Review Black Mirror: Arkangel

¡Lávate las manos!, ¡No toques eso, que está sucio!, ¡No te acerques a ese perro que a saber dónde ha estado!, ¡Sácate eso de la boca! Si no fuera por nuestras madres y su control por nuestro bienestar, podríamos haberlo pasado muy mal de pequeños. Pero todo en exceso es malo. Por ejemplo, demasiada higiene en los niños conlleva un sistema inmune deficiente que no alcanzará la resistencia necesaria para combatir las enfermedades. Bueno, ¿y que ocurriría si esa sobreprotección fuera emocional? Al igual que el año pasado, Netflix y Charlie Brooker nos traen de nuevo otro espejo roto en seis pedazos, reflejando cada uno de ellos un futuro distópico más asombroso que el anterior. Las esquirlas nos enseñan las facetas que hipotéticos avances tecnológicos podrían tener en nosotros, y en Arkangel nos asomamos a un nuevo fragmento de este oscuro espejo, dirigido por Jodie Foster.

Marie, interpretada por Rosemarie Dewitt (La La Land, Mad Men), es una madre soltera que vive por y para su hija Sara. Desde su nacimiento ha vivido con pánico a que le ocurra cualquier cosa, a que algo no fuera bien con ella. Puede que el haber sido criada por un padre quizá demasiado permisivo haya tenido algo que ver. Casi alcanzando la obsesión, Marie desea proteger a su pequeño ángel rubio y de ojos azules de cualquier mal. Un pequeño descuido en el parque, mientras Sara se marcha detrás de un gato como Alicia tras el conejo blanco, causará que se lleve el susto más grande de su vida. Esto la llevará a aceptar encantada a que su hija sea uno de los sujetos de prueba de un nuevo proyecto que está a punto de salir al mercado: Arkangel.

Este ingenio solo requiere de un pequeño pinchacito en la sien para implantar un potente sensor biometrico, que se sincroniza con una tableta donde el progenitor puede ejercer un seguimiento completo de su hijo. Por un lado, otorga posicionamiento exacto mediante GPS, ¡no volverá a perder a su pequeño! Además, podrá consultar sus constantes vitales y niveles fisiológicos, creando una alerta cuando estos superen los niveles normales. ¿Tiene pocas vitaminas? Sepa la cantidad que suministrar de suplementos para garantizar una salud de hierro. Y lo más revolucionario, la conexión directa con el nervio óptico le ofrece una salida de video directa a lo que esté viendo en todo momento, con filtro parental opcional. ¡La niña de sus ojos no tendrá por qué asistir a ningún acto violento u obsceno nunca más!

A pesar de que el abuelo de la niña, perro viejo, se muestre reservado respecto a ese monitor infantil hipervitaminado, que además le han ofrecido gratis, el invento se muestra muy útil en las siguientes semanas. No puede negar que alertar a su hija de su ataque al corazón, a través de los ojos de la pequeña Sara, ha podido salvar su vida. Tomar prestada su vista, se convierte para Marie en algo más que un último recurso cuando lo usa para jugar al escondite y otras trivialidades. Pero uno de los principales problemas de Arkangel, seguramente uno por los que no superó la prueba de testeo, es que no tiene edad máxima. Una vez implantado no puede extraerse, y ese control empieza a ser preocupante. Ahora Sara no es capaz de ver el dolor de su madre ante la muerte de su abuelo. Al vivir sobreprotegida nunca ha experimentado aquello de lo que debe protegerse, que es normal que sienta. El dolor sirve para alejar la mano de la llama, y sin él nos quemaríamos sin previo aviso.

Los niños son niños y tratan a la inocente Sara como un bicho raro, ya que es conocido por todos que cuenta con ese sistema implantado. Un chico mayor especialmente travieso, Trick, no puede entender que no conozca ni como es la sangre. A pesar de intentar exponérselo, sus explicaciones no pasan el filtro. Es tan potente que incluso cuando un dibujo hecho por ella misma parece insinuar algo violento se activa. Y así la niña pasa a autolesionarse para poder sentir eso para lo que sus sentidos están anestesiados. Entonces su madre entenderá que ha llegado el momento de llenarse de valor y dejar de temer por los miedos de su pequeña, que cada vez es más mayor. Eliminado el filtro, con la tableta relegada al trastero, al fin podrá experimentar el terror por un simple perro o una puesta al día sobre todo lo que un niño no debe ver por parte de su compañero rebelde.

Que precisamente Trick sea quien le haya enseñado por primera vez cosas como el porno puede que tenga que ver con que ambos se atraigan. Quizá sean las hormonas ya no monitorizadas, pero que en sus niveles irregulares son lo más habitual en la adolescencia. Marie no puede llenar su vida con nada que no sea su hija, y el pánico se apodera de ella cuando tras acabar una tibia cita no puede contactar con ella. Pero precisamente Sara estaba teniendo su propio (primer) encuentro con Trick. La cohartada de haberse quedado en casa de una amiga fue desmontada rápidamente por la obsesiva Marie, que no puede resistir la tentación de sacarle el polvo a Arkangel para descubrir si realmente está en peligro. Que se encuentre al lado del lago, no la tranquiliza precisamente, ni su pulso acelerado. Pero al activar su visión, incurre de forma involuntaria en una flagrante violación de momento intimo más destacado de la corta vida de Sara.

Ese acceso al cuerpo de su hija hace que Marie retome la adicción. No puede evitar espiar los movimientos (interiores y exteriores) de su hija y volver a pasarse de la raya. Aún más cuando descubre como la pubertad también la incita a experimentar con drogas. Trick es distribuidor, no consumidor, pero no puede decir que no a la mirada de su novia. Esa alarma de uso de narcóticos es el gramo que colma el fardo para Marie, que a pesar de tener acceso a los ojos de Sara no está en su mente y no entiende que ambos están enamorados. Tras encontrarle a partir de las grabaciones, amenaza al joven si le vuelve a hablar con denunciarle por violación de una menor. ¡Está grabado! Pero el sensor para corazones rotos no venía en ese modelo, ni la prescripción para un complemento que ayude a superarlo…

El encontrar que su hija se ha quedado preñada a los quince años no hace más que reforzarle a Marie que sus acciones esten justificadas. Por lo que incorporar la píldora de interrupción del embarazo en el batido de suplementos de cada mañana, sin cruzar ni palabra con ella, es pura rutina. Sin embargo, la respuesta corporal de ese cóctel hormonal alerta a Sara de lo que ha estado pasando. Su madre ha cruzado un límite que nadie debería traspasar nunca. Y va a huir. No sin antes propinarle una paliza a su propia madre con la tableta del propio Arkangel, que en su mal funcionamiento activa el control parental. Pegar a su madre le genera tan poca respuesta emocional como lo hacía pinchar repetidamente su dedo de pequeña para intentar ver su propia sangre.

Intentando tener a su hija lo más sana y protegida posible, Marie ha criado a una chica insensible y con ansia por experimentar, pero peor aún, la ha acabado perdiendo… Ahora Sara viaja en la cabina de un camionero para buscarse la vida, huyendo como el día que se escapó del parque persiguiendo a aquel gato callejero. Ya no es una niña, pero sigue siéndolo, y no sabemos si con el control parental aun instalado en su cabeza. Lo más probable es que no vaya a volver. Como nadie deberia de volver a implantar tal control sobre sus hijos. Equivocarse implica atreverse y aprender, y si nos privan de eso no podremos ser personas completas.

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8 comentarios

  1. Guillermo Rodríguez Díaz

    A mi me pareció una idea buenísima pero no del todo bien ejecutada.

    • Algo quizás falle. ¿Un desarrollo demasiado rapido de la hija?, ¿lo demasiado entrometida de la madre? Lo que no podemos negar es que consigue transmitir lo que se propone. Desasosiego y el desapego de la hija causado por esa tecnologia mal aplicada. Gracias por tu comentario, Guillermo!

  2. Erikcito

    Es un gran capítulo pero creo que el error del mismo es que va muy apresurado, vemos a una Sara niña y rápidamente la colocan en la adolescencia, siento que debió ser un episodio de mayor duración ya que por momentos se siente la velocidad de las cosas para poder llegar a lo que nos quieren contar, definitivamente es un capítulo que pone a pensar a quienes tienen hijos y para mi es un capítulo que debió ser abordado de una manera más pausada y lenta. 4/5

    • Si, como comentabamos arriba, parece que no se explota todo su potencial. Pero es innegable que funciona muy bien. Gracias por tu comentario Erikcito!

  3. Sofi

    Antonio que bueno leerte después de tiempo. Aprovecho para desearte ¡¡¡Feliz Año 2018!!! Que todos tus proyectos se te cristalicen y que este nuevo año sea mucho mejor para ti, en todos los aspectos.
    En Arkangel se ve como se puede violar la intimidad y privacidad de una persona a través de la tecnología. Este implante que le ponen a la niña es un exceso del control parental. Es cierto que la mayoría de las madres son sobre protectoras, pero no se puede, ni se debe tratar de controlar todos los aspectos de la vida de los hijos. Todos tenemos el derecho a experimentar el dolor, la frustración, el miedo y cualquier otro sentimiento negativo, pues esto nos convierte en seres humanos completos, con empatía y sensibilidad por el dolor ajeno.
    No veía otro final que el de la chica huyendo al descubrir todo lo que hizo su madre, incluyendo darle la pildora abortiva sin su consentimiento. Es que si los padres no les abren la puerta a sus hijos, ellos se escapan por la ventana.

    • Que bueno tambien leerte a tí Sofi! 🙂 Tambien te deseo lo mejor en este 2018.
      Lo mejor del capitulo es como nos hace reflexionar sobre el control, ya no solo parental sino a todos los niveles. Como dices, los sentimientos negativos son parte de la vida e intentar evitarlos solo nos hace más vulnerables a ellos. Me alegro que te gustarara, aunque la temporada no ha hecho más que empezar 😀

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