Review Banshee: Armies of One

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Es curioso cómo una serie como Banshee puede despertar sentimientos tan encontrados entre la crítica. Siempre que acabo de ver un capítulo, voy corriendo a Paste Magazine, donde un tal Robert Ham la destripa sin piedad semana tras semana. Sin tregua, a excepción del episodio de los unicornios, el más reflexivo de la historia de la serie. Le molestan las escenas de sexo y violencia, por facilonas, cree que los personajes femeninos son poco más que comparsas e incluso intuye un punto homófobo en la serie. Yo no comparto su opinión, por supuesto, pero me gusta leer un análisis tan opuesto al mío porque reduce el hype con el que acabo cada episodio y me invita a acercarme a esta review con algo de distancia. En fin, Armies of One, ¿es tan flojo como lo pintan por ahí o nos ha gustado?

  • Episodio 2×06: Armies of One
  • Fecha de emisión: 14 de febrero

Respuesta corta: nos ha gustado. Mucho. Tanto como The Truth About Unicorns porque, cada uno en su estilo, confirman que Banshee es una serie en constante evolución. Sexo y violencia siguen ahí, gracias a Dios, pero el peso de cada capítulo está cada vez más sobre las dudas de Hood, sobre el miedo de Carrie, sobre la creciente seguridad de Siobhan o sobre la imprevisibilidad de Kai Proctor.

La frase de Siobhan a Hood dicta sentencia:

I don’t know if anyone ever changes, really. But we can evolve, right? I mean, that’s what we’re trying to do, isn’t it, just become better versions of ourselves?

Ser una mejor versión de sí mismo. Ese parece ser el objetivo de Lucas Hood en Armies of One, al que la oportunidad de hacer el bien le llega en forma de hijo. De hijo tonto, para qué engañarnos. Jason Hood se parece más al sheriff que a su verdadero padre, el Lucas Hood real, al que hemos vuelto a ver mediante esos flashbacks que invitaban al Lucas Hood postizo a ser la persona que te compra un billete a Canadá. Jason representa todo lo que él fue hace dos décadas, un inconsciente que no calcula las consecuencias de sus actos y un imán para los problemas, sólo que a él no le dieron una segunda oportunidad, sino una condena de 15 años. El sheriff se ha visto reflejado en el desastroso Jason, ha visto una oportunidad para evolucionar, de ahí que haya intentado evitar que acabara como él… aunque el remedio haya sido peor que la enfermedad. Es muy fácil meter el pie en el barro en Banshee y el chico, especialista en la materia, tan corto de miras como el vestido de Rebecca, se ha ido a la cama con ésta y ha perdido su tren a Canadá. Quiero pensar que en ese paralelismo entre la historia de Jason y la de Lucas, Banshee no nos está dando una pista del final de la serie. Cuerda al cuello y adiós a Jason, que por lo menos se ha despedido sobre la piel desnuda de la amish más sexy de la historia.

Claro que la oportunidad de hacer el bien, para Hood, era tan tentadora como la de no hacerlo. El sheriff también se ve reflejado golpe por golpe en la figura de Quentin, ese hombre que -lo juro- no es Jason Statham, pero que bien podría protagonizar las películas de Drive. Quentin se mueve por unos principios algo oscuros en los que la violencia es indispensable para conseguir resultados, pero en la que también interviene el honor. El hombre que no es Jason Statham tiene una misión y está dipuesto a llegar hasta el final, aunque le cueste la vida. No es tan diferente a lo que hacía Hood, que se permitía varias licencias siempre y cuando éstas allanaran el camino hasta la meta. Hood podría volver a ser Quentin en otro lugar de Estados Unidos y podría llegar a Banshee, por orden de alguno de sus superiores, a recuperar los 62 mil dólares que un mocoso les robó. Hood poría llamarse incluso Quentin. Y podría llevar un traje de Armani y conducir un BMW. Hood podría, pero Hood no quiere. Ya no. He dicho que Siobhan daba en el clavo: evolucionar, eso es lo que intentamos hacer. Y esa evolución pasa por meter a Jason en un tren y por poner a Quentin delante de un camión, en una de las mejores escenas de acción de la temporada.

Por cierto, Siobhan no es la única que da en el clavo en sus afirmaciones. Ahí va Brock:

Is it just me, or does it seem like every scum bag with an automatic weapon comes to Banshee to shoot you?

Entre indios gigantes, guerras tribales y casas en llamas, casi nos habíamos olvidado del acuerdo entre Gordon y Brock del primer episodio. Brock será un grano en el culo para Hood de aquí a final de temporada, lo que augura un futuro bastante negro para el policía (real). Ha husmeado en la madriguera del sheriff con tan mala suerte que Sugar lo ha cazado al vuelo, así que es cuestión de tiempo (y de sed) que Hood llegue al bar para cascarse un buen whisky y el ex boxeador cante. Teniendo en cuenta que Hood es un hombre evolucionado, menos “rural” que cuando llegó y más reflexivo, descarto que quiera matar a Brock para salvarse el culo. Me decanto más por que utilice el apoyo que le han mostrado Siobhan y Emmett para apartar de sus funciones al veterano policía. Lo que sí creo es que Brock llegará bastante lejos en su investigación, por lo que Gordon dispondrá de información privilegiada sobre su gran enemigo. Y Gordon es una bomba de relojería a día de hoy, como demuestra su incapacidad para subir las escaleras de casa después de una noche llena de alcohol, strippers y pastillas. ¿He oído la palabra “envidia“? Ah no, era “evolución“: cómo ha cambiado esta familia desde que empezamos, ¿verdad?

Gordon no se ha cruzado con Carrie, que si quiere jugar al gato y al ratón se va a salir siempre con la suya. De todas las formas que tenía la serie de enfocar ese asunto, el de Carrie reconquistando a su familia, creo que ha optado por la más lógica y la más prudente. Paso a paso, Ana está un poco más cerca de Deva, que parecía el ochomil más difícil de conquistar, y de Max, que no representaba ni un castillo de arena para ella. Lo ha hecho ondeando la bandera de la sinceridad y aprovechándose, aunque ella no tiene culpa, de lo vulnerables que son ahora mismo sus hijos. Más complejo parece el reencuentro con Gordon, por la sencilla razón de que los adultos somos mucho más rencorosos y amargados que los niños. Gordon tendrá que tragar saliva, bajar la cabeza y perdonar: por amor, pero también por su estabilidad emocional y mental y, sobre todo, por la de sus hijos, que son las verdaderas víctimas de todo esto. Gordon no sabe ser una mejor versión de sí mismo sin Ana, así que en esta historia todos los caminos llevan a la reconciliación.

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La historia que menos me ha convencido de Armies of One es la de Kai y Rebecca. Entiendo que Rebecca, después de ver a su tío con la empleada entre las piernas, habrá querido emular esa posición de poder que regenta su tío. Al fin y al cabo, el mensaje de Kai parecía claro: Rebecca como sucesora de su imperio y con con un pie metido en el negocio (limpio) del casino. Qué mejor manera de ocupar la posición de Kai que siendo cada vez más Kai, ¿no? Pues no. Por alguna razón que no comprendo, al señor Proctor le parece alta traición que su sobrina se acueste con un payaso como Jason Hood. ¿El problema está en que tiene relaciones sexuales? ¿En que tienes relaciones sexuales… y no es con él? ¿En que debe privarse de todos los placeres hasta que sea la jefa del negocio? ¿O es que lo de acostarse con cualquiera va en contra de la máxima de este episodio, que es evolucionar? En cualquier caso, no creo que la muerte de Jason reste calidad al capítulo, simplemente aporta un toque de confusión que posiblemente abordaremos en los próximos episodios. Rebecca es una mujer fuerte: preguntará a su tío o se preguntará a sí misma dónde está el error y a partir de ahí podremos obtener una respuesta.

Más Proctor: Alex Longshadow y él han llegado por fin a un pacto después de semanas en guerra. Si mal no recuerdo, Kai ya advirtió al jefe indio que antes o después estaría condenado a pedir su ayuda. El Consejo indio le quiere hacer la envolvente a Alex y a éste no le queda más remedio, metiéndose los principios por donde amargan los pepinos, que recurrir al poderoso amish, que enviará “recados” a los que quieren el trono de los kinaho. Me gusta más cuando los dos líderes están enfrentados, porque juntos son demasiado fuertes, pero esta tregua me invita a pensar que estamos un poco más cerca del regreso de Nola Longshadow, mi principal candidata a suceder a su hermano… y a clavarle un tomahawak en la frente.

Cierro, como el capítulo, con la tenebrosa escena protagonizada por Burton. La mano derecha de Kai había sido hasta ahora su perro fiel, su esclavo sin rechistar, pero se ha desatado en soledad y nos ha permitido ver que es todavía más terrorífico de lo que parecía. Con un ritual propio de un psicópata como Dexter, ha limpiado las pruebas del asesinato de Jason mientras escuchaba ópera, lo que le producía un placer tan inmenso como ser fustigado. No esperaba ese flashback, pero es que esa es una de las grandezas de Banshee: esperas muy poco de ella y siempre te recompensa con creces.

Ahora sí, rematamos con un comentario de Hector Suarez de la anterior review que, como Siobhan y Brock, también da en el clavo: “¿que pasaría si esta serie fuese de HBO o de AMC? Otra historia sería…” ¡Pues eso!

Nota del autor
4
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Review Banshee: Armies of One
4.2 (84.44%) 18 votes

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3 comentarios

  1. Another Longshadow

    Una vez mas queda comprobado que el que entra en Banshee no sale con vida. Hood ve cada vez mas a Shioban como una alternativa a Anna. Anna parece que encontrara conprension en Deva despues de ver a su padre en ese estado. Muy emocional esa escena.En cuanto a Kai parece que desea a Rebecca solo para el aunque no pueda tocarla por ser su sobrina. Muy retorcido.

  2. sofi

    Buen capítulo, y yo juraba y re juraba que el inglés era el transportados, ¡¡¡¡¡por que son igualitos!!!!!
    Algo que te olvidaste de mencionar y que me parece importante, es que los famosos diamantes por los que el pobre Hood fue 15 años a prisión eran solo vidrio. Un motivo más para que nuestro querido sherif termine con la vida de su “querido suegro”

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