Review Arrow: The Undertaking

Familia feliz

Como algunos comentabais en la review del episodio anterior, el capítulo 22 de Arrow (¡ya estamos prácticamente en el último episodio de la temporada!) ha sido uno de los mejores de la serie. Quizá porque nos ha dado alguno de los elementos que más nos gustan de la serie: Respuestas, flashbacks novedosos, Felicity Smoak a raudales y tramas interesantes para todos los personajes. Comentemos, pues.

En lugar del clásico formato villano de la semana- vida personal – flashback isleño, esta vez hemos tenido un cambio significativo en los flashbacks, que han estado protagonizados por el difunto Robert Queen.

Hemos podido saber más sobre el padre de Thea y Oliver. Confirmamos que era un esposo infiel, buen padre, y que ya en vida se arrepentía de sus tratos con Malcolm Merlyn. Éste era, ya entonces, el cabecilla del grupo de empresarios decididos a darle un giro de 180º a Starling. Ya sabemos que tanto Merlyn como el recientemente asesinado Frank estaban metidos en esa limpieza como resultado de un fallecimiento en la familia, pero Robert tenía otros motivos. Unos motivos mucho menos sólidos, lo que es clave para que sea el primero en desterrar la causa. Resulta que por accidente Robert mató a un concejal corrupto que le extorsionaba, y culpa (con la inestimable ayuda de Malcolm, no me cabe duda) al aumento del crimen en la ciudad de su error. Pero cuando Malcolm reúne a los demás miembros para proponerles una nueva idea, que consiste en traer a la ciudad el primer modelo de una máquina en fase de investigación que permitiría borrar The Glades del mapa, Robert ve que están llevándolo todo demasiado lejos.

Es curioso apreciar cuánto se parece Oliver a su padre y lo parecida que es la historia de ambos con la de Malcolm, aunque sus actitudes sean completamente opuestas. Los tres están tan traumatizados por sus errores (el concejal y los planes de La compañía, la muerte de su mujer, la muerte de Robert) que están dispuestos a llegar a extremos desesperados para intentar compensarlos, pero mientras Malcolm ha pasado al lado oscuro y parece haber adquirido un severo complejo de Dios, además de una frialdad absoluta que no se ve alterada ni por la idea de matar a miles de personas, Robert y Oliver se muestran dispuestos a pelear por causas perdidas antes que sacrificar gente inocente y, a pesar de parecer personas frías, ambos se dejan llevar por sus emociones constantemente.

Los sentimientos de amistad y confianza que unen a Robert y Frank llevan al señor Queen a confiar en el oriental para intentar detener los planes de Malcolm. Desgraciadamente en Arrow pocos personajes son de fiar, y el bueno de Frank traiciona a Robert, siendo él y no Moira, como habíamos creído antes, el culpable directo del naufragio de “The Queen’s gambit”.

Hasta ahora yo había considerado a Moira un personaje manipulador y oscuro, pero tras este flashback he de corregirme y dejarla sólo en manipuladora. No sólo no tuvo que ver en el hundimiento del barco, si no que parece que fue una mujer comprensiva y cariñosa con Robert, al que anima a dar el paso y defender la justicia. Además, queda claro que ella y Walter no tuvieron nada mientras Robert vivía. Supongo que esta Moira fría y mentirosa que vemos es el resultado de la culpa y el miedo a perder aún más por enfrentarse a Malcolm. Aún así, tantas mentiras le van a pasar factura, porque ahora que sabe de su falta de sinceridad, no parece que Oliver vaya a mostrarse muy cariñoso con su madre.

