Review Black Mirror: Hang the DJ

La búsqueda de una pareja perfecta, un alma gemela, nuestra media naranja o el príncipe (o la princesa) azul con la que vivir felices para siempre es algo tremendamente arraigado en nosotros. Nuestra sociedad ha cambiado mucho desde los tiempos del matrimonio concertado. Ahora, vivimos con la libertad (y la presión) de poder descubrir esa conexión perfecta por nuestra cuenta, desde en bares a aplicaciones de móvil. Pero ¿y si hubiera un sistema que analizando nuestras citas pudiera ayudarnos a decidir si realmente la hemos encontrado? ¿Y si ese mismo sistema nos dijera cuando comenzar esa relación, con quién y por cuánto tiempo? No existe el sistema perfecto… pero ¿podía existir?

“Oye Siri, ¿esta chica es mi próxima cita?”, “Hey Google, ¿debería acostarme con ella?”. Dichas así, estas solicitudes a los asistentes que todos tenemos en nuestros teléfonos móviles suenan algo extrañas. Aunque lo peor es que… no tanto. En este reflejo oscuro de la realidad nos encontramos con Frank (Joe Cole; Peaky Blinders) que se dirige a una cita a ciegas con Amy (Georgina Campbell; Broadchurch) guiado por su dispositivo. Es la primera cita de ambos usando “el Sistema”, y con ellos vamos descubriendo que todo está preparado para que se centren el uno en el otro. Aunque algo torpes, desde el primer momento ya se intuye cierta chispa. Sin embargo, ambos deciden consultar la fecha de caducidad de esa relación. Esta funcionalidad, para la que ambos deben acceder, parece ser bastante conveniente (¿Quien no ha pensado alguna vez en conocer algo así?). Con tan solo doce horas antes de su ruptura, deciden tomarse rápidamente el menú que han elegido por ellos y partir en un coche autónomo a su asignado nidito de amor.

Algo bromistas y torpes, Amy y Frank tienen una forma bastante única de entenderse. Pero a pesar de ello, su timidez les lleva a simplemente darse las manos en la cama, algo que ya desata una sensación de seguridad y confort en ambos. A la mañana siguiente, corto pero intenso, la cuenta atrás ha llegado a su fin y deben despedirse con cierta reticencia. No pasará mucho tiempo hasta que el sistema les imponga nuevos encuentros. A la nueva pareja de Frank parece disgustarle todo de él, y descubrir que están atados el uno al otro por un año entero no es alivio para ninguno. A Amy parece que le va algo mejor, con un guaperas que a diferencia de su anterior cita parece tener las cosas muy claras. Experimentado y atractivo, pero hay algo en el que acaba desquiciando a la chica. Durante los nueve meses que pasan juntos acaba odiando sus pequeños gestos y tics, que si bien pueden hacer que amemos a alguien también pueden sacar un odio irracional de nosotros. Y llegada la fecha de caducidad, ambos terminan gustosamente relaciones que habrían acabado seguramente mucho antes de tener la libertad para hacerlo.

“Todo ocurre por una razón”

Repite el asistente una y otra vez cuando les cuestionan estos emparejamientos tan poco apropiados. Tras varias citas infructiferas, llega un momento en que el sistema les vuelve a juntar. Esta vez, sin embargo, ambos deciden no consultar la fecha de término. Queda claro que ambos se sienten bien juntos en ese mundo perfecto y amurallado, pero hay algo que no termina funcionar. La incertidumbre invade a Frank, le reconcome que Amy no sea su definitiva. Incluso le propone escapar de allí. No soporta la idea de perderla y en una noche de insomnio consulta el tiempo estimado que, con cierto alivio, resultan ser cinco añazos (muchos más que sus primeras 12 horas). Pero esa simple acción, que no solo rompe el acuerdo con ella sino también la forma en que actuará al disponer de esa información, hace que esa fecha se recalibre a tan solo veinte horas. Y efectivamente, pasado ese tiempo, no es el sistema quien los separa, sino que es la propia Amy quien se marcha enfadada.

Harán falta muchas más citas para que el sistema finalmente les notifique que han encontrado su emparejamiento definitivo. Pero existe un “periodo de gracia” en que pueden citarse con quien quieran para conseguir ese cierre que necesitarán antes de pasar el resto de su vida con alguien. Y si bien Amy lleva tiempo dudando de esos inmutables cuatro botes de sus piedras en el agua, que nos recuerda a la peonza que nunca dejaba de girar en Origen, no vacila en gritar un nombre: ¡Frank! Tras el emotivo encuentro que deja a todos perplejos en el restaurante de las primeras citas, deciden huir más allá de esos muros, más alla del sistema. ¿Recuerdas que hacias antes de venir aquí? Y como un Neo que rompe Matrix descubren que ambos no eran más que una de las 998 simulaciones de 1000 Franks y Amys, que acabaron por rebelarse al sistema para estar juntos. No eran más que unos y ceros dentro de un terminal que proveerá a un Frank y una Amy de carne y hueso del porcentaje de éxito de su relación. Y en el bar, ambos cruzan la mirada, se sonríen y Amy da el primer paso.

Un final feliz que sin embargo nos deja inquietos. Como recomendación, si has disfrutado especialemtne de este capitulo, te recomiendo The Lobster que bajo una premisa bastante diferente tiene ciertas reminescencias. Por su parte, Hang the DJ toma su nombre de una famosa canción de The Smiths, donde Morrissey nos incita a revelarnos sobre la frivolidad moderna. Le va como anillo al dedo a un capitulo que trata precisamente el tema de la desconexión emocional que viene asociada a los tiempos modernos. No hablamos solo de los speed dating, Tinder o similares. En Japón, una de las sociedades más avanzadas tecnológicamente, los jóvenes tienen miedo a las relaciones amorosas (googlead, googlead). Y en este capítulo, no solo se nos advierte del peligro que una sociedad cada vez más tecnológica pueda tener en nuestras relaciones de pareja; sino que reflexiona sobre la naturaleza misma de estas. Ese miedo a cuándo acabará, o la sensación de estar atrapado en una relación en la que no queremos estar. El desasosiego de no encontrar quien sea el definitivo, o de dejar escapar a aquella persona que la vida ha decidido separar de nosotros, pero podía serlo. La propia Amy teoriza que el sistema una a la gente de manera aleatoria, y que tras frustrarse en sucesivos fracasos se asienten con quien le dice ser “el definitivo” por poder salir de ese ciclo. ¿Y esto no es algo que ya está pasando en la vida real?

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Review Black Mirror: Hang the DJ
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7 comentarios

  1. Shimae

    Gran review! Me ayuda a entender ese final que no había pillado del todo. También me recordó mucho a The Lobster y a ese hotel infernal con parejas “perfectas”.

    • ¡Muchas gracias Shimae! Ese gran giro final no es obvio del todo, pero es lo que hace del capitulo lo que es. Uno de los pocos finales felices de esta serie que tanto nos gusta.

  2. Indi

    Gracias por todas las reviews! Me encantó este capítulo! Esta temporada me está gustando más que ninguna!

  3. Sofi

    Otro gran capítulo de Black Mirror, en el que nos muestran una aplicación, que dice es capaz de encontrar la pareja perfecta. Dicho así, suena como toda una maravilla, pues todos en mayor o menor grado, tenemos ese anhelo de buscar alguien que sea ideal para nosotros; nuestro complemento y con quien podamos pasar el resto de nuestras vidas.
    Tal como lo mencionas, todos hemos sentido ese “desasosiego de no encontrar quien sea el definitivo, o de dejar escapar a aquella persona que la vida ha decidido separar de nosotros, pero podía serlo”.
    El miedo a perder, a quien podría ser el amor de nuestras vidas, o al de estar atrapados en relaciones inútiles y monótonas, nos hace muchas veces tomar decisiones erróneas. Pero para esto está “Siri”, quien cual Cupido electrónico, nos va uniendo a diferentes parejas, sean de nuestro agrado o no. Además, esta “Siri”, es mucho más eficaz que el antiguo dios romano, pues sabe exactamente cuanto va a durar nuestra relación.
    Y justo es esa fecha de caducidad tan pronta (doce horas), las que le da a Frank y Amy en su primera cita, (aunque mucho más larga la segunda vez), lo que hace que sea más especial su encuentro. Ambos, a pesar de estar nerviosos, sobretodo Frank, se sienten bien juntos y ni siquiera les hace falta el sexo, para saber que tienen algo especial. Me encantó cuando se tomaron de la mano en la cama, pues ese simple gesto, me pareció de mucha más complicidad y unión, que hacer el amor.
    Y cuando después, ambos son empujados nuevamente a otras relaciones, se dan cuenta que no son tan especiales, como las que tuvieron juntos. Felizmente este sistema, les da una oportunidad más para despedirse de quien quisieran y Amy no duda en pedir que sea Frank.
    Muy buena tu comparación con Matrix, pues solo al final se descubre que el motivo por el cual, esta aplicación era 98% efectiva, y era que se debía a que creaban infinidad de Franks y Amys y todos al final siempre elegían estar los dos juntos.
    Genial la escena final, en la que ambos se sonríen, conociéndose finalmente en el mundo real.

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