Review Banshee: The Warrior Class

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Banshee deja atrás los peores vicios (no hablo de sexo ni de violencia) de su primera temporada en The Warrior Class, un capítulo en el que no hay bandas rebeldes de motoristas, familias de rednecks con ganas de marcha ni luchadores de MMA super vitaminados, sólo una voluntad de profundizar en las raíces del pueblo a partir de una guerra, la que enfrenta a los Kinaho con los Amish, que hasta ahora se había visto únicamente representada en la figura de sus líderes, Alex y Kai. La semana pasada hablábamos de que Nola sería el elemento desestabilizador (Full Measures, ya sabéis) de ese enfrentamiento y el beso con el que se cierra The Warrior Class viene a darnos la razón.

  • Episodio 2×03: The Warrior Class
  • Fecha de emisión: 23 de enero

Banshee vuelve a crecer en su tercera parada de la temporada, ahora con un episodio ambicioso en el que intenta establecer el mapa de relaciones que se produce en el pueblo. Un mapa complejo en el que destacan los amish, herméticos y oscuros, y los kinaho, tradicionales y ambiciosos, que se dan la mano en la primera escena del capítulo, en la que salta por los aires la distante relación que mantienen. Una primera escena que podría haber firmado Terrence Malick, por aquello de los dos jóvenes entregándose su corazón en secreto detrás de una enorme plantación con la hierba demasiado alta y con un filtro de cámara que sugiere que podríamos estar en un flashback, en un flash forward o en el sueño de cualquiera de los dos protagonistas, una chica india y un chico amish… y una manzana prohibida. Cinco minutos es lo que tarda en hacer acto de presencia la salvaje esencia de la serie, que decide romper ese sueño adolescente a golpe de maza y, de paso, poner en pie de guerra a las dos sociedades más complejas de Banshee: los amish contra los kinaho. Unos creen que el chico amish mató a la chica india. Los otros creen que el chico amish es víctima de un complot de la tribu. Y todos tienen bates de béisbol en casa.

Después de presentar a Jim Racine, encargado de cerrar la persiana a la primera temporada, y de adentrarnos en los miedos de Siobhan, la serie se centra ahora en su gran protagonista con el permiso de Lucas Hood: el pueblo. Un pueblo en el que siempre pasan cosas, a menudo muy exageradas, en el que la convivencia siempre está en tela de juicio y en el que la inestabilidad es la nota predominante. Un pueblo dividido por sus propias vallas. Un pueblo, en definitiva, del que queremos saber más. Por eso, visitar sus rincones, en especial esos dos que están tan separados (indios y amish), nos parece una forma inteligente de evolucionar la temporada, sobre todo si no nos limitamos a capítulos autoconclusivos y las tramas, como la del asesinato que se propone en The Warrior Class, se extienden a lo largo de la misma. Porque sí, a estas alturas, teniendo en cuenta que Rabbit está bastante desaparecido y que Jim Racine tampoco molesta demasiado, el foco de la temporada estará en la mencionada guerra entre amish y kinaho, con el departamento de policía como invitado VIP a la fiesta. Y lo cierto es que no nos pilla por sorpresa.

Alex Longshadow y Kai Proctor, un kinaho y un amish, han sido los representantes de esa guerra, que hasta ahora no había llegado a la clase popular. Era una guerra más o menos fría, en la que se producían pequeños atentados que no rompían el fino equilibrio de fuerzas entre ambos bandos. Es aquí donde merece destacar la hábil introducción del personaje de Nola, la hermana de Alex. Tímida y aparentemente inofensiva, llegó al final de la primera temporada para el funeral de su padre y el cambio de líder, pero ya en el primer episodio de esta segunda temporada descubrimos que no sólo no sería una comparsa (ninguna mujer lo es en Banshee), sino que posiblemente desequilibraría esa balanza entre Kai y Alex. Nola respeta a su hermano por costumbre, pero no comparte su forma de enfocar el problema. El secuestro de Rebecca dejó claras sus intenciones: menos palabrería y más acción. Y la escena final de The Warrior Class es la confirmación de que Nola es tan feroz, tan implacable y tan resolutiva (badass) como Kai Proctor, sólo que uno tiene un +1 con el bate y la otra lo tiene con la maza. Porque, ¿es Nola quien está detrás del asesinato de Lana, verdad? En mi opinión, ese beso de despedida y esas lágrimas sólo tienen sentido si es para señalarla como culpable. No sé si fue ella quien hundió la maza en la cabeza de Lana o ese pequeñín llamado Chayton Littlestone que hace que el albino de la temporada pasada parezca un niño, pero huele a plan maestro de Miss Longshadow para dejarse de palabrería y pasar a la acción.

El asesinato de Lana abre las hostilidades entre ellos de forma definitiva, pero es en sus ramificaciones donde conviene detenerse: Solomon, el amante y supuesto asesino de la chica, que está en busca y captura, es el hermano pequeño de Rebecca, sucesora de Kai al frente del imperio; Lana, la amante, es la ex novia del hermano de Chayton. Eso significa que el departamento de policía de Banshee, con el sheriff Hood a la cabeza, va a tener que volver al campamento indio, que acaba en el despacho de Alex, y va a tener que visitar a la enigmática comunidad amish, lo que posiblemente le conducirá al cuartel general de Proctor. Sea como sea, Hood está jodido, porque ni a un lado de la valla ni al otro lo van a recibir con los brazos abiertos, como hemos comprobado con ese pequeño aperitivo de su pelea con Chayton. Por cierto, el actor que encarna al grandullón se llama Geno Segers, es americano, mide 1,92 metros, pesa más de 130 kilos y su voz, que es real, le sirvió para interpretar al personaje de Mufasa en la versión australiana del musical El Rey León. ¿A que ahora lo véis con otros ojos? No, yo tampoco…

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Aunque pequeña, podríamos decir que la dosis semanal de Carrie ha sido bastante productiva. Sobre todo, por esa primera escena en la que Hood va a visitarla a la cárcel. No por lo que allí sucede, sino porque de alguna forma está volcando toda la frustración que sintió en los 15 años en los que ella no fue a visitarlo a él. Es un: “mira, ¿ves qué fácil era? Sólo tenías que pasar esa puerta y darme una mano para evitar que me hundiera en la miseria…” No sé cómo evolucionará la relación entre ellos cuando Ana esté fuera, pero sí sé que hasta que ella no salga, Hood lucirá esa expresión de abatimiento y mantendrá esa escasa frescura para tomar decisiones. Hood piensa en Ana a todas horas… y me temo que también lo hace cuando tiene a Siobhan desnuda sobre sus piernas, lo que es una auténtico crimen. Banshee ha estrechado lazos demasiado fuertes entre Hood y Ana, que ahora va a resultar complicado deshacer. Eso sí, si hay alguien que puede lograrlo es Siobhan. Ahí está su gran reto.

La tristeza que cuelga de la cara de Carrie es comparable a la que aparece en la de Gordon. Y en su caso es muy preocupante porque hay una señorita contratada para hacerlo feliz. Suponiendo que la bella jovencita es una profesional de la materia, y no nos han dado argumentos para creer lo contrario, hemos de concluir que Gordon está en un camino muy, muy, muy oscuro. El placer más placentero no le produce placer. Y las drogas han perdido ese efecto “mágico” que tienen en los primeros compases, cuando todavía no parecen una condena. Todo lo malo que le está pasando a Gordon es todo lo que le amarga a Carrie. No le auguro un gran futuro a este matrimonio… si es que todavía lo son cuando Carrie vuelva a Banshee.

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Por si Hood no tuviera suficientes problemas, el pueblo recibe a un nuevo habitante: ¡su hijo! Bueno, el hijo de Hood si Hood realmente fuera Lucas Hood, un follón que obliga a los guionistas de la serie a ponerle nombre de una vez por todas al personaje de Antony Starr. Un hijo que, por cierto, se parece bastante más al sheriff que a su verdadero padre: ha llegado a Banshee huyendo de un presente algo turbio, insinuando que tenía problemas con la justicia o con gente que no cree en ella. Hood ha reaccionado rápido a ese marrón contándole la verdad a Jason. No le quedaba otra porque la opción A, la de pegarle un tiro, estaba descartada al tener lugar la escena en comisaría. En realidad, Hood nunca le pegaría un tiro a un niño, pero su cara nos estaba diciendo que eso era exactamente lo que quería hacer. Me gusta cómo se ha enfocado este asunto porque el chico no viene a desenmascarar al sheriff, aunque eso no quita que sea un verdadero grano en el culo para Lucas Hood. De momento, depende de la nanny Sugar, lo que garantiza más minutos en pantalla para este ex boxeador al que hemos visto muy poco en pantalla. Él y Job merecen que les hagan más caso.

Cierro. Con Solomon fuera de la ecuación, el único capaz de esclarecer los hechos, es cuestión de tiempo que arranque la escalada de violencia entre indios y amish. El primer ataque lo ha resuelto Kai con un bate de béisbol y la ayuda del terrorífico Clay Burton, esa bestia que se esconde detrás de gafas de nerd, pero no tardará en haber más… y también en la otra dirección. Esa escena ha provocado que la madre de Proctor se saltara las estrictas normas de los amish y se dirigiera directamente a su hijo para darle las gracias. O sea, la guerra no sólo provocará un caos en el pueblo, también habrá fisuras internas en ambas sociedades, que además llevan bastante mal lo de romper las tradiciones. Y en medio, insisto, el departamento de Banshee con un sheriff que no es ni policía cada vez más sobrepasado por los acontecimientos. ¿De verdad le vale la pena a Hood todo este lío, si ni siquiera puede tener a Carrie? ¿Acaso le está cogiendo el gustillo el sheriff a su placa y su pistola? Lo veremos.

Nota del autor
3.5
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Review Banshee: The Warrior Class
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7 comentarios

  1. Trebor

    BRILLANTE una semana más

    Creo que es la serie en antena que más disfruto semana tras semana. Con sus excesos y sin ellos, es una maravilla

  2. TSR

    Me lo paso de puta madre con Banshee. La segunda temporada ha empezado con muy buen pie. Estos dos últimos capítulos me han gustado especialmente, y seguramente lo que tenemos por delante va a ser aún mejor.
    Me encantan los personajes de Lucas Hood (no todos los protagonistas de las series suelen ser santos de mi devoción) y Proctor. Siobhan sigue siendo mi personaje femenino favorito.

  3. oZoNo

    Impresionante…¡Épico!

    Gracias por seguir esta serie.

    Me ha gustado la aparición de una banda india “malota”, el grandullón da miedo… Mucha gente se cambiaría por el Gran Sheriff, pero para cada una que se cepilla una paliza que se lleva… La gran pregunta es, ¿Cuánto tardará en caer la ayudante de fiscal?

    Otra cosa, espero que a Hood Jr. le den protagonismo y no lo quiten de enmedio como hicieron con el último amigo del fucker.

    ¡A disfrutar!

  4. Dare

    Esta serie, es como el que se tira un pedo y lo huele. Sabes que esta mal, pero no puedes evitar hacerlo.
    No es una maravilla, pero de pronto me veo dando al F5 en la correspondiente página de series, para ver si ya hay capítulo nuevo.
    En cuanto a los protagonistas, Ana/Carrie me sobra; es un personaje soso e impertinente, aún a sabiendas que si ella no habria Hood.

    • Berta

      A mí sobrar, no me sobra, precisamente por lo que dices, que sin ella no habría serie, pero sí que me cae un poco gorda. Tanto Carrie como su hija (suerte que no sale demasiado, aunque ya se resarcirán, supongo).
      Eso sí, me encanta que Carrie esté en la cárcel y no porque me caiga mal, sino porque eso nos garantiza más dosis de peleas 🙂

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