Review Breaking Bad: Problem Dog

Un corazón. Una seta de color verde. O incluso un globo. La vida tiene formas de manifestación muy peculiares cuando se trata de videojuegos. En el universo de las consolas se valora mucho lo que vale la vida, en especial cuando sólo te queda una: tensión al máximo, movimientos milimetrados y cero riesgo. Esta situación se asemeja muchísimo a la vida real, que vendría a ser una larguísima partida sin continues. Para algunos, esa partida es como jugar la vida de Barbie, una mujer rubia, delgada, de ojos azules, rica, con un novio perfecto y un montón de complementos que la convierten en la proyección perfecta del éxito. Para otros, esa partida es como un shooter en primera persona que se desarrolla en un mundo apocalíptico en el que matar es la consigna para no morir. ¿Adivináis a qué juega Breaking Bad?

Si en la mente de Vince Gilligan se estructuran las temporadas de Breaking Bad como una carretera llena de desvíos y de vías secundarias, Problem Dog sería la mitad exacta del camino. El punto perfecto desde el que si levantáramos la carretera, se sostendría en el aire. Durante muchos episodios, Walter White y Jesse Pinkman han visto un Alpe D’Huez ante sus ojos, una tortuosa montaña que se coronaba después de superar muchas curvas y que terminaba en una sombra gigante de Gus Fring, que veía exactamente lo mismo pero cuesta abajo. Ahora no. Por primera vez en mucho tiempo hemos descubierto una fisura en la carretera del Pollo Hermano, justo cuando Walt ha dado con la grieta por la que hacerle daño y Hank se ha vuelto a poner el traje de superagente de la DEA, que en este símil encajaría mejor como un obrero de la construcción con una taladradora a la que nunca se le acaba la batería. Pero estábamos hablando de videojuegos…

Rage es el título al que juega el privilegiado de Jesse al principio de Problem Dog. Y digo privilegiado porque es un juego que no sale a la venta hasta el mes de octubre. Según me informa el señor Rodríguez (thanks, man), Breaking Bad ha tenido acceso a Rage a través de Matt L. Jones (Badger), que presta su peculiar voz a algún personaje de este shooter en primera persona que se desarrolla en un mundo post apocalíptico en el que su protagonista está solo en el mundo. No, no es casualidad. Jesse Pinkman es esa persona. De hecho, es tanto esa persona que cada uno de los muertos que deja a su paso le recuerdan a Gale, a esa escena en la que una bala disparada por él se alojó en el centro de la cabeza del cocinero cantarín. Jesse vive absolutamente traumatizado desde ese día, con el agravante de que no tiene nadie a su alrededor al que confesarle, ya no las justificaciones de su acción, sino la propia acción en sí. Walt no ha sido esa persona, de ahí que la distancia entre ambos haya sido tan abismal esta temporada, como se evidencia en una conversación que para mí resume la esencia del episodio:

  • Walt: So you saw Gus? He was there? How close were you to him? (¿Viste a Gus? ¿Estaba allí? ¿Cómo de cerca estuviste de él?)
  • Jesse: Closer than I am to you right now. (Más cerca de lo que estoy de ti ahora mismo.)

Nadie ha brillado más que Jesse en este Problem Dog en el que Aaron Paul ha confirmado que es el mejor actor joven que circula por la televisión americana. Pinkman está atado a una cuerda por un brazo, del que tira Gus, y por el otro, del que tira Walt. Unos y otros quieren tener de su bando al que, hasta hace cuatro días, no era más que un yonqui problemático. Jesse debe elegir. Entre su mentor, Walt, el tipo que le ha salvado la vida en más de una ocasión, pero también el que lo ha conducido a esta dinámica autodestructiva en la que puede comprar de todo, menos su felicidad. O los que hasta ahora eran sus enemigos, Gus y Mike, que lo han intentado matar y que apenas conoce, pero que le han entregado dos cosas que nadie le ha dado últimamente: responsabilidad y confianza. No hay nada casual en la escena de Mike entregándole una pistola a Jesse. Ni en la conversación con Walt sobre estas líneas. Tampoco en el vestuario del propio Jesse, que ha cambiado durante todo el episodio entre blanco y negro, reflejo de la incertidumbre sobre la que camina el pobre Pinkman últimamente. Y es que ni para elegir bando Jesse puede elegir cuándo y cómo hacerlo.

