Review Breaking Bad: No mas

Viernes. Si trabajas, estás ante el clásico día de poca faena, posiblemente con media jornada; si estudias, lo más seguro es que ni siquiera tengas clase. Así que cae la tarde y tienes ante ti una noche que promete, con el colchón de felicidad adicional que dan 48 horas de desconexión. Tienes mil opciones… llamar a los amigos y quemar la noche, quedar con tu chica (y quemar la noche igual), salir a cenar, al cine, al teatro, dormir… todo, todo es posible un viernes, posiblemente el mejor día de la semana. Pero entonces, un lunes por la noche llegas a casa y te pones el 3×01 de Breaking Bad, y ves gemelos terroríficos, billetes ardiendo, papeles de divorcio. Y oyes hablar a Walt, a Jesse, a Skyler, a Hank… Y lo tienes claro: los lunes son los nuevos viernes.

No mas esperas: ya está aquí la tercera de Breaking, posiblemente la mejor serie del momento

¿Cuántos minutos tarda uno de los personajes principales en hablar? Breaking Bad abre su tercera temporada con una surrealista escena en que decenas de personas se arrastran por el suelo, en que vemos a los que serán los dos grandes enemigos de Walt este año, o eso parece… Luego visitamos el particular drama del señor Margolis, el padre de Jane, y el accidente aéreo que provocó en la finale de la segunda. Y luego ya sí, saltamos a Walt, al gran Walt, que enciende y tira a la piscina cerillas de Saul Goodman. Luego las enciende y las tira a la barbacoa para quemar miles de dólares.

Aunque algunos no lo hayáis oído, Walt estaba hablando ahí. Decía, más o menos, que ya estaba bien. Que el fin no justifica los medios, que por culpa del dinero, podrido dinero, su vida se ha ido cada vez más al cuerno. Que echa de menos a Skyler, que quiere hacer propósito de enmienda. Un bonito discurso que dura apenas unos segundos: enseguida el dinero acaba ahogado en la piscina con Walt detrás. Una escena genial. Tanto como la primera, la de las personas arrastradas, magníficamente culminada con el retrato robot de Heisenberg.

Qué mal lo tienes, Heisenberg...Qué mal lo tienes, Heisenberg…

La primera habitual en hablar es Skyler. Está en el despacho de su
abogada iniciando los trámites de divorcio. Ojito a esta escena porque
es un ejemplo de manual de una cosa que echamos de menos en otras
series: coherencia. En una premiere es habitual que los guionistas nos
quieran explicar qué ha pasado en nuestra ausencia (aunque sea corta en
este caso, aparentemente han pasado sólo unos días entre el final de la
segunda y el principio de la tercera), o sencillamente refrescarnos la
memoria. Una mala solución hubiera sido mostrarnos esta misma
conversación, pero con Skyler y su hermana. ¿Por qué? Porque es evidente
que, o nos muestran a Skyler llegando a casa de Marie, o ya es de cajón
que ésta está al corriente de todo lo que ha pasado. En cambio,
sentarla a hablar con su abogada nos da toda la coherencia necesaria
para que la conversación sea fluida y natural. Y encima nos regala una
última frase de lujo
: se sorprendería de lo que dos personas casadas
pueden llegar a ocultarse. Sí, una nueva enemiga para Walt que promete
darle (darnos) más de un dolor de cabeza…

Después habla Hank. El
poli llega para echarle una mano a su cuñado con la mudanza. Dos cosas:
Walt encuentra el ojo que tanto nos mostraron en los openings de la
temporada pasada… ¿casualidad o hay algo más?; Walt, minuto 13 de partido, aún no ha hablado. Por un
momento pensé que no lo haría en todo el capítulo… Pero no, nada de
eso. Habla, vaya si habla. “Medio millón en metálico“. Casi se me para
el corazón
. Walt se está probando, está tanteando el terreno, a ver si
puede sacarse su secreto de encima. Hombre, no creo que Hank sea la persona adecuada

El secreto, por fin, lo acaba sabiendo Skyler. Un poco por adivinación, un poco porque Walt ya no aguanta más, la sufridora Skyler termina por abrir la caja y ve lo que hay dentro. Y lo que hay dentro no le gusta, claro. Su marido es traficante, o según aclara él mismo, productor de metanfetaminas. No las vende, sólo las fabrica. Toda esa conversación es genial, tanto por las actuaciones como por los diálogos:

Eres un traficante de drogas.

No. Qué… Cómo… ¿Qué?

Sí. ¿De qué otra manera podrías haber ganado esa cantidad de dinero? Marihuana… Ese chico, Pinkman… ¿No? Oh, dios mío, Walt. ¿Cocaína?

Es metaanfetamina.

Cranston hace pasar a Walt por una galería de emociones, desde la sorpresa y miedo inicial, al alivio por ver que Skyler no sabe nada seguro sino que sólo supone… y a la derrota final, aceptando que de nada sirve ya mentir.

“Eres un traficante” Zas…

Como punto de partida de la temporada, es interesante. Tendremos a Walt sin esposas siempre y cuando no vaya detrás de su esposa. Pero no veo a Walt dejando escapar a Skyler, de modo que se nos abren varios frentes. 1) que Walt se olvide de Skyler, como ya hemos dicho, descartado desde ya; 2) que Walt vaya tras Skyler, queriendo recuperarla, y ella lo acepte de nuevo, opción que también descartaría por demasiado facilona; 3) que Walt quiera volver, Skyler no transija, él insista, ella le amenace con chivarse a Hank, él tense la cuerda… ésta, esta opción es la buena. Qué mal lo va a pasar esta temporada el pobre Walt Jr. Flynn, con sus padres en plane guerra civil. Por cierto: ovación para RJ Mitte, porque su interpretación ha sido magnífica.

Finalmente (debería decir por fin), saltamos a Jesse. El maestro Pinkman, el personaje más impresionante de la serie. Su arranque ha sido discreto, porque aún lo tenemos en estado de shock tras la muerte de Jane. Y en rehabilitación, de la que justo le vemos salir. Seguramente me pierdo algo con las fechas, pero… ¿tan rápido se desintoxica Jesse? ¿Cuánto tiempo pasa en la clínica? Maravillosa escena la del terapeuta, por cierto. Seguramente no era necesario contarnos esa historia de su hija, sobre todo si tenía seis años, pero ha sido una buena lección para Jesse. Y está bien que al protagonista respondón le sepan devolver la pelota

Jesse está de nuevo en la calle. “I'm the bad guy“, dice. No dudo que su idea es volver a cocinar droga. O, si no es su idea, que acabará haciéndolo por las circunstancias que sean. Lo que no veo son las motivaciones de Walt. Tal y como le dice a Gus, el jefe de Pollos Hermanos, no necesita dinero. Sólo quiere a su familia. ¿Podrá devolvérsela Gus, o eso escapa incluso a las competencias de un supercapo de la droga? ¿Cómo nos justificarán el regreso de Walt a la cocina? Por cierto: me encanta Gus. Sus caras son encantadoramente inexpresivas…. No me quiero dejar la escena del polideportivo. Rara, quizá, pero
necesaria, porque nos ha mostrado el estado de ánimo de Walt. Una
mezcla de culpa, rabia y ganas de apretar un botón gigante de CRTL + Z
.

Bonita 
metáfora de una relación hecha añicosBonita metáfora de una relación hecha añicos

Gran premiere. Con un ritmo pausado que le sienta de maravilla. Con una perfecta manera de situarnos a los personajes: sabemos que Walt está, en estos momentos, obsesionado con recuperar a su familia, que Skyler le cierra todas las puertas a Walt, que ni Marie ni Hank ni Flynn saben qué narices está pasando (apuesto a que el chico será muy clave en lo que vaya a pasar entre sus padres), que Gus quiere más magia azul y no va a escatimar un centavo para conseguirla (tres millones, tres meses; poderoso caballero…), que Jesse mastica rabia y que hay dos tíos en Texas que van a la caza de Heisenberg. Pero Heisenberg no está. No lo hemos visto. Sólo existe Walt. De momento, claro. Porque como dice Pinkman, you either run from things or you face them, Mr. White. Heisenberg tendrá que salir para afrontar su pasado. Y nosotros lo veremos, babeando y felices como si fuera viernes por la noche

Muy, muy mal rollo...Muy, muy mal rollo…


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