Review Band of Brothers: Crossroads

Review Band of Brothers: Crossroads

El ecuador de Band of Brothers se titula “Crossroads” (Encrucijada). Es octubre de 1944 y la compañía se encuentra en Shoonderlogt, Holanda. El capitán Winters continúa al mando de la compañía Easy. “Crossroads” es algo diferente a los demás capítulos de Band of Brothers, hecho que achaco a la dirección de Tom Hanks. Sobre todo, se destaca el uso de flashbacks para relatar la batalla del dique contra las dos compañías de SS. Mientras transcurre la acción principal hasta llegar al despliegue de la Easy hacia Bastogne, numerosos flashbacks nos muestran la batalla contra los alemanes, mientras Winters escribe su informe.

La 101 se retiró apresuradamente de la zona de combate, al igual que todo el contigente americano involucrado en Market Garden. Pero sólo se había perdido una batalla, y la guerra continuaba. La promesa de poder acabar el año y pasar la Navidad con la familia sonaba ahora a broma pesada.

El capítulo comienza con Winters despierto y preparado en su casa holandesa, mientras Nixon duerme como un lirón. Juntos van en jeep al puesto de mando del segundo Batallón del 506. Dentro hay un invitado especial, el coronel británico Dobbie, de la Primera Aerotransportada Británica. Sink explica a Nixon, el S2 del segundo Batallón del 506, y Moose Hyliger, teniente primero, los detalles de la “Operación Pegaso”, consistente en rescatar al resto de paracaidistas que todavía sobreviven en líneas alemanas, escondidos por la resistencia holandesa. Los británicos han perdido 8000 hombres en Market Garden. La Easy estará de nuevo al frente.

Los canandienses han reunido los botes suficientes para cruzar el Rin. En la otra orilla esperan los británicos para ser revelados. Sink deja a Nixon a cargo de Dobbie, y apresta a Winters para entregar el informe del combate de la Easy del día 5 de octubre. Por si fuera poco, Strayer quiere además otro informe sobre los restos de material que ha dejado el ejército británico en su retirada de Holanda. ¿Por qué tanto papeleo? Winters se encuentra incómodo. Él está hecho para dirigir a los hombres en el combate pero se ve inundado de papeles y burocracia. Winters vuelve a su apacible casita holandesa para quitarse en encima las insoportables tareas. Una de ellas es el informe del combate del 5 de octubre

Todo anda tranquilo el 5 de octubre: los soldados descansan y juegan con un perro de nombre Trigger. De repente, entran en estámpida algunos soldados. Alley está herido de gravedad por diversas heridas de metralla debido al impacto de una granada de fragmentación. Winters manda al primer pelotón a un cruce de carreteras (crossroads) donde se ha establecido contacto con el enemigo. Él mismo se pone al frente de su peloton una vez más. Los hombres andan en silencio mientras avanzan hacia la zona de contacto.

Winters va en persona a observar la posicion alemana, donde una MG42 dispara en dirección del HQ del Segundo Batallon. El silencio es total y sólo roto por el repiqueteo de la MG alemana. La tensión se palpa en el rostro de los soldados que, sin embargo, siguen a Winters como si fueran un sólo hombre.

Winters despliega los morteros en la zona de retirada y dirige a la primera escuadra en dirección al confiado enemigo. La Easy al mando de Winters llega casi a rozar a los alemanes. Winters señala los objetivos de sus hombres uno a uno: “primero derecha, segundo izquierda…”. Da la señal y comienza el ataque. Los hombres agotan sus ocho disparos haciendo saltar el cargador, produciendo el típico sonido del M1 Garand al lanzar el cerrojo. La ametralladora proporciona fuego de cobertura en la retaguardia y los morteros disparan sus salvas para proteger a los hombres que se retiran de la cuneta elevada donde han disparado. Soldados como Liebgott se jactan de haber acabado con siete soldados de un sola andanada.

Winters solicita por radio el resto del primer pelotón y el apoyo de otra escuadra de ametralladora. En medio del combate, el soldado Dukeman es abatido. Después de la refriega, los hombres se atrincheran esperando los refuerzos. Al amanecer, los refuerzos han llegado. Pero Winters está preocupado. Examinando los mapas, se da cuenta de la debilidad de su posición. Los alemanes se encuentran detrás de un sólido terraplén, mientras que ellos agachan la cabeza en una zanja. Si los alemanes se dan cuenta, podrán flanquearles a lo largo del dique. Lo peor es que hay una línea de ferrocaril detrás de la posición alemana, por lo que Winters intuye que puede tratarse de todo un batallón aleman. “No tenemos elección”, acierta a decir el capitán. El
teniente Peackock y Talbert avanzarán por los flancos con diez hombres, mientras que Winters encabezará el ataque con el resto por el frente. Los hombres deberán esperar la señal del humo rojo de la bengala de Winters para salir.

Pero algo interrumpe al ensimismado Winters, que aún se debate contra la máquina de escribir para redactar el informe del combate. Es su amigo Nixon, que viene a por más Vat 69, el único whisky que acepta el sibarita bebedor de Chicago. Aún siendo capitán, esconde la bebida en el baúl de Winters, sabedor de que la fama de abstemio de su amigo hará imposible que busquen por allí. Después de la visita, Winters se pone manos a la obra para finalizar su informe. Los recuerdos vuelven pausadamente a su memoria.

Winters quita la anilla de seguirdad de la bengala. Cuando salga el humo rojo, los hombres deben avanzar detrás de él. Pero la bengala es defectuosa y tarda en funcionar, lo que ocasiona un retraso que puede ser trágico. Después de unos segunods de tensión, el humo empieza a hacerse visible y los hombres avanzan detrás del capitán Winters, que cruza a toda velocidad con la bayoneta calada en su fusil, la franja de terreno que le separa del enemigo. Los soldados salen detrás de la cortina de humo rojo, corriendo a su máxima velocidad y dispuestos para el asalto.

Winters trepa los últimos metros del terraplén para toparse con un joven imberbe soldado. El chico mira a winters extrañado, éste dispara y lo abate, quedándose de pie disparando contra todo un batallón de alemanes. Winters está enfrente de todo una horda de enemigos pero permanece disparando una bala tras otra. Los alemanes están sorprendidos y van cayendo. Al instante llegan los hombres de la Easy, que comienzan a acribillar a más alemanes.

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Parece una inmensa galería de tiro al hombre, hay otra compañía de alemanes que aterrorizada sale de su posición… Las bajas alemanas son incontables. Winters tiene que solicitar apoyo de la artilleria ante la magnitud del combate:

Easy Beave to Easy Minor, Reinforce Easy in phase one yellow! Plus one, strike three. Fire concentration Charlie. Drop 200 ,left 100. Krauts in the open, Fire for Effect! Over!

El fuego de artilleria hace acto de presencia provocando aún más daño en el afligido enemigo. Boyle y Webster son heridos por el fuego de artilleria alemana, que mediante sus Flak 88 responde al ataque americano. Después de cesar el ruido de la artillería, el panorama es claro. Hay alemanes abatidos por todo el campo. Los soldados empiezan a organizarse. Hay que evacuar a los heridos y conducir a los prisiones al CP del segundo Batallón. Cuando los hombres examinan los cadáveres del enemigo se dan cuenta que no eran un
cuerpo de infantería normal, eran unidades de la élite de Hitler, las
Schutzstaffel, las temibles SS.

Liebgott tiene un odio desmesurado hacia ellos y Winters le ordena conducir a los prisioneros al CP, pero le quita la munición y le deja sólo una bala. Los quiere a todos vivos. Y son 11, si agota la munición tendrá un problema. Nixon acude a ver los efectos del combate. La Easy ha aniquilado dos compañías enteras de SS. La Easy ha sufrido
22 heridos y una baja
, Dukeman. Sink también aparece para revisar la zona. Mientras la Easy atacaba al batallón de SS, elementos de la 363 VolksGrenadier han atacado Opheusden y tropas de las SS han atacado el propio CP de Sink. El tercer Batallón ha recibido un duro ataque. Hay una baja de mucha importancia. El mayor Ellie Horton ha caído mientras organizaba la defensa del segundo Batallón.

Sink ofrece a Winters convertirse en el comandante de todo el Segundo Batallón. Es una proposición increíble. Sink sabe a ciencia cierta, después de meses de combate, que Winters es uno de los mejores. Winters acepta, pero tiene miedo con el tema de la administración y el papeleo. Como hemos visto, eran temores fundados. Sea como fuere, Winters se ve ascendido a comandante del Segundo batallón. Es una gran notícia, pero le apena dejar de dirigir personalmente a la Easy, a sus hombres, a los que conoce desde el caluroso verano de 1942 en el campo de Toccoa. Moose Hilyger será desde ahora el comandante de la Easy.

Así pues, después del combate del 5 de octubre, nuestro querido Winters es ya el flamante nuevo comandante del Segundo Batallón del 506 PIR. Moose y Nixon acuden a ver a Winters, postrado detrás de su escritorio en medio de un auténtico maremágnum de papeles y con un ordenanza, puesto a su cargo por decisión de Sink. Los tres hablan sobre la próxima prueba para la Easy, la “Operación Pegaso”. Winters no puede evitar sentirse preocupado por sus hombres. Si fuera por él, iría en persona a dirigir la misión, pero ya no es comandante de la Easy.