En un primer momento, Jesse ha aceptado el ricino que le daba Walt para matar a Gus. Ha tenido la oportunidad de ponérselo al café del Pollo Hermano, pero por miedo o por decisión propia, no lo ha hecho. Más tarde ha podido pegarle un tiro por la espalda, pero sacar una pistola en esas circunstancias habría sido un suicidio. Así que tampoco lo ha hecho, seguramente porque no ha visto la ocasión adecuada, pero quién sabe si porque ha decidido no seguir más las órdenes de Walt y elegir su propio camino. Con la mala suerte que tiene Pinkman, con esa habilidad para apostar siempre a caballo perdedor, seguro que se va con Gus ahora que el capo de la droga está contra las cuerdas. Y más ahora, que Hank acecha y que es cuestión de tiempo que sus caminos se vuelvan a cruzar. Pobre Jesse. Mira que habíamos empezado bien el capítulo, escogiendo la opción adecuada (Retry!) en el videojuego, pero tanta tensión tenía que salir por algún lado. Descartada la droga y sin karts en los que gritar a la vista, Pinkman ha vuelto a su antiguo grupo de ayuda. Y allí ha explotado, en la que posiblemente (perdón Bryan Cranston) haya sido la mejor actuación que hemos visto en la historia de la serie. Desnortado, indeciso, roto, Jesse ha retenido las lágrimas mientras le explicaba al mundo que había matado a un “perro problemático”. Necesitaba decirlo, ser juzgado. Daba igual el hecho, lo importante era sacar todo lo que llevaba dentro. Y ser castigado, porque una acción como esa no puede quedar impune. Insisto: sublime Aaron Paul, brillante escena.

¿Otra escena magnífica? La del coche. Walt se siente atrapado por Gus, que lo vigila incluso cuando está trabajando, y por Skyler, que lo somete a un tipo de vigilancia similar y no le deja disfrutar de la única cosa positiva que le da su trabajo: el dinero. De ahí que haya decidido hacer lo que le da la gana durante un rato, aunque para eso haya quemado un coche de varios miles de dólares. Migajas, comparado con la satisfacción de pedir un taxi mientras hace explotar un deportivo ante sus ojos. Ya hemos visto que el único problema de los White con el dinero es encontrar la fórmula para hacerle creer al mundo que lo están ganando de forma legal. Y no va a ser sencillo, ya que toca justificar ingresos de siete millones de dólares al año, una cantidad que no ganan ni todos los lavados de coche de Albuquerque juntos.

El otro gran héroe de Problem Dog ha sido Hank Schrader, el de verdad, el real, el de siempre, no esa versión apagada y amargada que lo ha poseído durante varios capítulos. Ha vuelto el Hank incisivo e inteligente, el Hank agente de la DEA, sólo que ahora camina mal y parece inofensivo, lo que multiplica su peligro. Hank ha redibujado el mapa mental del tráfico de drogas en su cabeza, ha unido cabos sueltos y se ha presentado en el restaurante de los Pollos Hermanos de Gus.Y mientras todos temíamos que Walt Jr. aceptara la oferta de trabajo del señor Fring, lo que habría sometido todavía más a Walt, Hank se las ha apañado para robarle una huella dactilar al jefe y relacionarlo directamente con algún negocio oscuro que da mucho dinero y que también tiene relación con la cocina, sólo que no de pollos, sino de cristal. Soberbia su exposición ante su antiguo compañero (Gomez) y su antiguo jefe, al estilo Colombo, que se ha cerrado con un fundido a negro tras la cara de satisfacción del propio Hank. Toma ya. El rey blanco vuelve al tablero.

Problem Dog supone la culminación de dos grandes temas de esta cuarta temporada, el que lleva de vuelta a Hank a la acción y el de la posición en la partida de Jesse. No sabemos si Hank volverá a la oficina de la DEA, pero sí que su voz se volverá a escuchar y que la colección de minerales tendrá que esperar. Pinkman, por su parte, parece haber elegido bando entre blancos y negros, aunque de momento sólo lo conoce él. Y todo esto, cuando Gus parece más vulnerable en el imperio de la droga y cuando se está jugando su última vida en este peligroso videojuego. Continue? ¡Sí, por favor, que no acabe nunca esta serie!

Nota del autor
4
Vuestra nota
Review Breaking Bad: Problem Dog
4.8 (95.71%) 14 votes

Categorías: Breaking Bad Reviews Etiquetas: , , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »