Review Breaking Bad: Caballo sin Nombre

Review Breaking Bad: Caballo sin Nombre

“Con el tiempo cumplido, los goles valen lo mismo”. Vamos a acuñar esta expresión futbolística, deporte al que nos referimos a menudo porque sabemos que os encanta, para tratar de justificar el retraso de esta review. Y voy a echarle la culpa a la sexta de Lost, que últimamente se lleva todos los palos. Prometo que la próxima semana (o sea, ésta) seremos mucho más puntuales. Nosotros, como el inmenso Walter White, queremos dejar de ser los bad guys. ¿Comentamos Caballo sin Nombre?

¿Es posible que desde el piloto no disfrutáramos tanto con un arranque de capítulo? Breaking Bad luce su habilidad única para mezclar tensión y humor con una primera escena delirante, que acaba con Walter esposado en un coche de policía. No, tranquilos, ni rastro de Heisenberg, sólo es un nuevo arranque de locura de nuestro protagonista, al que se le están yendo de las manos situaciones aparentemente normales. En el primer episodio soltó un discurso comprometido en el pabellón del colegio y esta semana se ha llevado puesto todo el spray antivioladores sabor pimienta de un policía. Genial.

¿Qué le pasa a Walter? Analicemos. Hace apenas unos meses había conseguido suficiente dinero como para retirarse y empezar una nueva vida. Tenía una familia que lo apoyaba. Tenía una hija recién nacida. Y tenía salud, ya que el cáncer había empezado a remitir. Ahora vive en un apartamento de alquiler, su esposa considera que es un criminal y quiere apartarlo de sus hijos. Y la salud sin todo lo otro, claro, le importa un pimiento. Walter está nervioso, perdido. Y la única forma de recuperar la estabilidad… sí, vale, se llaman Skyler y Walter Jr., pero hay un personaje mucho más divertido que asegura poder hacer maravillas: Better Call Saul, el ilustre abogado Goodman.

Grandísimo...Grandísimo…

Goodman es capaz de encontrar oro en el desierto y, si me apuras, de hacer campeón de Liga al Atlético de Madrid. Para muchos será estresante, pero nadie puede dudar de su “optimismo”. Allí donde Walter ve a una familia perdida, Saul lee la oportunidad de recuperar una casa. Y aunque tiene claro que Skyler jamás confesará a Hank o a los niños que Walter es un narcotraficante, nunca está de más tener un par de ojos encima. Pronto llegaremos, decía, a la vía de las negociaciones entre abogados, porque la otra, la de la reconciliación amable propuesta por Walter, se ha quedado más colgada que la pizza. Sí, la escena de la pizza ha sido inmensa…

Esos ojos, involuntariamente, han equilibrado la balanza entre Walt y los peligrosos hermanos de la Santa Muerte (creo que dan más miedo que Tuco, que ya es decir), que se habían colado en su casa con muy malas intenciones. Bueno, no me gusta prejuzgar a las personas, pero la cara de matones, los guantes y esa hacha de leñador vasco no auguraban un futuro color de rosa para el amigo Walter, que se había colado en su casa para pegarse una ducha. Sí, ya he dicho que Walt ha perdido un poco el norte. Cómo han llegado los hermanos hasta casa de los White es otro de los puntazos del episodio. El culpable se llama Tío y es posible que sea el único abuelito en silla de ruedas que queramos matar. El tío de Tuco ha cantado a través de una güija y de su inseparable campana, que ha sonado insistentemente al ver el nombre de Walter White. Venganza. Heisenberg debería aprender que los cabos sueltos son problemas en el futuro.

Maldita campanaMaldita campana

Los hermanos Moncada se han marchado de casa de Walter gracias a una oportunísima llamada del señor Gus, el rey de los pollos. Parecía una citación. Lo que está claro es que el señor Gustavo mueve más hilos de los que pensábamos. Y algo me dice que, más pronto que tarde, esos hilos llevarán a Walt a cocinar cristal. Y Pinkman debería estar a su lado, claro. Los Moncada han dejado el ojo de peluche que cayó del avión y que está siendo protagonista en este arranque de temporada: “te estamos vigilando”.

¿Y qué hacía Jesse, a todo esto? Justicia. A través del propio Saul, un hombre que vendería su corazón por un puñado de dólares si tuviera corazón, les ha hecho un mate in your face a sus padres. Los señores Pinkman estaban atravesando un momento económico difícil que Jesse, con la ayuda de Saul, ha aprovechado para comprarles la casa. Tan sencillo y tan cruel. Sobre todo cruel, porque Saul ha rebajado el precio de la vivienda a cambio de no hacer público que en esa casa se cocinaba cristal. Y tambien sencillo, porque Pinkman sólo ha tenido que sacar un par de fajos de billetes de su mochila para luego pasear orgulloso por su jardín ante la incrédula mirada de sus padres. Lo de Pinkman, hablando claro, es una cabronada, pero no puedo evitar sentirme bien por nuestro coprotagonista, que merece una alegría más que nadie.

Sí, es mi casaSí, es mi casa

Miento. A Skyler no le vendría mal que alguien le sacara una sonrisa. En el trabajo se niega a firmar algunos documentos para falsificar las deudas de la empresa y en casa no se entiende con Walter Junior, que está pagando con ella la ruptura. Skyler está en una encrucijada decididamente complicada. No puede decirle a su familia que ha dejado a Walt por traficante y éstos no entienden que ella haya abandonado a un modélico profesor de química con cáncer de pulmón. Ella quiere a Walt, pero detesta a Heisenberg. Por cierto, entiendo la actitud paternalista de Hank en todo este asunto y creo que sus sospechas de infidelidad están fundadas. Pero sigo sin entender a Marie. ¿Es el personaje más extraño de la tele?

Lo que sí tengo claro es que Breaking Bad es una de las mejores series de la televisión. Incluso en sus episodios de preparación, en los que queda claro que están extendiendo el tablero, te queda claro que estás ante un producto exquisito. ¿Os ha gustado el 3×02? Pues… ¿sabéis lo mejor? Que en unas horas podemos descargar el siguiente…

Nota del autor
3
Vuestra nota
Review Breaking Bad: Caballo sin Nombre
4.3 (86.67%) 15 votes

Categorías: Breaking Bad Reviews Series Etiquetas: , , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »