Review Breaking Bad: Box Cutter

Breaking Bad 4x01Estaba pensando cuál era la mejor manera de volver al universo de las reviews de Breaking Bad tras la emisión de Box Cutter. Y decidí que sería interesante hablar del silencio. Paradójico, ¿verdad? El silencio, que tanto odiamos cuando aparece en nuestra primera cita con aquella persona o que tanto buscamos los días de resaca, es uno de los mejores amigos de Breaking Bad. La serie de AMC ha sabido hacer de los silencios uno de sus puntos fuertes y, lejos de incomodarse, se recrea en ellos y los exprime hasta que tú, nervioso desde el sillón de tu casa, empiezas a gritar: “por favor, ¡que alguien diga algo!” Porque el silencio es uno de los grandes aliados de la tensión. Y en eso de crear tensión, no se me ocurre ninguna serie que lo haga mejor que Breaking Bad. ¿Comentamos Box Cutter?

  • Episodio 4×01: Box Cutter
  • Fecha de emisión: 17 de julio

Volvió Breaking Bad. Y lo hizo, a diferencia de otras veces, con un título de capítulo honrado. Ese box cutter no tenía segundas lecturas, hacía referencia al pequeño artilugio que ha protagonizado el primer episodio de la cuarta temporada. Ni Walt, ni Jesse, ni Gus, ni Saul. Un cutter bien afilado que vale para abrir un capítulo, para abrir una temporada, para abrir una caja y para abrir una garganta, como hemos comprobado. Un capítulo complicado y me atrevería a decir que algo atípico de esta serie, que casi siempre había pasado limpia de curso y que este año tenía un par de asignaturas por recuperar: conocer el destino de Gale y, en consecuencia, el de Walt y Jesse.

La historia de Gale la hemos recuperado a través de un flashback, recurso habitual en la serie, en el que vemos el día que conoció el laboratorio y en el que comprobamos su pasión por la química. No era un hombre maduro destapando una mina de anfetaminas, era un niño de cinco años abriendo regalos el día de Reyes. Es de suponer que Gus le ofreció el trabajo de cocinero a Gale antes de contratar oficialmente a Walt, que cuando llegó al sótano ya se encontró la maquinaria en marcha. Gus pretendía competir con una metanfetamina azul que empezaba a causar estragos en la zona y que amenazaba su imperio. Heisenberg, evidentemente, estaba detrás. Sin embargo, Gale no estaba preparado para conseguir un producto tan puro. Y rechazó un trabajo que al final fue a parar a las manos de Walter White y Jesse Pinkman. Esta breve introducción en la que vemos sonreír a Gale y en la que recordamos que era un buen tipo, conecta con la última de la tercera temporada: la cara de terror de Jesse disparando a la cabeza del propio Gale. En más de un año de parón nos ha dado tiempo para especular sobre las agallas de Jesse, sobre la trayectoria del tiro e incluso sobre si la pistola era de fogueo. La tensión acumulada se traslada a una tetera al fuego que pierde agua por un agujero de bala, que vendría a ser una representación de la audiencia soltando el aire después de un año. “Vale, sí, lo ha hecho. Estamos salvados”.

Breaking Bad - Gale

Antes de cerrar el capítulo Gale, dos detalles: el trauma que genera en Pinkman la muerte del químico y la llegada de Victor, uno de los secuaces de Gus, a la escena del crimen. Por lo que respecta a Jesse, este hecho marcará su trayectoria en la cuarta temporada y su relación con Walt. Pinkman ha encajado mucho peor el golpe que Walt, por ejemplo, tal vez porque su compañero asesinó a un matón de poca monta y él se ha cargado, insistimos, a un buen tipo. O tal vez porque Walt se había concienciado a perderlo todo cuando le diagnosticaron aquel lejano cáncer. En Box Cutter hemos visto a un Jesse resignado, vacío, convencido de que había traspasado una última frontera. Y que ya no había marcha atrás. En cuanto a Victor, su paseo por el piso de Gale sin limpiar la escena y a la vista de los vecinos le acabará costando la vida, a pesar de que en algún momento del capítulo nos han hecho creer que podía ser tan buen cocinero como Walt. Me encanta. Me encanta cuando un pequeño detalle que pasas por alto acaba desencadenando una de las escenas más importantes del episodio.

Box Cutter se desarolla casi íntegro en ese sótano de Albuquerque en el que nace el negocio de la droga. Y en ese pequeño espacio lo único que hacemos es acumular tensión. Qué bien lo hace eso Breaking Bad. En cualquier otra serie, ver a un tipo media hora sentado en una silla, mirando de reojo a un compañero perdido en algún lugar de su cabeza y de frente a otros dos tipos con pistola resultaría un peñazo difícil de soportar. Aquí no. Aquí cada gesto, cada silencio, cada palabra desesperada del señor White tiene un sentido: empujar la acción a ese momento culminante en el que debe llegar Gus y decidir el destino de los protagonistas. Entonces recordamos que no hay peor spoiler para una serie que el número de capítulo en el que se encuentra. Y llegamos a la conclusión de que, por muy cabreado que esté Gus, que lo está mucho, jamás atentará contra la integridad de Walt y Jesse porque son sus únicos cocineros. Breaking Bad se atreve con todo, pero eliminar a uno de sus protagonistas sería dispararse en el pie y caminar cojeando el resto de su vida. Así que no, no tememos por sus vidas, aunque la serie nos hace dudar con las habilidades de Victor.

