Review Arrow: Year’s End

Surprise, motherfucker (Deathstroke)

La Navidad ha llegado a Arrow y, además de una fiesta sin mucho éxito, nos trae el clásico parón invernal. Por suerte para nosotros no será tan largo como el que sufrirá Revolution o el parón casi-infinito al que somete la NBC a los fans de Community. Sólo tendremos que esperar hasta el 16 de enero, aunque tras capítulos como éste la espera se nos hará larga.

Muchos decíais en los comentarios que lo que más os gustaba de Arrow eran los flashbaks, así que imagino que habréis estado tan encantados como yo con Year’s End.

Arrow, Trampa en la selva

Hemos vuelto a la Isla para aprender un poco más sobre el misterioso arquero/mentor de Oliver. Esta vez, en lugar de llevarle la cena, ha obsequiado a Ollie con un prisionero: El jefe de la milicia que le capturó, listo para ser ejecutado por nuestro protagonista. Pero siendo aquel Oliver uno mucho más blandito, el tipo no sólo ha logrado salir con vida, sino que ha conseguido capturar al arquero original. Todo era una trampa que les ha conducido hasta los hombres armados y Deathstroke, que esta vez le ha dado un buen repaso al oriental. Oliver ha logrado huir, no sin antes conocer algo más de su misterioso salvador y la isla: Purgatorio era antes una prisión china para presos especialmente peligrosos y, cuando perdieron el control de la misma, la milicia fue enviada para acabar con los criminales más violentos. ¿Y qué dos presos se encontraban entre ellos? Deathstroke y nuestro misterioso arquero. O al menos eso dice el Fyers, que tampoco es que sea una fuente muy fiable y puede que estuviera mintiendo para ganarse la confianza de Ollie, al que aprovecha para adular un poco. Estoy segura de que pronto sabremos más sobre la isla en general, y el arquero en particular, porque no creo que Oliver se resigne a dejarle atrás sin al menos devolverle el favor e intentar rescatarlo, aunque no me imagino al joven Queen enfrentándose a esa bestia que es Deathstroke.

En el presente, Oliver decide que deben organizar una gran fiesta de Año Nuevo como solía hacer su padre en el pasado, costumbre que Moira y Thea no continuaron por motivos obvios. Como era de esperar, la fiesta acaba en mentiras y reproches varios (¿En serio, Oliver, te sorprende que tu hermana adolescente rebelde y drogadicta tenga relaciones sexuales? Inocente…) y situaciones incómodas provocadas, cómo no, por Tommy y Laurel, que cada día me aburren más.

Víctima colateral

Los únicos que parecen estar bien son Walter y Moira, que le ha confesado a su marido su vinculación con hechos criminales de los que no está orgullosa. Desgraciadamente, la Compañía ha descubierto que sabe demasiado sobre su lista. Un plan criminal a gran escala se acerca a Starling y la organización no puede arriesgarse a que Walter interfiera o Moira se vaya de la lengua, así que acuerdan con la siempre maquiavélica señora la señora Queen, secuestrar a su marido y devolvérselo “cuando su visión de lo que esta ciudad debería ser sea completada”, lo que según Moira traerá miles de muertos inocentes. Desde luego saben dar donde duele.

Y si no, que se lo pregunten a Oliver. Un hombre que se hace pasar por el vigilante de Starling está asesinando a todos los criminales que han colaborado con él, hecho revelado al público por parte del corrupto comisario jefe de la ciudad.

Oliver sigue una pista falsa que le lleva a estar a punto de volar por los aires, por lo que el misterioso villano decide tomar cartas más activas en el asunto y secuestra a varias personas hasta que el anti-héroe se entregue. Cuando Ollie va, se lleva la mayor paliza que le hemos visto recibir en lo que va de serie. El imitador no es sólo un arquero experimentado, sino un luchador consumado, y Oliver logra escapar por los pelos y lo bastante herido como para que Diggle tenga que llevarlo a urgencias bajo el pretexto de un accidente de moto. Al menos así su familia (antes del secuestro, claro) se reúne y tiene un momento feliz.

La familia feliz, por poco tiempo

Y dudo que los Queen tengan muchos más, porque Oliver sigue ignorando los planes de la compañía (aunque personalmente espero que Felicity sospeche que hay algo tras la desaparición de Walter y se lo cuente todo), sólo quedan seis meses hasta que la amenaza criminal se cierna sobre su ciudad, su madre está metida hasta el fondo y ha quedado claro que tiene un villano a su altura. Y éste no es otro que quien secuestra a su padrastro y amenaza a su madre: El señor Merlyn, el padre de Tommy (Interpretado por el gran John Barrowman, viejo conocido de los whovians y fans de Torchwood)

Como decía, parece que vienen curvas, y si no me creéis ved la promo de los próximos episodios. ¿Hay ganas, verdad? Pues ya sabéis, más (y mejor, espero) el año que viene.


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