Review Boardwalk Empire: Two boats and a lifeguard

Two boats and a lifeguard ha tenido varias cosas que me han gustado bastante. Por un lado, el episodio empieza con una escena que pronto descubrimos que es un sueño, rodada al más puro estilo de los sueños que tenía Tony Soprano en la serie de la que no hace falta que diga el nombre. Se nota que esta la lleva más o menos la misma gente. Por el otro, se puede decir que todo el episodio está estructurado en mentiras, pantomimas… y todo lo contrario, confesiones.

Lo primero de todo es saber cómo está Nucky, al que dejamos la semana pasada como víctima de un atentado, que por suerte para él no fue más allá de un susto y un agujero en la mano (la de estrechar manos, por cierto). No vamos a hacer chistes sobre este último punto porque sabemos que el tesorero sabe administrar su dinero. El dolor le ha impedido dormir bien últimamente y se queda medio adormilado mientras su médico comprueba cómo sana su herida. De ahí el sueño, algo surrealista y parcialmente premonitorio, con el que se abre este octavo episodio.

Pero el atentado tiene consecuencias mucho más graves: uno de los sospechosos de instigarlo es su propio hermano, Eli, que de hecho fue quien recomendó que se llevara a cabo. Como ahora la Fiscalía General se está tomando en serio el caso de Nucky, también pretende saber quién ha estado a punto de cargarse a su investigado, aunque en la “conversación informal” que mantiene la ayudante del fiscal con Nucky este no se muestra demasiado interesado en conocer el nombre concreto de quien lo ha orquestado todo. ¿Quién finge más: él al mostrar poco interés o las autoridades al decir que quieren llegar al fondo de ese asunto en concreto? Sea como fuere, Esther Randolph parece una enemiga de la talla de Nucky y el tesorero va a tener muchos problemas para salirse con la suya, y él lo sabe.

En fin, el tema es que Eli recibe una citación para prestar declaración, y la recibe en casa, con el anciano padre de los Thompson presente y alterado por la situación, que fallece de un paro cardíaco. Otra consecuencia es el enfado de Jimmy con Al Capone por el mal trabajo que hizo su enviado, que se suponía debía acertar a Nucky en un punto del cuerpo que le ocasionara la muerte. Una conversación por teléfono a gritos —aunque parece un enfado fingido por lo que sabemos de Jimmy— hace que Angela se entere de algo que preferiría no haber sabido. Margaret, por su parte, está preocupada por Nucky y no quiere que salga de casa más de lo estricamente necesario, y parece que el incidente les ha unido un poco.

Sin embargo, el tema de Owen sigue estando ahí, pero esta vez sale en forma de bronca de Margaret a Katy cuando ve que el matón de Nucky está tomando café en casa. Por supuesto que quiere tenerlo tan cerca como sea posible, pero la situación es tensa, y en todo caso no quiere que esté cerca de la otra. Momentazo cuando Nucky interroga a Owen sobre su ausencia el día del atentado y este, creyendo que su jefe está enterado de su lío con Margaret —y tal como avanza la conversación lo parece—, le contesta como puede y con los mismísimos por corbata. Casi pueden apreciársele en el cuello cuando salva la situación como puede con esa cara de sufrimiento. Al final nada, puesto que lo único que sabe Nucky es que se encontró con alguien de Irlanda… que no era su Margaret, sino alguien relacionado con “la causa”. Y de estar a punto de mearse en los pantalones Owen pasa a recibir una propuesta relacionada con su país de origen, que Nucky le contará más adelante.

Finalmente, otra consecuencia, y en este caso me gustó bastante, fue una reunión a tres bandas entre Nucky, Rothstein y Torrio, los mentores de Jimmy, Lucky Luciano y Al Capone respectivamente. “A los cachorros les han salido colmillos”, concluye Nucky ante esos dos hombres a los que querría tan muertos y fuera del camino como ellos a él y entre sí. Me encantan estas reuniones de jefes mafiosos. En fin, hay que hacer algo con esos jovencitos impertinentes, los tres fingen preocuparse por los demás, y Rothstein aconseja a Nucky que no haga nada, que espere el mejor momento para apostar y que entonces lo apueste todo. ¿Sabio consejo de experto en casinos o hay alguna intención oculta en esa recomendación?

¿Qué pasa con Van Alden, otro gran hipócrita de la serie? Ya tiene niñera, seguramente pagada por el gobierno como le dijo Esther Randolph en el capítulo anterior, y siendo un hombre de guardar tanto las apariencias, especialmente delante de otras personas (aunque también se engaña a sí mismo una y otra vez) se muestra frío y seco al dar las instrucciones a la empleada, pero al final se ve obligado a besar a su hija antes de marcharse, después de que la niñera le pregunte, sorprendida, si piensa salir sin decir adiós a su bebé. ¿Ha vuelto el Van Alden de siempre? En parte sí, pero ya no es el mismo de antes. Lo vemos comiendo con uno de sus hombres y rechazando que invite la casa por ser policía, “va contra las normas”, pero al final no paga y, además, lo vemos guardando un dinero que no sabemos de dónde sale en una caja fuerte escondida detrás de un cuadro en su casa. A mí este tipo me provoca una sensación rara, mezcla de grima, pena y rechazo. ¿Solo me pasa a mí? ¿A alguien le cae bien este señor? Aparte, en este episodio no interactúa con los demás ni interviene en la trama principal. A ver cómo se integra en ella en los próximos.

Una de las tramas más interesantes esta semana es la de Angela. Tiene, de hecho, dos momentos bastante importantes: por un lado está una conversación con Jimmy en la playa, delante de casa, en la que le dice que ha oído que “Nucky sigue vivo”, y se enfrenta a su marido para que le diga a qué se dedica exactamente y si realmente la quiere. Jimmy, calmado y sincero, le cuenta la verdad: es contrabandista de alcohol y lo de Jimmy era necesario, aunque no estaba del todo de acuerdo. Incluso le confiesa que la decisión final la tomó por su madre, reconociendo así implícitamente que es Gillian la mujer más importante en su vida y la que toma sus decisiones por él. Parece como si, ahora que ha pasado el trago de Nucky de una forma que no lo ha hecho quedar mal y al mismo tiempo no ha terminado con la vida de su mentor, todo le diera absolutamente lo mismo.

A la otra pregunta responde que sí, que la quiere, pero no lo vemos especialmente convencido, y tampoco se lo cree demasiado ella. Angela, sin embargo, le dice que se casó con él porque tenían ya un hijo, él se había puesto pesado y era lo que la sociedad esperaba de ella. ¿Recordáis cuando en la primera temporada estuvo a punto de fugarse con otra mujer pero al final se quedó porque el marido de la otra lo había descubierto? Este tema vuelve a salir a la luz cuando ocurre esto con Jimmy y conoce en la playa a una mujer, la escritora comunista Louise Bryant, con la que acaba yendo a una fiesta en la playa y a quien besa sin dudar en la primera ocasión. Eso es lo que quiere Angie, ser ella misma, sin tener que representar el papel de esposa de un hombre al que no quiere y que tampoco la quiere a ella. Al fin y al cabo es una artista y siempre ha soñado con llevar una vida bohemia. Bien por ella, que ya era mi personaje femenino favorito y ahora lo es todavía más.

A todo esto, ¿cómo reacciona Nucky al intento de asesinato? Con la calma y la frialdad que lo caracterizan. Pero antes lidiará con el tema de la muerte de su padre. A Margaret le dice que no siente nada, que no quiere fingir en casa y que no llorará por su padre, y lo mismo le asegura a su hermano cuando se ven en el funeral (muy diferente al del sueño, pues en el real no hay nadie más), en una escena de las mejores del episodio donde Eli vuelve a mostrarnos sus lágrimas mientras recrimina a Nucky que tenga tan poca capacidad de perdonar. Se refiere al padre, a quien Nucky califica de “hijo de puta” por haberles dado una mala infancia, y también a él mismo, que recordemos la última vez que se vieron se tuvo que ir de casa del tesorero rabo entre piernas después de una pelea bastante dura. Nucky aquel día los mandó a tomar viento, tanto a él como al padre, pero cuando se queda solo ante el féretro de su progenitor nos sorprende echándose a llorar amargamente. Cuando está solo ya no finge y sale el verdadero Nucky.

Parece que algo ha cambiado en él, y nos da otra sorpresa al visitar al Comodoro, que está con Leandor, Jimmy y Gillian, y decirle que lo deja. Que la vida es corta y hay que pasarla con los seres queridos. Que pone su cargo de tesorero a disposición de quien ellos decidan. Que no va a luchar más. Que la ciudad es de ellos otra vez. Los deja perplejos a ellos y a nosotros, que ya no podremos usar la palabra “tesorero” como sinónimo al nombrarlo.

Naturalmente, tiene un as en la manga. Seguramente relacionado con lo de Irlanda. ¿Se va Nucky? Es difícil de creer, pero de momento se ha reunido con Chalky y le ha dado luz verde para que la líe y su gente vuelva a respetarlo: habrá huelga de negros en Atlantic City. Chalky se va, por fin, feliz de una reunión, pero al fin y al cabo es solo un instrumento de Enoch Thompson, que por lo que le queda en el convento… se caga dentro. También a nivel familiar se ha replanteado la vida: les pide a los hijos de Margaret que de ahora en adelante lo de “tío Nucky” se convierta en “papá“.

Jimmy y su cuadrilla celebran la victoria a lo grande en Babette’s, donde el nuevo “rey” promete a su “corte” que repartirá el botín. Tenemos otro bonito momento con el poco alegre Richard, al que le dice que tendrá todo lo que quiera. “Al príncipe James, que reine durante mucho tiempo”, ofrece Leandor como brindis. Y de repente a Darmody le cambia la cara. No es para menos, porque nada más empezar ya tiene un grano en el culo: Manny Horvitz, el mafioso judío de Filadelfia, le reclama el dinero que invirtió en la bebida que no ha recibido todavía, un negocio que quedó en suspenso a la espera de lo que finalmente haga Jimmy con Lucky y Meyer.

Munya se está poniendo pesado y a Jimmy no le gusta nada. Además, Eli, presente en la celebración y cabreado porque se siente el último mono, le dice que no se confíe con Nucky, probablemente con toda la razón. Entre todos han puesto a Jimmy de mala leche y lo paga el pesadísimo Mickey Doyle, que se va balcón abajo y aterriza en la mesa de delante de Munya. Yo, por lo menos, no siento ninguna pena por él. Qué tío más irritante…

El capítulo termina donde había empezado: Nucky teniendo un sueño, muy parecido al anterior pero que termina abruptamente antes de que veamos lo que Nucky ve. A lo largo de este segundo sueño se oye un quejido, como de búho enfermo, que resulta ser en la realidad la hija de Margaret, enferma durante todo el episodio. La cara de su madre es un poema: la situación pinta bastante mal para Emily. ¿Creéis que sobrevivirá? ¿O ahora que Nucky ya puede considerar a los hijos de Margaret un poco más suyos se repetirá la historia y perderá a otro?

 


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