Review Breaking Bad: End Times

Después de la tempestad, dicen, siempre llega la calma. El terremoto desatado al final de Crawl Space fue digno de salirse de la escala Richter: catástrofe suprema en el seno de los White, con la soga al cuello y sin dinero suficiente para resetear sus vidas, con el aderezo que representaba aquella risa maligna de Mr. White, del protagonista de esta historia. Una risa que se nos ha quedado clavada para siempre y que forma parte, sin duda, del imaginario de Breaking Bad. Tras aquella sucesión en cadena de dramas hemos tenido esta semana un capítulo algo más templado. Podríamos llamarlo, sin embargo, calma tensa, porque en un par de momentos teníamos motivos para que los pelos se nos erizasen: en el cara a cara (y van…) pistola en mano entre Jesse y Walter, y en la magnífica escena final con Gus ejerciendo de perro antidroga. End Times no ha tenido tanto efectismo como su predecesor, pero cuenta con un par de escenas para darle al coco. Y ahora ya sí, tras estos 45 minutos solamente nos queda tomar todo el aire del mundo y encarar la finale. Que promete.

I have lived under the threat of death for a year now. Because of that, I’ve made choices. Listen to me. I alone should suffer the consequences of those choices. No one else. And those consequences, they’re coming. No more prolonging the inevitable.

O lo que es lo mismo: adiós, Skyler. Walter White dice adiós al principio del penúltimo episodio de la cuarta temporada. Pronuncia tan tremendas palabras, sale de casa, acaricia a su bebé en el coche y se queda sin habla ante su exmujer, tanto o más que ella ante él. Los White se despiden sin decir ni mú, y Walter Jr. ni siquiera está presente. Todo es atropellado porque el tiempo es oro. El cártel acecha. Solo la casa de Hank, con blindaje policial, es lugar seguro. Así arranca este primer tramo de capítulo, que se cierra con un poderoso plano lejano de Walt solo, solísimo. Luego la cosa sigue en la piscina… en esa piscina que tan mal rollo da.

La piscina de los White ha sido escenario de algún que otro momento horrible. El más evidente, claro, el accidente de avión. Pero también los ha habido desagradables, como cuando Junior vomitó todo lo que su padre le hizo beber. Junto a esa misma piscina Walter juguetea ahora con su pistola, en una suerte de coqueteo con la muerte. La piscina, la pistola, la música (say goodbye, dice la letra)… todo desprende un tono bastante Tarantino, lo que sinceramente abría el abanico de opciones a la posibilidad de que entrasen 15 matones con rifles de asalto y Walt se liase a tiros en una orgía de balas y sangre. Pero no, esto no es Tarantino, es Breaking Bad. Aquí te matan, pero discretamente. Así que Walt se mete en casa, y allí lo encontrará luego Jesse. Pero ya llegaremos.

Empecemos por una frase que me ha dado mucho que pensar en el momento en que la he oído. De hecho, creo que este es un capítulo muy de frases, muy de estar atento a los matices porque ha dejado varias cosas en el aire que espero que se resuelvan en la finale. Cuando el Gran Gomez (menuda historieta se inventa…) merodea por la lavandería sin saberse a tres metros por encima del mayor laboratorio de meth que sus ojos hayan visto, Gus llama a Jesse. Y le dice algo así: ¿Ves como no podemos seguir con Walt? ¿Te das cuenta de que necesitamos deshacernos de él, por el bien de nuestro trabajo? No es la primera vez que el Gran Pollo le propone a Jesse la ejecución de su maestro cocinero. Pero sí es la primera vez que Jesse matiza: “If something final happens to Mr. White“. Algo final, algo definitivo, la muerte. ¿Está sugiriendo Jesse que le den un aviso gordo, pero sin matarlo? Sea lo que sea, la respuesta de Gus es aún más críptica: “There will be an appropriate response“. Y así queda la cosa. Gus cuelga y no sabemos qué pretende.

Lo siguiente que sabemos es que Brock está gravemente enfermo, y pronto Jesse cae en la cuenta de lo que le pasa. Ricino. Si la semana pasada alabábamos el uso de un inocente tropiezo como elegante aviso del poder asesino de una alfombra con escasos minutos de diferencia entre ambos momentos, es de recibo ahora quitarse un poco el sombrero para reconocerles a los guionistas el uso del cigarro, un cigarro que ya creíamos inútil. El problema del cigarro es que me patina un poco…

Veamos. Tenemos a dos candidatos para haber convertido el pitillo en un arma mataniños: Walter y Gus. Por poder, podrían ser los dos. La estrategia de cada uno de ellos sería hacer creer a Jesse que ha sido el otro. Nos cuesta creer que Walt pueda matar a un niño, claro, pero recordemos que es su última salida. Se ha despedido de los suyos y está jugueteando con un arma de fuego, quizá incluso sopesando la opción de terminar con todo por la vía rápida. Así las cosas, ¿por qué no jugar una última carta? ¿Por qué no envenenar a Brock usando a Saul? Si os fijáis en la escena del cacheo, Montaña Huell se mete la mano en el bolsillo y luego la saca, justo después de cachear a Jesse. Como guardándose algo. Ojito con esto… Walt sabe perfectamente que él será el sospechoso número uno de Jesse, pero también sabe que es capaz de ponerlo a su favor. Y total, ¿qué pierde? ¿Qué más da que sea Jesse quien dispare, en lugar de Tyrus o Mike? Por tanto, la opción de que Walt sea en realidad el envenedador no me parece imposible. Sería una jugada tan sucia como maestra

La otra posibilidad apunta a Gus, y es ahora mismo la teoría oficial, o al menos la aceptada por Jesse. Pero además tiene un gran punto a favor: podría explicar la escena final.

Veamos. En la escena final, Gus se dispone a subir a su coche cuando, de alguna manera, detecta el peligro, que no es otra cosa que una bomba casera colocada por Walt. ¿Cómo lo sabe? ¿Acaso ha sido picado por una araña radiactiva? No. Hay una explicación más sencilla. Pongamos que él ha envenenado a Brock. Sabe, pues, de la existencia del cigarrillo, y sabe, pues, que tarde o temprano Jesse se dará cuenta de lo que pasa. Cuando se dé cuenta, irá a por Walt y acabará con él. Cuando Gus llega al hospital y Jesse tiene pinta de llevar días ahí dentro posiblemente piense que todo eso aún no ha sucedido… pero sí. Jesse sabe que Brock ha sido envenenado, pero Walt sigue sano y salvo. Deducción: estos dos se han vuelto a compinchar y me están preparando una. De ahí que mientras va hacia el coche, se huela la tostada. ¿Plausible? Sí, quizá. Pero una cosa es sospechar que Walt acecha y otra, muy concreta, es no querer subirse al coche.

A decir verdad, ni uno ni otro tienen demasiado fácil acceder a Brock para envenenarlo, pero puestos a comparar Gus tiene más libertad de movimiento porque no tendría que hacerlo él en persona, cosa que Walt, seguramente, sí. En cualquier caso, las dos opciones tienen serias lagunas, al menos para el nivel de Breaking Bad.

Al final, las piezas vuelven a estar en su lugar, con Walter y Jesse formando equipo una vez más y con un enemigo común que parece tener los días contados. Y es que el nivel de tensión acumulada no para de aumentar episodio a episodio y la finale de la semana que viene parece llevar un cartel de neón colgado que dice “Aquí hay muertes”. Sí, la muerte ronda por la serie como nunca antes, y me temo que será un personaje bastante principal. Salvan a Gus dos cosas: que no alcanzo a distinguir la trama de la quinta sin él (¿una guerra abierta Heisenberg vs DEA?) y que nos deben todavía una explicación sobre su pasado, aunque esto quizá lo liquiden en, por ejemplo, el opening del 4×13. En cualquier caso, preparen los ataúdes…

¿Y qué me decís de esta escena? One more time, duelo interpretativo entre Aaron Paul y Bryan Cranston. Realmente ha sido un caramelo para sus compañeros de profesión que no se hayan podido presentar a los Emmy este año… Tengo que reconocer que, pese a ser más fan de Cranston que de Paul, el joven Pinkman se ha salido completamente del mapa en este capítulo. Desde que coge la pistola hasta que la suelta es una auténtica gozada ver sus caras, sus gritos y sus escupitajos acumulados en los labios. Como bien dice Sabina, es conveniente llevar sombrero por si se presenta una buena ocasión para quitárselo. Me lo quito, Mr. Paul. Por cierto: me encanta cada vez que pronuncia juntas las palabras Mister y White

End Times es un capítulo casi sacado del manual de las pre-finales. No excesivamente explosivo, sino de colocar piezas. El movimiento más sonado ha sido el de volver a unir a Heisenberg y su pinche… ¿o quizá ahora es al revés? Y las posibilidades de cara al último episodio son muchas. Antes de dejaros opinar, un par de idas más:

  • ¿Qué es lo que crees que he hecho?, dice Walt, y la sombra de Jane planea de nuevo por la serie… ¿acabará saliendo en algún momento el trapo más sucio de la historia de Breaking Bad?
  • Hank verá algo en las fotos, no puede ser de otra manera. Alguna pista, alguna idea, lo que sea… pero esas fotos van a ser claves
  • Genial Walter Jr en respuesta a su tío: “A alguien no le gusta lo que he estado haciendo en mi tiempo libre? ¿Qué, minerales?”
  • ¿Es posible que el descampado donde el camión de la lavandería deja a Jesse para que esta recoja su coche sea el mismo de la escena final de Se7en?
  • Un último pensamiento para Saul, que le pide a Jesse buenas palabras hacia él de cara a Gus. ¿Es un adiós? Decidme, por favor, que no

¡Ya termino, en serio! Creo que merece la pena cerrar la review con la promo de la finale:

Nota del autor
3.5
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