Review Breaking Bad: Shotgun

Breaking Bad 4x05
Preocupados por el destino de Jesse Pinkman, encontrarnos con un episodio titulado Shotgun no era una buena carta de presentación. No lo era sabiendo cómo se las gasta Gus, que había orquestado lo que estaba a punto de pasar. Y mucho menos sabiendo que el indefenso Pinkman viajaba en dirección a ninguna parte con el hombre más temible de Nuevo México, Mike. La ecuación no entrañaba demasiada dificultad: Gus da una orden y Mike la ejecuta, en este caso, con una escopeta (Shotgun). Me imagino, por lo tanto, que la mejor noticia que podemos extraer de este episodio es que no ha muerto nadie. Bueno, eso, y que el orgullo de Walt es del tamaño de Albuquerque. ¿Vamos?

  • Episodio 4×05: Shotgun
  • Fecha de emisión: 14 de agosto

Decía Dani en su última review que Breaking Bad había vuelto a las alturas, el lugar que le corresponde por historia, por reparto y por guionistas, pero que tenía la sensación de que aún le quedaba por subir el Everest en esta cuarta temporada. Creo que estaremos de acuerdo que Shotgun no es ese Everest. Buen episodio, claro, esto es Breaking Bad, pero ni de lejos tan redondo como Bullet Points que, entre otras cosas, contaba con la sorpresa del surrealista vídeo de Gale cantando en tailandés (creo), una actuación que podría haber firmado Robin Sparkles. Por cierto, ¿soy el único al que lee ha dado por escuchar una y otra vez el temazo que canta Gus, Major Tom? Por cierto, segunda parte, ¿quién es el genio que elige la música para los episodios de esta serie? Quien sea, quiero que me haga una lista de Spotify.

Jesse Pinkman camino de ninguna parte, decía, junto al hombre más temido del estado, Mike. Episodio titulado Shotgun, recuerdo. Y cuando el coche se detiene, lo primero que saca Mike del maletero es una pala. Llegados a este punto, me gustaría saber cuántas veces hemos dicho cada uno a nuestra pantalla: “no, no, no, no puede ser”. Yo, unas cuantas. Estaba convencido de que la serie no se atrevería a matar a Pinkman, pero es que Mike no sigue órdenes ni de los guionistas, si es que no han pasado antes por Gus. Por suerte para todos, esa no era la sorpresa que el gran pollo hermano nos tenía preparada. Y cuando Mike se pone a cavar, que es cuando Jesse agarra con más fuerza sus inofensivas llaves, de allí no sale una escopeta, sino dinero. Esa sólo es la primera parada de las siete que Mike y Jesse deben hacer a lo largo del día, en el que el verdadero castigo es que no hay castigo. Para Jesse, la tortura es el aburrimiento, los silencios de Mike y la constante sensación de no tener el control.

Breaking Bad 4x05

Claro que eso Walt no lo sabe, básicamente, porque nadie se lo dice. La tortura de Gus no sólo tiene como objetivo reconducir a Jesse, sino demostrarle a Walt quién tiene el control y quién es el más listo de la clase. Por eso Walt se presenta en los Pollos Hermanos con la pistola en el bolsillo, amenaza a las camareras y acaba entrando en el despacho del jefe, donde evidentemente no hay nadie. Porque cuando Walt va, Gus ya ha ido y vuelto. La sensación de que algo gordo estaba a punto de pasar invita a Walt a llamar a casa para decirle a su familia que los quiere. Y ese será el punto de partida de la otra gran trama del episodio, la restructuración familiar de los White. Pero estábamos con Jesse…

Si tuviera que elegir un personaje de series con el que jamás pasaría un día encerrado en un coche, sería Mike. Incluso Dexter le habla más a sus víctimas que el hombre fuerte de Gus. Si a eso le unimos que Pinkman lleva varias semanas jugando con las drogas, con música atronadora en casa y una fiesta sin cuartel, y que encima no se le permite fumar, nos hacemos una idea del nivel de la tortura de este road trip improvisado. Jesse sólo sale de la monotonía en la última parada, cuando Mike desaparece para recoger el dinero y entra en escena la Shotgun que da título al episodio. Una escopeta, un coche y dos tipos con malas intenciones se acercan por el retrovisor y nos obligan a hablar de nuevo con la pantalla: “no, no, no, no puede ser”. Y no es, porque eso también forma parte del plan de Gus: hacer que Jesse se sienta útil, un héroe. Aquí es donde creo que el episodio patina. Si se te acerca un hombre con una escopeta en un callejón oscuro, justo cuando se acaba de ir el tipo que hace cinco segundos creías que quería matarte, no piensas, por mucho que eso de pensar se te haya olvidado, que en realidad vienen a robarte el dinero. Shotgun tampoco es el Everest de la temporada porque sobra la conversación entre Gus y Mike, en la que nos explican lo que acaba de suceder. Si algo tiene Breaking Bad es que considera que su audiencia es inteligente. Bastaba con un guiño.

Breaking Bad 4x05

En cualquier caso, la serie se ha movido hacia un nuevo escenario. Jesse trabajará con Mike media jornada siendo su guardaespaldas (¿de verdad te lo crees, Pinkman?), por lo que Walt quedará todavía más aislado como rata de laboratorio. Gus no ha sabido ganarse como aliado al señor White, así que ha ido a por el eslabón más débil. En algún momento del proceso de pollohermanación (permitidme el palabro), Jesse debería darse cuenta de quién es en realidad el que se ha jugado el cuello por él, pero mientras tanto se siente útil por primera vez en muchos meses. Y a eso es a lo que se agarra, ya que había entrado en una dinámica autodestructiva que no podía acabar bien. El que tiene un problema bien gordo ahora es Heisenberg, que se ha quedado solo en su ambicioso plan de jubilar a Gus.

No es el único problema que tiene Walter. En casa tiene uno bien gordo, aunque su orgullo se encargará de generar uno todavía mayor. Por partes. La llamada que antes comentábamos, esa que sonaba a despedida, ha ablandado el corazón de Skyler, que hacía tiempo que le ponía ojitos a su ex marido. Un buen revolcón ha sellado la paz y ha (re)abierto las puertas de casa para Walt. Marrón a la vista. El profesor sabe que su vida se ha vuelto excesivamente inestable en los últimos meses y si algo tiene claro es que no quiere poner en peligro lade su familia. Lo que dice su conciencia choca de frente con lo que quiere desde que Skyler lo puso de patitas en la calle, que no es otra que volver a su hogar. Sin embargo, su hogar no está preparando desayunos para Walter Jr, durmiendo con Skyler y yendo de cena a casa de Hank y Marie. Ya no. La opción de conseguir dinero para su familia, línea de salida de toda esta historia, lo ha llevado a un punto de no retorno en el que su día a día no puede ser con otra compañía que consigo mismo. Y nadie más. Así que, es mi apuesta, que nadie levante los brazos por el regreso como familia de los White, porque el paterfamilias ya no forma parte de ese mundo. Y menos si hay tazas de Beneke por medio…

El arreón final de Shotgun llega en esa extraña cena en casa de Hank y Marie, donde tiene lugar la escena que, igual es decir mucho, marcará el final de la serie. Un juego de distancias en el que, a medida que Walt se alejaba de la sobriedad, Hank se acercaba a la historia de Heisenberg. El vino que tenía Walt en la cabeza era proporcional a su orgullo, que Hank hiere cuando asegura que Gale es el maestro cocinero de la meth que se ha convertido en una leyenda en el negocio de la droga. Walt ha acabado metiéndole la idea en la cabeza a Hank de que Gale era poco menos que un aficionado y que, seguramente, ese tal Heisenberg todavía sigue cocinando en algún laboratorio escondido de New Mexico. Por qué, nos preguntamos todos. La respuesta está en el archivo de la serie: por orgullo. Walt, el que rechazó que sus amigos (Gretchen y Elliott) le pagaran el tratamiento contra el cáncer, el que volvió al negocio a pesar de que el cáncer se había curado, el que menospreció el trabajo como cocinero de Jesse (y de Victor, hace poco), es el mismo que ahora, herido en su orgullo, es incapaz de calmar su ego cuando lo comparan con Gale, aunque eso suponga meter en la partida a su peor enemigo, que lamentablemente también es su cuñado y su único amigo. Aunque, por tercera vez en 45 minutos, todos volviéramos a hablarle a la pantalla: “no, no, no, no puede ser”. Pues sí. Y ahora, como dije la semana pasada, tenemos un problema gordo… y calvo.

Breaking Bad 4x05

¿Se está preparando la serie para ese esperado momento en el que Hank descubre a Walt? Yo creo que es un poco pronto, y más sabiendo que la serie tendrá ¡16 capítulos más!, aparte de los que le quedan a esta cuarta temporada. Lo que sí está haciendo Breaking Bad con mucho acierto es alejarnos poco a poco de Walt, que cada vez es menos ese profesor enfermo preocupado por dejar dinero a su familia (¿alguien se acuerda del cáncer?) y cada vez más un fuego descontrolado. No digo que en esta guerra no vayamos con Walt, pero lo que seguro que no vamos es contra Hank, que ya ha encontrado una pista en una factura de Pollos Hermanos: Since when does a vegan eat fried chicken? Ay, Walt, qué has hecho…

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