Breaking Bad - Gus

Pasa media hora hasta que Gus entra en escena. En ese tiempo Jesse apenas ha articulado palabra y Walt apenas ha callado. Y esa fórmula se repite cuando el jefe llega al laboratorio. La vida de ambos depende de la voluntad del Pollo Hermano, pero mientras Jesse sigue enfrascado en el asesinato de Gale, Walt intenta convencerle de que ellos son su único recurso para seguir con el negocio. Jesse se ha dejado ir, a Walt le quedan fuerzas para seguir luchando, una actitud que posiblemente se repetirá a lo largo de la temporada. Es entonces cuando tiene lugar la mejor escena del episodio. Unos seis minutos en los que vemos a Gus llegar, ponerse el mono del laboratorio, cortarle el cuello a Victor ante la audiencia, quitarse el mono de laboratorio y marcharse con una orden: “Get back to work”. A trabajar. Una escena acojonante, en todos los sentidos, que destaca el talento de Giancarlo Esposito y la habilidad de la serie para recrearse en detalles y para construir esa tensión a la que hemos hecho referencia. Breaking Bad es la más grande por minutos como estos. El asesinato a sangre fría de Victor provoca reacciones distintas: Gus quiere que vean hasta dónde es capaz de llegar; Mike comprueba que Gus tiene el corazón disecado (ni mano derecha ni leches); Walt se calla, aterrorizado; y Jesse despierta de su letargo, que es posiblemente lo que quería Gus. En diez minutos ha puesto a todo el mundo en su sitio. Por algo es el jefe.

El laboratorio se acomoda entonces a la orden de Gus. Toca limpiar los restos de Víctor y para ello recuperamos un clásico: ácido sulfúrico y barriles, que se marchan con el cadáver en un reparto de lavandería. Aquí no ha pasado nada, aparte de una temporada entera. Y más os vale que os pongáis a trabajar porque no voy a dejar de afilar mi cutter. Ese era más o menos el mensaje de Gus. De vuelta al mundo real, Walt se da por satisfecho por seguir con vida y Jesse resume con acierto el futuro de ambos: “If he can’t kill us, he’s going to make our lives hell”. O sea, sus vidas están a salvo porque sus corazones no pueden dejar de latir, pero eso no significa que no vayan a ser un maldito infierno. Mister White, por su parte, ya piensa en el siguiente movimiento que han de hacer para acabar con Gus. Y en ese peligroso escenario nos moveremos durante la cuarta temporada. Por cierto, qué lejos queda el Walt temeroso e inexperto de las primeras temporadas, qué lejos empieza a estar de la audiencia y qué cerca de un final amargo, ¿verdad?

Breaking Bad - Hank

Con Walt, Jesse y Gus como protagonistas, apenas hemos tenido tiempo para los demás secundarios. Para ver el estado de Hank nos han bastado dos minutos. Humillado por su incapacidad y hundido por sus escasos avances, maltrata a Marie con el látigo de la indiferencia. Para él no hay mayor castigo que estar postrado en una cama, así que no descarto un movimiento desesperado por su parte en los próximos episodios. Hank era marido, tío y amigo, pero por encima de todo era policía, que es exactamente lo que no podrá volver a ser. Me viene a la cabeza aquello de reinventarse o morir. Y tengo miedo. A Skyler la hemos visto un poquito más, suficiente también para saber que sigue metida en los negocios de su marido, que ha empezado a cuidar los detalles (eso de mover el coche es muy profesional) y que está dispuesta incluso a utilizar a su bebé para seguir adelante con este tema. Por cierto, me ha encantado la escena en que Skyler entra en el piso de Walt y se encuentra con un espacio impersonal, vacío, sin alma. ¿Cuánto se parece Walt a su piso? Y cerraremos este breve repaso a los secundarios con Saul, que ha entrado en modo paranoia y que amenaza con entregarnos una temporada memorable.

La tercera temporada había dejado el listón muy alto, pero creo que Box Cutter nos ha dado motivos de sobra para creer que no nos hemos bajado de ese cielo de las series desde el que Breaking Bad contempla el resto de la parrilla. No hay nada mejor para hacer un viaje que saber a dónde te diriges. Y Breaking Bad demuestra en cada escena, en cada gesto, en cada detalle, que lo tiene clarísimo. Como en la última escena, con Walt caminando en plan llanero solitario en busca de su coche y bajo los acordes de Truth (Alexander Ebert). Qué maravilla de serie…

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