23 de octubre de 1944. La 101 encabeza junto con los ingenieros canadienses la “Operación Pegaso”. Hay mucha tensión, es una misión pura de comandos, infiltración en líneas enemigas. Afortunadamente, la misión “Pegaso” acaba felizmente y los británicos están a salvo. Hyliger ha pasado una dura prueba como comandante de la compañía Easy.

31 de octubre de 1944. Holanda. En una fría noche invernal por tierras holandesas, Winters y Moose han decidido conversar a la luz de la luna, caminando lentamente por una vía férrea. De repente, alguien grita un alto, Moose replica pero recibe varios disparos que impactan certeramente en su cuerpo. En la guerra, muchas bajas se producen en situaciones que aparentemente no revisten riesgo, como la Easy comprobará trágicamente meses después. Hyliger ha sido herido de gravedad, la Easy ha perdido un valioso líder. ¿Quién será el siguiente?

Días después, Winters organiza más papeleo en compañía de Welsh y Nixon, cuando reciben la visita de Guarnere. El rudo Bill trae una carta para Winters del teniente Moose Hyliger, el cual se recupera lentamente de sus heridas. Antes de despedirse, Bill pregunta si conocen un tugurio llamado Lulu's. Desconocemos si al final acabó encontrándolo. Después de Market Garden y Pegaso, algunos oficiales reciben pases de fin de semana, Nixon y Winters entre ellos.

Nixon ha decidido viajar a Inglaterra para ver a una jovencita y Winters ha sido asignado a París. “Alguien de arriba ha pensado que te sentirá bien un poco de civilización”, comenta el siempre jocoso Nixon. Así pues, Winters obtiene un merecido descanso y se traslada a París, donde disfrutará de agua caliente y algo de paz. Lo que la Easy no sabe en esos días es que un infierno de nieve y pólvora está a punto de desatarse justo delante de ellos.

Winters está de vuelta después de su pase de 48 horas y se acerca al cine que el rjército ha montado para sus hombres. Ahí observa algo raro en Buck. El otrora valiente californiano parece algo afligido. Su estado de ánimo no es óptimo y Winters lo detecta al instante. De repente, un oficial entra en sala y la proyección se apaga desatando la protesta general de los hombres. La Primera y Sexta divisiones Panzer de las SS han atacado a través de las Ardenas. El enemigo reclama venganza. Han copado a la Vigésimo Octava y Cuarta divisiones de infantería americanas. Se cancelan todos los pases.

La Easy se posiciona en los alrededores de Bastogne. Peackock, Compton y Winters esperan a Norman Dike, el nuevo comandante de la Easy. Por aquellas fechas la fama ya precedía a Dike, que era apodado FoxHole Dike. La situación es complicada. La Easy ha de esperar el no poder recibir suministros. Dike no ha hecho nada para solventar ese problema aún. Y es vital: raciones K, ropa de invierno… el asunto se va a complicar. Y ante todo, el principal problema de un ejército: falta de munición. La Easy sabe que no van a poder ser suministrados correctamente y ya tienen escasez de municiones. Los hombres son trasladados en camiones. El frío se deja notar con fuerza y los hombres recuerdan una regla de oro sobre los calcetines. No vale tener un par, hacen falta cuatro:

Pies, manos, cuello y pelotas, ¡extra de calcetines los calentarán a todos!

Cuando “saltan” de sus camiones, los hombres comienzan a quemar gasolina en agujeros para calentarse. Desde Bastogne desfila una procesión interminable de soldados americanos que caminan con la mirada perdida, abatidos, con el signo de la derrota y el dolor grabado en sus miradas. Los hombres de la Easy comienzan a recabar más munición de entre los pobres soldados en retirada… Todo pinta mal. El nuevo comandante Dike no convence a nadie. Faltan municiones, comida y ropa de invierno. La Easy sólo se tiene a sí misma. Bajo la mirada paternal y protectora del comandante del Segundo Batallón, la compañía avanza decidida a soportar la más dura prueba de toda la guerra. Los gélidos y mortales bosques de Bastogne esperan a la Easy. Muchos, no volverán jamás de allí.

Me gustaría destacar que la dirección de Tom Hanks en este capítulo no me convenció al principio. Pero al revisionarlo varias veces cambié de opinión, ya que Crossroads es uno de los mejores capítulos de la Easy. Es fundamental para entender el liderazgo que llegó a obtener Winters en la Easy y su ascendencia sobre sus fieles soldados. Y no puedo dejar de mencionar la gran actuación del capitán Dyle como coronel Sink. Algunos pensarán que es fácil interpretar a un militar cuando has sido uno en la vida real, pero el carisma que aporta Dyle a Band of Brothers es una joya incalculable.

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