Review Breaking Bad: Face Off

Breaking Bad 4x13

Cuando uno empieza un proyecto lo hace con la ilusión de llegar a lo más alto. Para qué ponerse límites si luego el destino ya se encargará de marcártelos. Si nos hubieran preguntado cuál era el objetivo de Todoseries el día que empezamos a escribir el primer post (de Heroes, qué viejos somos), seguramente habríamos contestado que las cadenas más importantes de este país nos hicieran caso y que pudiéramos entrevistar a algún personaje de Lost, que por aquella época era nuestra serie favorita. Cinco años después respondemos a esa pregunta de distinta forma, ya que lo de que nos hagan caso las cadenas (salvo excepción) nos importa más bien poco, pero seguimos manteniendo la ilusión de hablar con los más grandes de este mundillo, los que nos han convertido en adictos a las series para el resto de nuestras vidas. Pues bien, el señor Dani Rodríguez y un servidor, más de cinco mil posts de Todoseries después, tuvimos ayer la oportunidad de entrevistar a Aaron Paul, el genio que da vida a Jesse Pinkman en Breaking Bad, nuestra serie favorita. Fue gracias a Paramount Comedy, la cadena que emite la serie en España, al propio Aaron Paul, del que os hablaremos muchísimo esta semana, y, quiero pensar, gracias también a nuestra pasión por la serie, que es la que ha llamado la atención de la cadena y la que nos ha permitido cumplir uno de los sueños por los que nació el blog. Os podéis imaginar nuestra satisfacción en estos momentos. Y dicho esto, con la promesa de que en los próximos días tendréis más información de esa entrevista, pasamos a revisar el último episodio de la cuarta temporada de la mejor serie de televisión actual. Tenía que decirlo…

  • Episodio 4×13: Face Off
  • Fecha de emisión: 9 de octubre de 2011

Puede que me lleve alguna que otra (merecida) colleja por lo que voy a decir, así que lo diré pronto para ver si cuando lleguemos a la zona de comentarios ya os habéis olvidado, pero creo que Face Off es algo más efectista y previsible de lo que Breaking Bad nos tiene acostumbrados. Que nadie me malinterprete, más previsible significa que nos han desencajado la mandíbula tres centímetros en lugar de cuatro y más efectista hace referencia a una única escena, la que se os ha quedado a todos grabada, pero quiero dejar constancia para que quede claro que no hay serie ni temporada perfecta, aunque Breaking Bad se haya acercado mucho este año. Face Off es su enésima maravilla, un capítulo que bien podría haber servido como final de serie, pero que se erige como el muelle que nos catapulta a una quinta y última temporada en la que, sinceramente, no tengo ni idea de por dónde van a ir los tiros. Sólo sé que ya no tenemos enemigo ni laboratorio, dos ejes que habían servido para estructurar estos cuatro años de serie, así que nos podemos esperar cualquier cosa. Pero estábamos con Face Off

Face Off, un título que hacía referencia a ese ansiado cara a cara entre Walt y Gus, pero que ha acabado siendo mucho más literal de lo que esperábamos. Cuando empezó la temporada vimos de qué era capaz Gus, que se presentó en el laboratorio y le cortó el cuello a uno de sus hombres ante la perplejidad de Walt y Jesse, y en este Face Off hemos visto de qué es capaz Walt, que ya no es que se haya deshecho de su imagen de inocente profesor de química, sino que incluso ha engullido al Heisenberg traficante para convertirse en un nuevo capo de la droga. Walt ya es Gus. El héroe se ha convertido en villano, aunque en esta serie se ha demostrado una vez más que los buenos nunca han sido tan buenos ni los malos tan malos. Por eso, entre otras muchas cosas, Breaking Bad es enorme. Porque nadie se mueve mejor que ella en ese mundo de grises. ¿Acaso alguien esperaba el giro de guión del final del episodio?

Vale, sí, mucha gente se lo esperaba. De hecho, ese ha sido uno de los grandes debates de los últimos episodios: ¿quién envenenó a Brock? La respuesta mayoritaria era Gus, pero fueron muchos los que apuntaron a Walt, fueron muchos los que vieron una jugada maestra en la escena de la pistola de la semana pasada y fueron muchos los que entendieron que ese I Won telefónico de Walt a Skyler escondía mucho más que la satisfacción de haber salvado el pellejo. Sí, el orgullo de Walt ha vuelto a jugar un papel principal en la historia, aunque para ello haya tenido que sacrificar valores como la amistad o la confianza. A favor de Walt es justo decir que para enfrentarse a un tipo como Gus hacía falta echar mano de todos los recursos posibles, aunque uno de ellos fuera la traición a tu compañero. Pero vamos a comentar todo esto desde el principio, ¿no?

Breaking Bad 4x13

Face Off recoge el testigo donde lo dejó End Times, es decir, con Walt intentando hacer saltar por los aires a Gus mediante una bomba casera. El tiempo ha confirmado que la idea no era del todo mala y que sin duda era mucho mejor que pasear la bomba por el hospital. Walt ha entrado para preguntarle a Jesse por el punto débil de Gus, el agujero por el que destruir su resistente tela de araña. Evidentemente, un hombre como Gus no deja nada al azar. O casi nada. Por muy frío y calculador que seas, los sentimientos al final siempre acaban entrando en juego. Y a Gus lo han perdido sus ansias de venganza, su incapacidad para superar el traumático asesinato de su compañero en manos de Tito Salamanca, que ha acabado por ser también su verdugo. Esta situación me ha recordado a la película de Heat, en la que el personaje de Robert de Niro, un ladrón profesional, recomienda que para ser el delincuente perfecto, no puedes tener nada que te ate o te distragia durante más de veinte minutos. El personaje acaba siendo víctima de su propia teoría, que en este caso también se puede aplicar a Gus. Sin sentimientos, es invencible. Cuando entran en juego, es vulnerable.

Ese punto débil de Gus ha sido mucho más difícil de encontrar de lo previsto. Primero, porque Jesse ha recibido la inesperada visita de la policía, que sospechaba que Pinkman sabía demasiado sobre el veneno de Brock y lo ha retenido durante unas horas. Y segundo porque Walt ha tenido más complicaciones de las esperadas para dar con Saul, el intermediario. En parte porque la secretaria de Gus valora mucho los cristales, en parte porque los hombres de Gus no le dejaban operar con cierta tranquilidad. Al final Walt se ha reunido con Saul, que le ha dado el chivatazo de la mala relación entre el Pollo Hermano y Héctor Salamanca, que ha resultado ser la llave para su supervivencia. Las visitas de Gus a Héctor no eran fortuitas. Nada en esta serie lo es. La obsesión de Gus por aterrorizar a Salamanca, por hacerle creer que tenía su vida en sus manos, ha sido el elemento desequilibrante para que Walt convenciera a Héctor de su último movimiento. El penúltimo ha sido algo más divertido, con el hombre de la silla de ruedas mofándose de Hank y de la DEA en su cara (SUCK MY… y FUC…), con la ayuda de esa pizarrita que servía para dar voz al viejo. Al menos esta vez no se ha cagado, como bien comenta Hank en uno de los momentos más divertidos del capítulo. El otro, para mí, se produce unos minutos antes, cuando Marie suelta un firme discurso en contra de que Hank se marche a las oficinas de la DEA y la siguiente escena se presenta con un thanks for coming, Hank. Creo que ha sido la venganza a aquel momentazo en el que el policía se juega con Marie su continuidad en el hospital a que su otro cerebro no responde y en la siguiente escena lo vemos marchándose del hospital en silla de ruedas. Me encantan estos recursos narrativos.

La visita de Salamanca a la DEA ha servido para que el hombre se quedara tranquilo antes de despedirse para siempre, o sea, un “me voy riéndome de todos vosotros”, pero también como cebo para que Gus y sus chicos asistieran al geriátrico donde Walt había encontrado el agujero en su tela de araña. En este punto podemos pensar que la narración ha sido un poco tramposa con todo este asunto, ya que la serie se detiene a explicarnos casi siempre lo que hace, piensa o planea Walt, pero en el último episodio y medio han estado jugando con nosotros. No es la primera vez, ya que al principio de la tercera también nos escondieron que Jesse estaba en la ciudad, pero sí es la vez que más trascendencia tiene esa elipsis para la historia. Eso sí, no podemos decir que no nos advirtieran del desenlace, ya que cuando Gus camina hacia el asilo, de fondo suena la canción Goodbye del grupo Apparat. Pura poesía. El Face Off que advertía el capítulo en su título no es finalmente entre Gus y Walt, sino entre Gus y Héctor. Podríamos hablar largo y tendido sobre esa maravillosa escena, pero me voy a quedar con el detalle de los ojos de Héctor. Esos ojos han esquivado a los de Gus desde que a Héctor no le quedan aliados en este mundo, pero justo en este capítulo ha mirado cara a cara a su enemigo, le ha dicho sin usar la pizarra que había vencido, que por fin había encontrado la manera de poner fin a su amargura, aunque para ello tuviera que sacrificar su vida. En ese instante en que sus ojos se han cruzado, Gus ha vuelto al día en que Héctor mató a su compañero. Por un segundo, Gus ha vuelto a tener miedo. Y la campana de Héctor ha sonado por última vez, más fuerte y tenebrosa que nunca, para hacer saltar por los aires la silla de ruedas, a Gus, a Tyrus y la estructura de la serie en los dos últimos años. Boom.

