolución propuesta por Gaeta y Zarek. Y eso que la situación llegó a estar muy cuesta arriba para el binomio Roslin-Adama, con la presidenta exiliada en una nave cylon a punto de saltar y con el viejo Adama frente a varios gatillos a punto de fusilarle. La rápida organización de la resistencia, guiada por Starbuck y Lee, junto al papel de Galen Tyrol (¡por fin ha vuelto el Jefe!), héroe anónimo, han decantado la balanza hacia los líderes tradicionales de la humanidad. Tal vez Gaeta tenía razón, pero las formas de Zarek han difuminado cualquier atisbo de cordura y coherencia en la lucha. Capitulazo de Galactica. Y ya van cuatro de cuatro en esta segunda parte de la temporada…

  • Episodio 4×14: Blood on the Scales
  • Fecha de emisión: 6 de febrero

Blood on the Scales es otro de los episodios que pasará a la historia de Battlestar Galactica, que va llenando su saco de momentos míticos a medida que se acerca al final. Episodio cargado de escenas emotivas, capaz de ponernos la piel de gallina o hacernos gritar de euforia… cada dos minutos. Yo he respirado aliviado cuando he visto que el fusilamiento de Adama sólo se producía en la cabeza de Baltar. Y he visto como mi piel respondía ante los gritos de Laura Roslin asegurando que jamás se rendiría. Vayamos por partes…

No ha triunfado la revolución. No ha triunfado porque Gaeta y Zarek, los nuevos líderes de la humanidad, no concuerdan en su forma de proceder. Zarek pretendía un golpe de estado, destruir el orden establecido y quedarse con el trono. A cualquier precio y sin tener en cuenta valores tan importantes para Felix como la justicia o la dignidad. Gaeta tiene claro que el pacto con los cylons supone un insulto a todo el trabajo de resistencia realizado hasta la fecha por los humanos. Y tiene razón, pero no quiere derramar sangre. Por eso, cuando ve lo sucedido en el Quorum, fusilado por deseo de Zarek, Felix sabe que la revolución se les está yendo de las manos. Y es demasiado tarde para echarse atrás.

El golpe de estado tampoco ha funcionado porque los líderes antiguos, Roslin y Adama, han podido luchar desde la sombra. Bill con armas y con su fe en el fracaso de la revolución. Y Laura con un micrófono y una radio, evidenciando que la información es tan destructiva como puede ser un pelotón de fusilamiento. Los cylons, espectadores de la guerra civil entre humanos, han apoyado a Laura en su cruzada por recuperar el poder. Han estado a punto de saltar, pero las palabras de Roslin y la presencia de tres de los últimos cuatro cylons en Galactica les ha hecho retroceder.

Gaeta y Zarek tampoco han salido victoriosos por la rápida organización de la resistencia. Starbuck fue la primera en coger las armas y en disparar contra sus ex compañeros. Rápidamente se añadió Lee. Y luego llegó la ayuda de los cylons y de Helo. Muchos sublevados también han dado un paso atrás y se han unido al pelotón, que ha llegado justo a tiempo para evitar que fusilaran al comandante Adama. Debo confesar que el viejo no es mi personaje favorito (Helo, Tyrol o Starbuck me gustan más), pero nunca había sufrido tanto por la situación de un personaje. Intentar matar al comandante ha sido, sin duda, uno de los grandes errores de Gaeta.

¿Qué otro factor ha sido trascendental para la derrota de los sublevados? Con nombre y apellidos: Galen Tyrol. Ya fue determinante en The Oath, controlando el hangar secundario y permitiendo la fuga de Laura Roslin. Y ha vuelto a ser decisivo trabajando en la sombra. Galen es el héroe anónimo que ha conseguido detener el FTL de Galactica justo cuando Gaeta y Zarek pretendían dejar atrás a todos los humanos que no estuvieran de acuerdo con la revolución. El trabajo de Tyrol ha sido especialmente complicado porque se ha tenido que desplazar a través de los conductos de ventilación de la nave y porque ha habido un momento en el que tenía un cañón apuntándole a la cabeza. Y parecía resignado a aceptar su muerte. Pero no debo ser al único al que el jefe despierta cariño…

Curioso el papel de los cuatro últimos cylons de Galactica, unidos a la flota como si fueran humanos. El gran Saul no se ha despegado de Adama en toda la batalla, dejando claro que la amistad importa mucho más que su condición de tostador. Lo mismo ha sucedido con Tyrol y su demostración de valor y compromiso. Tory, en menor medida, tambián ha aportado su granito de arena al seguir las instrucciones de Laura y colocar la nave cylon entre las de humanos. Finalmente, Anders, que había sido atrapado a traición, participa en la resistencia al lado de Starbuck. El problema es que una bala se ha incrustado en su cuello y tiene muy mala pinta…

El fracaso de la revolución se plasma en la última escena de Blood on the Scales, con Zarek y Gaeta atados ante la cúpula de Galactica y un montón de escopetas ávidas de fuego. La última frase de Gaeta, ha dejado de sangrar (cito de memoria), es bastante desconcertante, igual que su conversación con Baltar. Parece una especie de redención, con sonrisa final incluída, como si estuviera orgulloso de haber intentado llevar hasta el final sus creencias. Y cambiando de tercio: ¿qué ha visto el jefe Tyrol en una de las paredes de Galactica? Las últimas escenas de Gaeta junto a esta del jefe Tyrol me han dejado bastante descolocado…

Blood on the Scales allana el camino para que tengamos un final de serie más tranquilo de lo esperado. El poder ha sido restablecido, aunque es evidente que los humanos están divididos y el odio hacia los cylons sigue estando presente. La historia de Anders, el descubrimiento de Tyrol, los sueños premonitorios de Baltar y su regreso a Galactica o el papel de los cylons serán temas importantes en los últimos capítulos. Me quito el sombrero ante esta última parte de la temporada. Cuatro episodios, cuatro maravillas. Que llegue ya el próximo fin de semana…


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