Smoak, Felicity Smoak

Y si nuestro millonario favorito ha descubierto el pastel ha sido gracias a nuestra querida Felicity, sembrada en todo el episodio (la parte de “me gusta tenerte dentro de mí” me ha matado, en serio). En ausencia de Diggle ha sido ella la encargada de ayudar a Oliver a rastrear a un mafioso local que las pistas sitúan como pieza clave en el secuestro de Walter. El mafioso en cuestión tiene un casino secreto con seguridad para parar un tren, por lo que nuestros chicos deciden que es mejor entrar infiltrándose. Y entre Oliver Queen, notorio millonario, y Felicity en modo rubia potente, a la hora de engatusar a mafiosos de tres al cuarto, gana la rubia. Así que allí va, y tras ser llevada ante el jefe del casino por contar cartas y tras la aparición estelar de The Hood partiendo piernas como si de Old Boy se tratara, ambos parecen descubrir que Walter está muerto.

Oliver, muy en su línea de cabeza de familia, corre a dar la noticia a su familia. Moira entra en cólera y va a buscar a Malcolm, que la tranquiliza y le enseña un vídeo en tiempo real de su marido. Por suerte, Ollie ha seguido a su madre y se entera de todo: De que Malcolm es en realidad malo malísimo y de que él y Moira tienen algún tipo de trato que acarrea el secuestro de Walter. Así que, magia tecnológica de Felicity mediante, Oliver parte otra docena de piernas y rescata a su padrastro de un zulo en Bludhaven.
Walter vuelve a casa y todos tan contentos…menos Oliver, ahora enterado de las mentiras que le rodean. Su conversación llena de dobles sentidos y tensión con Malcolm en el hospital ha sido estupenda, ahora sólo me queda desear que el próximo enfrentamiento incluya puñetazos.

Welcome, Walter

Siguiendo con Felicity, hay que reconocer que el personaje es tremendo. Su tándem con Oliver no tiene precio, y espero que la veamos de agente de campo más a menudo. En un capítulo tan cargado de tensión, ella solita es capaz de arrancar unas cuantas carcajadas. Valga como ejemplo la charla seria y meditabunda de Oliver y Laurel, que ella interrumpe tan torpe y encantadora como siempre.

Muy fan de las caras de Felicity

Y es que hemos tenido una buena ración de Laurel y Oliver. Hasta ahora sabíamos que él era un playboy que se fugó con su hermana, que ella le guardaba rencor y él se arrepiente. Ahora hemos podido ver cómo eran. Y, efectivamente, Oliver era un capullo. Su relación era muy seria y, asustado por la sugerencia de vivir juntos de ella, Oliver se fuga con su hermana sin decirle nada, con besitos en el puerto antes de marcharse y todo. Olé, olé, olé. Normal que la chica siga empeñada en volver con Tommy, que se mantiene en sus trece y le llega a decir que debería estar con el joven Queen. Pero ante la sugerencia de ella de que Oliver hable con Merlyn para asegurarle que lo suyo está muerto, él es sincero y le dice que no, que él sigue teniendo sentimientos por ella. Ahí tenemos todo un triángulo amoroso que imagino irá poco a poco desembocando en que ella se de cuenta de que él ha cambiado y Tommy, furioso, acabe de mano derecha de su padre.

Despedida con pelucas

Para rematar el episodio, Oliver sigue con su línea de verdades y va a ver a Diggle para disculparse con él, y pedirle que le ayude a acabar con los planes maléficos de Moira y Malcolm.

En resumen, un capitulazo. Sólo cambiaría la facilidad con la que la brecha entre Diggs y Ollie se arregla, pero si los dos capítulos que nos quedan son como éste, vamos a tener un finalazo de temporada. Mención especial para Stephen Amell, cuyo trabajo representando las diferentes versiones de Oliver está casi a nivel Anna Torv en Fringe. Su versión playboy egoísta ha sido realmente detestable, mientras que ha estado igualmente bien como Oliver actual completamente desengañado por su madre.

Para terminar aquí os dejo, como siempre, la promo del próximo episodio.

Nota del autor
4.5
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4 comentarios

  1. […] 1×21 – The Undertaking: Flashbacks, flashbacks everywhere que nos permiten ver cómo era la vida en Starling justo antes de que Oliver y su padre (Y Sarah) se vayan de viaje en barco. En el presente, y aún sin Diggle, felicity y Oliver deciden rescatar a Walter. (Review) […]

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