Breaking Bad 4x13

Hago mal recordando mis lamentos del principio, justo lo que no quería, pero la escena inmediatamente posterior a ésta me parece demasiado efectista para lo que es Breaking Bad. Sí, me refiero a la de Gus colocándose la corbata sin cara, un irónico juego de palabras con el título del capítulo, pero también un final algo atípico para la coherencia y seriedad de esta serie. No me ha gustado, aunque el trabajo de los de maquillaje es excepcional. Siempre pensé que el final de Gus me haría feliz porque eso significaba prácticamente la supervivencia de Walt y Jesse, que así ha sido, pero entre que la serie se había guardado un as en la manga, que la cuarta temporada se ha esforzado en que viéramos al Gus más humano y la inmensa pérdida que supone para el cast la ausencia de Giancarlo Esposito, lo cierto es que he lamentado su adiós. No tengo ninguna duda de que lo vamos a echar de menos. Tal vez por eso su despedida ha sido tan espectacular, para que nadie se olvide de que por Breaking Bad pasó uno de los mejores villanos de la historia de la televisión. Sí, será eso…

Ese as en la manga al que hacía referencia es lo que convierte Face Off en el mejor final de temporada de lo que llevamos de serie. Una planta en el jardín de Walt revela que fue él el que envenenó a Brock. ¡Fue Walt! Fue él el que le robó el ricino (Huell mediante) del bolsillo a Jesse; el que le hizo creer al propio Pinkman que el culpable era Gus, el asesino de niños; fue él el que tejió el plan de la semana pasada, llevando a Jesse a su casa y poniendo su vida en peligro para ganarse su confianza; ha sido él el que, ya en la azotea del hospital y con Gus muerto, ha respirado tranquilo sabiendo que Brock se recuperaría, porque fue él el que puso en peligro la vida de un niño para salvarse el culo. Ese es Walt. Ese es el nuevo Walt. Muerto el profesor de química y enterrado Heisenberg, la cuarta ha sido la temporada del Walt 2.0, una terrorífica evolución del traficante que ha perdido los escrúpulos y va por la vida con los bolsillos cargados de orgullo y con la espalda llena de cadáveres. Fuera caretas, el nuevo Walt es tan villano como Gus, así que la única “víctima” (léanse las comillas) de toda esta historia, aparte de Brock, es el pobre Jesse Pinkman, que ha vuelto a ser un objeto en manos de Walt. El contador de cabronadas sigue subiendo: dejó morir a Jane (esto no se lo perdonará jamás), le instaló cámaras porque desconfiaba de él y ha acabado engañándolo en la historia del veneno, por eso pienso que todo este acumulado acabará jugando un papel destacado en la quinta temporada. Estos dos no pueden acabar bien, a pesar de ese apretón de manos en la azotea del hospital con el que se sella una amistad construida a base de mentiras y traiciones.

Breaking Bad 4x13

Y con la quema del laboratorio se pone fin a la quinta temporada y a un enorme ciclo de la serie, que ha tenido en Gus y Walt a los dos reyes del tablero. Ahora sólo queda uno, pero, como dijimos hace algunas semanas, hay otro a punto de entrar: Hank. El policía será sin duda uno de los protagonistas de la quinta temporada (otro debería ser Mike), ya que sus sospechas sobre Gus están ahora totalmente fundamentadas, así que es cuestión de tiempo que tire de ese hilo. La anunciadísima lucha entre Hank y Walt podría ser el pilar sobre el que sostenga la última temporada, que tendrá 16 episodios, pero hacer cábalas sobre el futuro de esta serie es como acertar el Euromillón. Sólo un elegido entre varios millones. Algo así como Breaking Bad, una serie superior, mágica, excepcional, única, que ha dicho adiós a su mejor temporada con un capítulo soberbio. ¡Hasta el año que viene!

Nota del autor
4.5
Vuestra nota
Review Breaking Bad: Face Off
4.7 (94.1%) 61 votes

Categorías: Breaking Bad Reviews Etiquetas: , , , ,

222 comentarios

  1. Rita Carranza

    Increíblemente, luego de 5 años después de que escribieras este comentario, puedo yo dejar el mío. La razón es que hace unas semanas recién comenzamos, mi esposo y yo, a ver la serie. No tengo palabras para describirla, pero no es necesario, tu lo haces por uno. Sólo espero encontrar por aquí la entrevista al genio Aaron Paul, mi personaje favorito. El 4×13 es excepcional. Temo ver la 5ta. temporada debo confesar. Ya te leeré más adelante seguro. Que estés bien.

¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »