Review Banshee: A Mixture of Madness

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Terminó la primera temporada de Banshee, y lo cierto es que no podían haber elegido un título mejor para poner este punto (y aparte, que no final) a la serie: lo que hemos visto en esta season finale ha sido una locura. Una locura a ratos genial y otras veces algo caótica, pero que nos ha dejado un gran sabor de boca y, sobre todo, unos cliffhangers más que interesantes de cara a la próxima temporada. ¿Repasamos juntos esta finale?

A pesar de que el episodio anterior nos dejó en vilo, esta season finale no ha comenzado justo donde habíamos terminado, sino que nos ha hecho sufrir un poco más: viajamos de nuevo, a través de flashbacks, a la época en la que Hood se encontraba en la cárcel. En concreto, asistimos a una serie de sesiones con una doctora encargada de evaluarle psicológicamente. Del resultado de esas entrevistas dependerá que obtenga la condicional o no.

Para mi gusto, estos flashbacks han sido uno de los mayores aciertos del episodio. Vemos cómo se forja poco a poco la relación entre la doctora y su paciente, pasando del más absoluto rechazo a una aceptación que parece ir más allá de la mera simpatía. En efecto, Hood comienza negándose a hablar con la psicóloga hasta que, poco a poco, la convierte prácticamente en su confesora.

Y es que, en un lugar en el que debe mantenerse alerta las 24 horas del día, Hood encuentra un momento de paz en sus sesiones. Momentos que, a su vez, le sitúan más cerca de la libertad. Pero esta aparente tranquilidad no es más que un montaje. Un error de la falsa doctora basta para que Hood abra los ojos y se dé cuenta de la dura realidad: las sesiones son parte de una cruel mentira planeada por Rabbit con la única intención de torturar (aún más) al hombre que le robó a su hija.

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La lección que aprendemos de esta pequeña trama de la cárcel no es más que una metáfora de la vida de Hood después de su traición: haga lo que haga, cuando baje la guardia y respire aliviado, Rabbit seguirá ahí, tras él, controlando cada paso que dé.

Desde luego, la tortura psicológica que esto implica es tremenda. Y la pesadilla de Hood continúa en el presente, a pesar de sus esfuerzos por iniciar una nueva vida. Aunque momentáneamente parece haberse librado de los hombres de su perseguidor (gracias a un terrible pero eficaz Proctor, al que debe una), no es más que una ilusión temporal: Hood sabe que, tarde o temprano, Rabbit acabará con él. Así que prefiere entregarse directamente y comprar así la libertad de Ana y del pequeño Max.

Hay que reconocer que el espíritu de sacrificio que demuestra Hood hacia Ana durante todos estos años es admirable. No sólo se entregó en el pasado, liberándola de la cárcel, sino que cada vez que tiene la ocasión, está ahí, dispuesto a sacrificarse por ella. Y, sinceramente, no estoy del todo convencida de que su antigua amante lo merezca…

Aunque, si somos realistas, en este episodio Ana ha hecho lo posible por saldar la deuda acumulada con Hood a lo largo de estos años. El problema es justamente ese: que es muchísimo tiempo el que Lucas ha estado pagando por salvar a Ana, y lo que ella ha hecho por él en este episodio parece más bien sólo un primer paso hacia un intento de quedar en paz.

No por ello, todo hay que decirlo, el esfuerzo de Ana en esta finale resulta menos importante: a pesar de saber que había recuperado a Max, ha decidido poner su vida en peligro para salvar la de Lucas. Y, lo que es aún peor: perdiendo con ello la confianza de toda su familia. Y es que Gordon, cansado de las idas y venidas de su esposa, le ha dado un ultimátum: o Lucas o los suyos. Y Ana ha preferido optar por su pasado en lugar de su futuro…

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El equipo de rescate de Hood quizás haya sido lo más extraño y variopinto que hayamos visto en la serie: si ya hemos comentado en alguna ocasión la curiosa pareja que hacen Job y Sugar (cuya relación de amor-odio, por cierto, me encanta), completar el trío con Ana no ayuda a equilibrar las cosas. Y, por si fuera poco, a ellos se suman los miembros de la comisaría de Banshee, con lo que la patrulla resulta ser, cuando menos, llamativa.

Quizás este sea el aspecto que más flojo me ha parecido en esta finale: los policías y los civiles, cuerpo a cuerpo, enfrentándose a tiro limpio contra una panda de mafiosos. Una combinación poco probable cuya única motivación parece haber sido la simpatía hacia Hood (que no todo el mundo demuestra en la comisaría de Banshee). Pero, en cualquier caso, una combinación efectiva.

El asalto al refugio de Rabbit ha sido digno de una buena película de acción: disparos, explosiones, momentos de tensión (motivados sobre todo por las dudas acerca de la gravedad de los heridos), acciones heroicas… en definitiva, todo lo que una escena de este tipo debe ofrecer.

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Mientras tanto, Rabbit se ha ensañado con Hood a base de bien. Está claro que el mafioso es especialista a la hora de torturar, tanto física como psicológicamente. Y el odio acumulado hacia Hood en todos estos años se ha hecho notar.

Lo más interesante, sin embargo, ha sido analizar los motivos que le llevaban a ello: si bien Rabbit está cegado por la idea de que Lucas le arrebató a su hija, el falso sheriff le ha abierto los ojos: el distanciamiento con Ana ya se había producido mucha antes de que Lucas interviniera. De modo que el problema con su hija no es sino una excusa para tapar el auténtico motivo de su enfado: el haber sido traicionado por dos de sus inferiores, engañado delante de sus narices, siendo incapaz de prever lo que ocurriría. Así, la obsesión con Hood y Ana no sería sino la manera que tiene Rabbit de limpiar su orgullo herido.

