Review Breaking Bad: One minute

¿Por dónde empiezo? Podría comenzar por el principio, por esa escena con Don Salamanca y los primos, un magnífico flashback que nos permite entender muchas cosas, tanto del pasado como del presente. Claro que también podría hacerlo al revés, y coger el final, ese minuto del título, para repetir hasta la saciedad lo grande que es esta serie. O podría echar mano de los discursos de Jesse, de la gelidez entre Skyler y Walt, de la redondez del personaje de Saul, de cómo Hank está creciendo a pasos agigantados, de cómo a los capítulos de esta serie ni les sobra ni les falta un minuto. Hay mucho que decir de Breaking Bad, y de One minute, así que… ¡acción!

Y sí, me quedo con el principio. Con Don Salamanca, con el tío de Tuco, el maestro del timbre, a quien vemos en años más mozos al teléfono, hablando no muy bien de Gus (Chicken Man). Está acompañado de dos niños, los en un futuro temibles primos. Se llaman Marco y Leonel. Este arranque de capítulo nos dice muchas cosas. Lo primero, valga la redundancia, es que la familia es lo primero. De ahí que Marco y Leonel salgan como salen: despiadados e implacables. También se entiende el carácter de Don Salamanca. Un clan unido… La escena inicial, además, enlaza con el final. Marco, el primo (es gracioso que los llamemos primos, está claro que entre ellos son hermanos, pero al ser primos de Tuco se les ha quedado el nombre de los primos) que es ahogado por Don Salamanca, sería quien acabe muriendo a manos de Hank; Leonel, el que desea la muerte de su hermano en el flashback, podría sobrevivir ya que sólo ha resultado herido en las piernas. Pero dejemos esa escena para el final, que es lo suyo

Don SalamancaDon Salamanca

Vamos ahora a donde dejamos las cosas en el episodio anterior. Walt y Jesse salvaron un match-ball de manera ingeniosa, enviando a Hank al hospital tras una pista falsa. Sin RV no hay manera de implicar a ninguno de los dos en negocios turbios. ¿Un triunfo para los autores de la blue meth? No. A Hank se le junta la ira de perder a Heisenberg cuando lo tenía cerca con la (aún más) ira de darse cuenta de que le han tomado el pelo (ironía), y explota. Irracional al cien por cien, se planta en casa de Pinkman y lo apaliza hasta que se queda vacío. Y luego, el deber es el deber, llama a la ambulancia…

Lo interesante de Breaking Bad respecto a otras series es que es muy sencillo entender el estado de ánimo de cada uno de los protagonistas en casi cada momento. La empatía es sencilla. Podemos comprender perfectamente la reacción de Hank, de la misma manera que no nos sorprende o decepciona en absoluto todas las que vienen después. Empezando por Jesse, que se suelta un discurso de Emmy ante sus socios. En realidad, es más de Emmy el que viene después, a solas con Walt. Pero este primero no está mal… Lógica y natural es también la reacción de Saul, el encantador de serpientes, capaz de vender bikinis en Groenlandia. Pagaría por una trama suya, algo que nos diera más minutos de Bob Odenkirk en pantalla

El más perdido del trío es Walt. Tiene mucho que perder (más aún de lo que ha perdido ya), y por naturaleza es el líder, por lo menos ante Jesse. Si su cabeza deja de funcionar un poco sabe que acabará entre rejas, y ahora tiene la complicada papeleta de calmar a un Pinkman inundado de rabia, que va a ir a muerte a por Hank. Por supuesto, Walt sabe que en el momento en que su juego quede al descubierto no podrá contar con nadie, ni tan sólo con un Saul que echará a correr. Así que toca pensar… ¿y qué mejor manera de pensar que en casa, preparando un sandwich de pan de molde y recortándole los bordes? Made in White sandwich! Mientras medita, visita de Skyler. Esta escena también podría ir directa al top 3 del capítulo. La frialdad, el desprecio de Walt roza lo inmundo. Skyler cada vez ve más un monstruo que otra cosa en él… pero supongo que nuestro químico favorito sabe que necesita la frialdad para salir de ésta, y para sacar del pozo a todos. Un detalle bastante friki: ¿os habéis fijado en la decoración de la casa de Walt? Poned atención a las escenas que enfocan a la cara de Skyler: a la izquierda podemos ver una especie de cuadros colocados de una manera que… ¿no os recuerdan a algo?

Total: que el cerebro de Walt se pone a trabajar y determina que hay que salvar a Jesse y a Hank, y para ello es primordial contentar al primero, así que toca quitarse de enmedio a Gale para poder reclutar de nuevo a Pinkman y blablabla… No es fácil, pero finalmente Walt lo logra, no sin antes recibir un tremendo speech de Jesse que nos deja la piel de gallina. La verdad es que desde que ambos se juntaron las cosas no les han ido demasiado bien. Están forrados, vale, pero uno ha perdido a su familia y está acabando con la salud y el trabajo de su cuñado; el otro ha dejado amigos en el camino y está fichadísimo por Hank. Eso sin contar las palizas que se han llevado (aquí gana Jesse) y las muertes que han dejado tras de sí.

Pero si Walt y Jesse están en un lío, lo de Hank no es para menos. De las dos caras que tiene el agente Schrader, la de ser humano con sentimientos se está comiendo por momentos a la de poli duro y gracioso. Hank está roto (I think I'm done as a cop, dice, creo que se acabó lo de ser policía), completamente, aunque con matices, claro: lo de llorar lo dejamos para el ascensor

...y aquí no ha pasado nada…y aquí no ha pasado nada

Hank explica lo bueno: toda la historia del desguace y de que casi tiene a Heisenberg. Pero a la hora de lo malo se acoge a la quinta enmienda, que según la Wikipedia dice que “nadie estará obligado a responder de un delito castigado con la pena capital o con otra infamante si un gran jurado no lo denuncia o acusa”. Supongo que es algo así como que hay que esperar a que Jesse presente cargos y entonces un jurado acuse a Hank. La gracia, claro, es que, Walt mediante, Jesse decide no presentar esos cargos. Le puede más el poder cocinar de nuevo con su socio. Como dice el jefe de la DEA, “quizá tengas un ángel de la guarda”, Hank…

Momento de irnos con los primos, o los hermanos, como prefiráis. Con Marco y Leonel, que están subiendo a un camión para comprarle chalecos antibalas a una especie de versión de Steve Buscemi (¡larga vida a Fargo!). Detalle de grandeza en esta escena, además de la ya consabida sangre fría de los matones: la bala que se guarda Marco es la que le acabará matando. Y así se van a buscar a Hank, con la protección debida, aunque ellos no saben que teóricamente no la necesitarían porque el agente Schrader ha sido suspendido y carece de arma oficial. Pero, repito, tiene un ángel de la guarda que hace que le llamen por teléfono y le avisen del peligro. ¿Gus? Tiene pinta. Él o alguno de sus secuaces. En este punto de la historia, los primos son ya caballos desbocados que derramarán la sangre que buscan, bien la de Hank, bien la de Walt. Y no suelen fallar, así que Gus entiende que si quiere seguir con su fructífero negocio, si quiere continuar contando con la mejor meth del país, debe proteger al señor White. Y Hank es la pieza débil del eslabón, porque si él cae probablemente Skyler acabe explotando. Y entonces sí, adiós a Heisenberg.

La bala que te mataráLa bala que te matará

Y así es como se activa la escena más brutal del capítulo. Los primos, sí, fallan, porque esto es una serie y haber matado a Hank a la primera y de un tiro certero hubiese sido excesivo. Sí, Hank se las puede arreglar aún sin pistola, al fin y al cabo no deja de ser un policía entrenado porque no la tenga. Al empezar los tiros, usa su coche para atrapar a Leonel, lo que a la larga le salvará la vida. Porque Marco lo tiene a su merced, abatido en el suelo. Lo hubiese podido matar de un tiro en la cabeza, fácilmente. Pero no, porque como dijo Don Salamanca, la familia es lo primero, y este calvo que tengo aquí en el suelo merece morir de una manera más cruel, porque acaba de dejar muy malherido a mi hermano, así que voy a hacerle sufrir, voy a ir al coche a sacar mi hacha, voy a ir sin prisas, quizá para que primero piense que me he ido, para que después escuche el horrible ruido del acero rascando el asfalto, para que vea finalmente el hacha, para que me contemple ante él, levantándola, dejándola caer… Y Hank, que se había quedado sin balas, que ya lleva unos cuantos disparos entre pecho y espalda, le puede ir dando la vida a la versión de Steve Buscemi, al pesado del camión, porque su bala de regalo ronda por el suelo y en cuestión de segundos estará en la pistola, y luego en la cabeza de Marco. Un primo menos

Y así acaba el capítulo, y entonces te das cuenta de que hay un claxon que lleva sonando dos o tres minutos…

Enoooorme JesseEnoooorme Jesse


Categorías: Series
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