Review Boardwalk Empire: To the lost

Lo digo desde el principio: puede que muchos no estéis de acuerdo con lo que diré ni con la nota que he puesto al episodio, pero para eso están los comentarios y podemos debatir todo lo que queráis: no me ha gustado demasiado esta season finale. No porque no acertara en mis pronósticos, las sorpresas pueden ser buenas, sino porque no me gusta lo que ha pasado ni la manera como ha ocurrido. Me ha dejado mal cuerpo, mal sabor de boca, la serie ha dado un giro que no me ha dejado satisfecho.

Pero no es como cuando murió Angela, que era mi personaje femenino favorito. Aquello me dolió en el alma pero me encantó como parte de la trama. Paradójicamente, un personaje que me dejaba frío como era Jimmy Darmody… creo que no tendría que haberse marchado de la serie, por lo menos de esta manera.

Este es un capítulo, como buena season finale, de despedidas y de poner las cosas en orden. Una de las despedidas es la de Nelson Van Alden, que en el episodio anterior se convertía en fugitivo al escapar de la justicia y en este hace una breve aparición solo para responder a nuestra pregunta “¿qué habrá sido de Van Alden?”. El hasta hace poco agente de la ley se ha ido al Medio Oeste americano con la niñera y la pequeña Abigail bajo su recurrente identidad de señor Müller (qué coincidencia que la niñera sea realmente de habla alemana) y al parecer logra iniciar literalmente una nueva vida lejos de la Costa Este. Adiós, Van Alden. No volveremos a verlo, pero sus fans, si los tiene, pueden estar tranquilos porque ha salido vivo de la serie. No todo el mundo puede decir lo mismo. ¿Qué os parece? A mí, que realmente no sabían qué más hacer con él y que se lo han sacado de encima de una forma más o menos airosa, pero no exageradamente brillante.

En el capítulo de poner las cosas en orden, de arreglar líos, Jimmy parece decidido a quedar bien con todo el mundo y empieza dándole a Chalky White lo que quería: no solo los nombres de los tres miembros del Ku Klux Klan que mataron a varios de sus hombres, sino también a los mismos responsables en persona, para que Chalky y los suyos dispongan de ellos como deseen. Para rematarlo, 5.000 dólares por cada negro muerto en el tiroteo, 2.000 más de lo que habían acordado. A cambio le pide al líder afroamericano que terminen las huelgas y que se ponga en contacto con Nucky para organizar una reunión con él.

Se produce así el esperado reencuentro de los dos principales personajes de la serie tras los horribles acontecimientos que dejaron a Darmody viudo. Jimmy y Nucky hacen las paces, o por lo menos tienen una charla en la que ambos muestran sus sentimientos abiertamente. Jimmy, que como siempre hace un brindis por los perdidos (de ahí el título), le pide perdón a su mentor, le dice que lo del atentado no fue su intención y Nucky no esconde que está resentido (a nadie le gusta que intenten matarlo), pero como muestra de buena voluntad su ex pupilo le ofrece hacerle cualquier favor que necesite. Y Nucky se lo tomará en serio, como veremos.

No es que estuviera peleado con su hijo, y no es que lo hayamos visto pocas veces tratando con cariño al pequeño Tommy, pero la escena en la que lo lleva a montar en pony es muy bonita y, vista en perspectiva, es una despedida en toda regla. Quizá Jimmy esperaba lo que nadie más había previsto. Por otra parte, el asesinato del Comodoro a manos del propio Jimmy pasa legalmente, gracias al abogado Whitlock, como “accidente”, pero hay un problema: en su testamento, de años atrás, se lo deja todo a la criada que tenía en la primera temporada, aquella que intentó envenenarlo a instancias de Nucky. La solución, romper el testamento de forma que toda su fortuna pase a su pariente más cercano, Jimmy, y en caso de que este muera (“Dios no lo quiera”, dice Gillian) a su hijo Tommy. Parece que Dios no escuchaba a la madre de Darmody. Y este habla además con sus hombres y les dice que ha decidido culpar de todo a Eli y dejar a Nucky fuera del asunto, cosa que no aceptan de buena gana.

Lo que parecía insolucionable es la tensa relación entre Nucky y Margaret, pero este tipo es un hipócrita y un falso y sabe salir de todas las situaciones. Esta vez se “sincera” y le dice que su familia es lo más importante, y que quiere casarse con ella. Confesarle directamente que la boda servirá para evitar que ella se vea obligada a declarar (cuando la Randolph la tenía casi convencida), sumado al hecho de que Margaret ve como Nucky se preocupa realmente por sus hijos y se implica en la recuperación de Emily, ablanda a la Schroeder y decide convertirse en señora de Enoch Thompson.

A continuación vemos una triple escena simultánea: la boda express, el ensayo de Esther Randolph para el gran día en el que meterá a Nucky entre rejas y el favor de Jimmy en marcha: Richard y él obligan a Jim Neary, uno de los políticos que estaban en el bando de Nucky hasta que le dieron la espalda, a escribir una carta acusando a Eli Thompson del amaño de las elecciones y luego le pegan un tiro en el paladar de forma que parezca un suicidio. Por si no quedaba claro tenemos la escena en la que hallan el cadáver y se ve el enorme agujero que le ha quedado en lo que antes había sido la coronilla, totalmente innecesaria narrativamente hablando pero tan típica de la gente que también nos trajo Los Soprano.

