Review Breaking Bad: Fly

Review Breaking Bad: Fly

No es excusa, pero el vendaval del final de Lost arrasó con todo lo que enganchó a su paso. Como por ejemplo la review de Fly, el extraño décimo episodio de la tercera temporada de Breaking Bad. Perdón: muy extraño. Porque si el mundo se dividía entre seguidores del Barça y del Madrid, entre fans de los Rolling y los Beatles o entre usuarios de Mac y de PC, ahora se ha establecido una nueva división: los que les gustó Fly y los que no les gustó Fly. ¿En qué grupo estás?

Sí, en serio, hay gente a la que no le gustó Fly. Y no les culpo. Seguir las andanzas de una mosca mientras Walter desvaría no es un plan demasiado apetecible. Incluso diría que es un poco aburrido. Si no fuera Breaking Bad, se me ocurren cientos de cosas más interesantes para hacer en 42 minutos: el amor (42 minutos dice, ja…), una partida de Catán, media parte de un partido de fútbol, etc. Pero es Breaking Bad. Y de una serie como ésta, sigamos a una mosca o a un narcotraficante… o a un narcotraficante que sigue una mosca, no debes perderte ni un solo minuto.

Fly es tan extraño que consiguió que me fijara en su director. Se llama Rian Johnson y, es evidente, no había dirigido ningún episodio de Breaking hasta la fecha. No hace falta ser un erudito en la materia para encontrar grandes diferencias con el resto de la temporada: quince minutos iniciales siguiendo la locura de Walt, pocos movimientos de cámara, un único escenario (el lab), saltos temporales (que definen con exactitud la falta de sueño de Walt) y (ab)uso de planos cortos y poco comunes. Fly es un episodio con estilo, donde las formas importan tanto como el fondo, aunque en ese fondo se tratan temas vitales para el devenir de la serie.

Fly podría ser recordado como “el capítulo de la mosca”, pero también como el de la advertencia de Walt a Jesse. Arrancamos con el meticuloso White haciendo cálculos y descubriendo la pérdida de cristal en alguna fase del proceso. ¿Ladrones? La mosca es un enemigo temible, pero no lo suficiente como para llevarse medio kilo de metanfetaminas. Por eso Walt le da un tortazo psicológico a Jesse, lo zarandea, consciente de que su compañero de laboratorio no sabe con quién se está jugando los cuartos. Espero que el bueno de Pinkman no tenga que arrepentirse de tener las manos demasiados largas.

Golpea justo ahíGolpea justo ahí

Lo que más me gusta de Fly es que posiblemente no lo he entendido. Eso me pasaba con Lost, pero nunca con Breaking Bad. Fly está abierto a interpretaciones, a juicios más o menos personales sobre lo que representa la mosca en la vida de Walt y Jesse. Sí, ese insecto está ahí para algo más que para fastidiar el proceso de creación de la soñada droga azul. Y, en mi opinión, la respuesta está en el previously, en el que vemos el momento en que Walt deja morir a Jane. ¿Lo recordáis? Qué capitulazo…

La mosca es Jane. Así de sencillo o así de rebuscado. La muerte de la mosca se convierte en la obsesión de Walt, no le deja dormir y amenaza con romper su relación con Jesse. Ahora sustituid “mosca” por “Jane” en la oración anterior (sí, es un ejercicio nivel ESO). Nuestro héroe hace tiempo que quiere confesarle a Jesse su desgraciada decisión de dejar morir a Jane, pero nunca encuentra el momento. Lo persigue, insiste en la necesidad de exterminar ese sentimiento, incluso deja que Jesse le golpee para acabar con él. Hablo de la mosca… ¿no?

Sí, yo creo que la mosca es Jane. De ahí que después de varias caídas, confesiones, tranquilizantes y una cacería fracasada, cuando Jesse está más cerca del último golpe, que también significa que Walt está a punto de confesar, el propio protagonista de esta historia diga: The fly is going to stay up there forever. O lo que es lo mismo: la mosca se va a quedar allí para siempre. Segunda traducción: nunca te contaré que maté a Jane.

De hecho, y voy a ser un poco tramposo porque ya he visto Abiquiu, creo que la idea de dejar atrás la mosca también sirve para Jesse, al que es posible que veamos en nuevas relaciones sentimentales en los próximos meses. Pinkman también ha confesado parte de su vida a Walt en una conversación íntima que, motivada o no por los sedantes del señor White, manifiesta lo inmensa que puede llegar a ser esta serie. Fly ha roto algunas barreras que se habían levantado entre nuestros dos protagonistas, aunque colee el tema del robo de cristal.

Jesse y Walt no pueden con una mosca, pero se comen un episodio solitos. Son dos pedazo de actores que optarán a los Emmy, cada uno en su categoría: Cranston como principal, Paul como secundario. Bien merecido. Por cierto, al final la mosca está en el foco de la habitación de Walt, que ha abierto el episodio y que ha servido para contarnos los problemas de insomnio que tiene. Estés donde estés, siempre hay una mosca, se llame Jane, Gus o Hank, que no te dejará dormir. Y a ti, ¿te gustó o no Fly?

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50 comentarios

  1. […] la muerte, sino que además ha añadido a la fórmula un extra de dolor: Jane. Desde el maravilloso Fly, en que Walter ya coqueteaba con la idea de confesar su crimen por omisión, siempre nos hemos […]

  2. kafka

    un capitulo magnifico, impresionante, ademas una oportunidad de oro para estos dos actores, ambos gigantes, no hacia falta que demostraran de que estaban hechos, pero este episodio lo ratifico, yo desde que lo vi, determine lo mismo, la mosca es el resquemor, la incomodidad, la ligera turbiedad que existe entre la relacion de estos dos “socios”. es jane, y al final del capitulo toma mas significados, todo esto causa de el insomnio de walt.

  3. Sergio

    Jajajajaj me da tanta risa leer sus comentarios,no pueden simplemente aceptar que fue un mal y aburrido episodio.Basta de decir que fue capitulazo , basta de decir que es uno de los “menos buenos ” , y de darle tanto rodeos al asunto , buscándole ” algo mágico”!!! acéptenlo es el peor episodio que se ha visto de BB!!!

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