Desde luego, a mí esta explicación me resulta mucho más convincente que la parte más sentimental, aunque es muy probable que en la realidad exista un poco de cada una de ellas. En cualquier caso, Rabbit no se queda con los brazos cruzados ahora que tiene a Lucas en su poder.

La entrada de Ana en escena, sin embargo, da la vuelta a la situación: implacable como siempre, es capaz de mirar a los ojos a su padre y decirle que jamás le perdonó antes de dispararle a sangre fría. Sinceramente, no temía por la vida de Hood en esta escena (al fin y al cabo es el protagonista), pero tampoco esperaba que Ana tuviera las agallas de matar a su padre. O, al menos, de intentarlo. Y es que, a pesar de sus heridas,  Rabbit parece haber sacado las fuerzas necesarias para huir del lugar… y empezar a planear su venganza, suponemos. En cualquier caso, me alegro de no haber perdido al villano pese a todo. Aún puede darnos mucho juego.

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Técnicamente, ahí acaba la trama principal de esta temporada. Sin embargo, quedarnos con eso supondría perdernos la mayor parte del interés de este episodio. Y es que son muchos los frentes que han quedado abiertos tras esta finale.

Por un lado, ya hemos comentado que Gordon y sus hijos han dejado su hogar, abandonando a Carrie. En gran medida es una decisión lógica. Ahora toca ver la reacción de ella, que la llevará a convertirse en Carrie definitivamente o a volver a ser Ana. Con respecto a esto, me gustaría mencionar un detalle de la intro que me encanta: en uno de los fotogramas se observan dos fotos rotas; una muestra a Carrie con Gordon, y la otra con Lucas. Al inicio de la temporada la primera foto estaba intacta, mientras que casi no se apreciaba qué había en la segunda. A lo largo de la temporada, la imagen de Gordon se ha ido destruyendo, y para esta finale era la de Lucas la que estaba completa. Creo que no hay mejor forma de representar el cambio de actitud de Ana a lo largo de estos episodios…

La trama de la tribu india también parece estar a punto de estallar: después de que Alex se atreviera a mover ficha la semana pasada y a enviar a un matón a casa de Proctor, ha recibido su respuesta: la cabeza de su mensajero en una bolsa y una carta que indica que la cosa no ha hecho más que empezar. Una reina de picas que nos hace sospechar que sólo hemos visto el inicio de esta trama.

Proctor, por su parte, tampoco nos ha decepcionado (¡no esperábamos menos de él!). Tras ser testigo del violento ataque del matón de Alex, Rebecca parece haberse subido al cien por cien al carro de los negocios de su tío. De hecho, es ella la que “como advertencia” pulsa el botón que vuela en pedazos el edificio que cuya construcción estaba dirigiendo el nuevo jefe de la tribu. Un gesto grandilocuente que se ve agravado por una irónica casualidad: dentro de la estructura se encontraba el joven alcalde de Banshee, dispuesto a acabar con Proctor.

La situación nos deja, pues, con una tensión a punto de estallar (nunca mejor dicho) entre Alex y Proctor, y un pueblo en busca de alcalde. ¿Veremos alguna cara conocida al frente del ayuntamiento? Me da la impresión de que así será…

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Por último, pero no por ello menos importante, tenemos que regresar momentáneamente a Hood y su trama: tras el tiroteo cruzado con los mafiosos, Xavier explicar que un nuevo agente federal se dirige a Banshee para controlar la situación. Esto no conviene demasiado a nuestro sheriff, sobre todo si tenemos en cuenta el último descubrimiento realizado en el pueblo: una fosa con cadáveres (antiguos conocidos nuestros) entre los que se encuentra el cuerpo del auténtico Lucas Hood, el hombre cuya identidad está suplantando nuestro protagonista. Algún avispado ya ha comentado que los cuerpos parecen tener unas 10-12 semanas. Da la impresión de que en cualquier momento alguien hará las cuentas y no tardará en relacionar a Lucas con ello…

Y, por si fuera poco, un nuevo personaje está dispuesto a aclarar qué ocurre con la identidad de Hood: nos referimos, por supuesto, a Jason, el hijo del auténtico sheriff, cuya voz ya escuchamos en “Wicks” y que ahora se sitúa en un punto más que interesante: ha visto en internet la pelea que se grabó en “Meet the New Boss”, y no ha tardado en darse cuenta de que el extraño del vídeo está usando el nombre de su padre. ¡La cosa no puede estar mejor!

De modo que esta finale de infarto (sobre todo su último tramo) nos deja muchísimos interrogantes de cara a la próxima temporada, y más ganas aún de ver su regreso. ¿Estáis de acuerdo?

Nota del autor
4.5
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Review Banshee: A Mixture of Madness
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13 comentarios

  1. Ignacio

    Muchas gracias por la review, o, mejor dicho, por las reviews. Vi la primera temporada en un día, es espectacular porque nunca vende gato por liebre: tensión, mucha acción, un poco de drama, sexo, pero en general es puro entretenimiento.

  2. […] mayoría de secretos que guardaban los personajes de Banshee volaron por los aires en A Mixture of Madness, el explosivo final de la primera temporada. Ahora, Lucas Hood y Ana se enfrentan a las […]

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