El resultado de todo esto es que el juicio es declarado nulo, dejando a Esther Randolph, que lo había hecho todo bien menos la parte en la que ha subestimado a Nucky y sus recursos, con tres palmos de narices. Los que salen perdiendo en todo esto son Ray Halloran, aún convaleciente, cuyo acuerdo con la fiscalía solo entraba en vigencia si Nucky era encarcelado, y obviamente Eli, que ahora es acusado de todo lo que en realidad ha hecho su hermano. De nuevo se demuestra que es el loser de la temporada y de la serie, pero la sangre es la sangre. Nucky ha demostrado más de una vez que es un hombre familiar y en el fondo ese perdedor es su hermano, así que sin creérselas demasiado acepta sus excusas y sus explicaciones. El cabronazo le dice que intentó parar lo del atentado, aunque en realidad fue él quien más lo apoyó, pero Nucky lo perdona y le dice, eso sí, que tendrá que cumplir condena por él. El precio a pagar por seguir vivo.

Por otra parte, desde el principio del episodio sabemos que Nucky conoce el paradero de Manny Horvitz, y dado que ha hecho las paces con Jimmy y este le ha hecho un pedazo de favor al volver a “trabajar” para él y solucionarle en gran medida el problema legal que tenía, asumimos que acabará entregándole al asesino de su mujer. Acabado el juicio, del que Nucky sale henchido de satisfacción, hace una llamada a Arnold Rothstein para agradecerle que le presentara a su eficiente abogado y de paso le pregunta, por cortesía, qué le parecería que Munya dejara este mundo. Ya con luz verde por parte de su homólogo neoyorquino, se nos hace la boca agua con la escena de venganza que imaginamos tendrá lugar entre Jimmy y el mafioso judío de Filadelfia, pero no es eso lo que nos tienen preparado los guionistas.

La semana pasada Nucky le contaba a Margaret que había puesto a su nombre las tierras que había comprado tiempo atrás en previsión de que fuera detenido y encarcelado. La idea era que ella se quedara con algo si la cosa salía mal y que se las devolviera si todo salía bien, y en este episodio llega por fin la esperada expropiación de los terrenos para construir la autopista, por lo que tanto Nucky como sus socios se reúnen para dar cuenta de una botella de champán y celebrar el pelotazo… pero Thompson no sospecha que la guinda de su buena racha no será tan dulce como esperaba: el fervor religioso de su ahora mujer no se ha calmado con la boda, o bien es una forma exagerada de agradecimiento al padre Brennan, pero Margaret cede las tierras a su iglesia. Menudo golpe bajo…

Y ahora sí, volvemos al tema de Munya: Nucky llama a Jimmy, le dice que tiene al asesino de Angela y le da una hora y un lugar para la entrega del mismo. Richard se ofrece a hacer el trabajo, pero este caso es diferente y Jimmy quiere encargarse personalmente, así que se marcha solo y se reúne con Nucky.

Dos balazos en la cabeza es lo que se lleva de ese encuentro, tras el cual Tommy Darmody hereda toda la fortuna de su recién fallecido abuelo. Ahí es donde para mí el capítulo deja con mal cuerpo. No por haber fallado en mi predicción de la muerte de Richard, no porque haya habido giros inesperados como el de Margaret o porque muera un personaje que no estaba en las quinielas de los fallecidos obligados de la season finale. Lo que me deja mal cuerpo es la traición rastrera del sumamente hipócrita Nucky Thompson. Es extremadamente vengativo, le da igual que Jimmy sea como un hijo para él. No es hijo de sangre ni por matrimonio como sí lo son Teddy y Emily, pero que salve a Eli y se cargue a Jimmy es muy, pero que muy fuerte. Además de irónico, dado que el muerto es precisamente el único que se oponía al atentado contra la vida del ex tesorero de Atlantic City.

Es un giro raro. ¿Por qué salvar a Munya —con una gran frase, por cierto, al decirle a Jimmy que ahora tendrá su venganza—, por qué traicionar así a Jimmy y no decirle sencillamente que no lo perdona? Lo ha utilizado y luego se ha deshecho de él. Y aunque todos sabemos cómo es Nucky (“no busco el perdón”, le dice a un moribundo Jimmy entre el primer tiro, en la cara, y el que le perfora la frente), a mí me parece exageradamente traicionero que haya hecho esto, y por este motivo no me acaba de gustar este giro. Sí, Jimmy ha muerto dignísimamente, sin miedo, sin suplicar por su vida, sin ofrecer una negociación, sin insultar a su verdugo. “Yo morí en las trincheras”, dice, y en el momento de su muerte vemos imágenes de aquella etapa. A Jimmy parece darle igual morir, se va con la conciencia más o menos limpia, pero era un personaje que, nos gustara más o menos, tenía mucho peso en la serie, y ahora desaparece de golpe.

Y con todo esto Angela sin vengar, lo que queda de la familia Kaestner-Darmody ya sin sentido en la serie (el pobre Tommy será “cuidado” por su retorcida abuela) y dudas, muchas dudas, sobre qué pasará con Richard o Manny en la tercera temporada. ¿Dejarán de aparecer, con el potencial que tienen? Lo que está claro es que argumentalmente será muy diferente. Queda pendiente el tema de la infidelidad de Margaret con Owen, la traición final de la nueva señora Thompson, si Esther Randolph volverá a la carga o no la veremos más, o qué pasa ahora con Chicago y Nueva York. Nos toca esperar meses y meses hasta la tercera temporada. En fin, ¿qué os ha parecido esta en general y su último episodio en particular?

 


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »