Review Arrow: Betrayal

Slade Wilson

Siguiendo la línea de títulos altamente descriptivos que suele seguir Arrow, esta vez tenemos un episodio repleto de mentiras y decepciones para todos. Para variar, al pobre Oliver le han dado un buen repaso, tanto en los flashbacks isleños como en el presente. Eso sí, el resultado final ha merecido la pena, y los guionistas nos han regalado un capítulo muy interesante. Dale a “seguir leyendo” si quieres ahondar un poco más en todo lo que ha pasado.

Está claro que Oliver Queen no se puede fiar de nadie. Ni del departamento de policía, que cuenta con un topo en sus filas, ni del Detective Quentin, capaz de poner la vida de su hija en peligro, ni de su propia madre. Por cierto, entrando en teorías conspiratorias, me parece curioso que la semana pasada conociéramos a McKenna, la guapa detective que tan bien se lleva con Oliver, y ahora sepamos que hay un topo en el departamento. Puede que Oliver se lleve otro chasco en breve. Quizá sólo Diggle sea digno de confianza en la vida de Oliver, y eso no le impide seguir a la buena de Moira en contra de las instrucciones de su amigo. Y menos mal que el guardaespaldas es lo bastante cabezón como para hacerlo, porque si no es por él Moira hubiera escurrido el bulto otra vez.

Moira, la Dulce

La semana pasada Felicity le dio a Oliver el misterioso diario, así que Ollie se lo cuenta todo a Diggle y va a hablar con su madre. Ella, hábil como siempre, se las arregla para destruir el diario y echarle la culpa al difunto señor Queen, alegando que es una lista de gente de mal vivir que le debía dinero, y recuperando su papel de víctima y sufridora esposa y madre. Diggle, completamente desconfiado tras la revelación del diario, le dice a Oliver que la actitud de su madre es sospechosa, pero Oliver se niega a escucharle. Así que Diggs se encarga de ser el nuevo chófer de Moira por unos días. Y logra seguirla hasta un encuentro con el Señor Merlyn y grabar una muy oportuna conversación: Moira no ha tenido que recurrir a las “amenazas habituales” para convencer al socio díscolo del que oímos hablar hace dos semanas, así que todo está preparado para el misterioso undertaking (tarea, empresa). Merlyn sólo le pide una cosa más: Que se deshaga del barco, no sea que alguien se percate del sabotaje. Obviamente Oliver no puede ignorar esta conversación y, en un giro que yo no me esperaba, al final del capítulo le vemos ponerse la capucha e irrumpir en el despacho de su madre, espetándole ese ya familiar “Moira Queen, you have failed this city”.

Por si una madre traidora y mentirosa no fuera suficiente, Oliver se ha enfrentado a un criminal recién salido de la cárcel y con ganas de poder. Laurel utiliza su teléfono secreto para llamarle y pedirle que logre pruebas en contra del criminal, pero la cosa se tuerce. Por un lado, el Detective Lance, obsesionadísimo con The Hood, pincha la conversación e intenta una emboscada en su reunión. Oliver logra huir y Laurel no resulta herida, pero obviamente se enfada con su padre. No es sólo que la intervención policial la pusiera en peligro, es que su propio padre no ha tenido ningún problema en utilizarla a su antojo. Para rematarla, el criminal decide que The Hood es su ticket para ganarse el apoyo de la Triada, así que gracias al topo de la Policía descubre la relación Hood-Laurel y decide aprovecharla.
Manda a sus matones a por ella, que en una buena escena de acción logra defenderse bien pero no lo bastante, y deja un recado para el vigilante. The Hood y Quentin se unen para rescatarla, y Oliver acaba impidiendo que el Sr. Lance termine asesinando al secuestrador. Sin embargo Laurel ha perdido la paciencia con su padre y le pide que la deje en paz.

Este paralelismo entre los Lance y los Queen me ha gustado. Mientras que la madre de Oliver es en realidad mucho peor que el Detective, Laurel ha sido mucho más asertiva en su actitud con él, mientras que Oliver estaba dispuesto a perdonarla y creer sus historias, quizá porque una parte de él sigue siendo el Oliver blando y confiado de antes de la Isla, pero Laurel cambió completamente tras la traición de su hermana.

Lost

Los flashbacks de esta semana nos han dado una buena pista de cómo pasó Oliver a ser lo que es. Siguiendo las instrucciones de Yao-Fei llega a un avión abandonado donde se esconde Slade Wilson. Éste, interpretado por Manu Benett (El galo invencible, Crixus, en Spartacus) asegura ser un amigo de Yao-Fei, con quien esperaba poder salir de la isla tomando el avión de los hombres de negro. Como el chino ha sido capturado, cree que Ollie es su plan B, pero cuando intenta pelear con Oliver para ver su nivel, el joven Queen se asusta y se niega a pelear, una vez más. A diferencia de Yao-Fei, Slade no va a dejarle escapar y decide que, si no puede ayudarle, lo mejor es darle a Ollie una muerte rápida antes que arriesgarse a que sea capturado y le delate. Sólo entonces Oliver reacciona y demuestra un poco de garra, logrando soltarse y hacerle frente, convenciendo al luchador de que aún tiene salvación. Pero, cuando van a empezar su entrenamiento, Oliver encuentra la máscara de Deathstroke entre sus cosas. Wilson asegura que no es suya, sino de su antiguo compañero en los servicios de inteligencia australianos, que también está en la isla. Una vez más, una cuestión de confianza: ¿Miente Slade, es en realidad Deathstroke, quien torturó a Oliver y capturó a Yao-Fei? En principio no parece probable que Yao-Fei mandara a Oliver al encuentro de la bestia, pero hemos dado tantas vueltas a la trama de la Isla que tampoco descartaría que lo fuera. Sea como sea, más le vale a Oliver tener los ojos abiertos.
Me ha gustado el personaje de Slade y creo que la elección del actor es muy acertada, porque Manu Benett tiene una presencia física que hace muy creíble cualquier escena de acción, además de clavar el papel de tío duro. Si recordamos el piloto, la máscara de Deatstroke aparecía clavada en una flecha, pero creo que tardaremos en saber a quién pertenece.

Ya que estamos con las elecciones de cásting, me ha parecido una pena el poco jugo que le han sacado a David Anders (Alias, héroes, Once Upon a Time), un actor que borda los personajes oscuros o directamente malvados y que en Arrow apenas ha tenido 3 frases.

Y, por ponerle otro pero al episodio, me resulta curioso que ni Oliver ni Diggle mencionen al Señor Merlyn, cuando es él quien habla con Moira sobre los planes criminales. Espero que se trate de un problema de tiempo en el capítulo y pronto veamos a nuestros vigilantes estrechar el cerco sobre el millonario.

Quitando ese pequeño detalle, me ha encantado el episodio y aún más el avance que representa. Si queréis espoilearos un poco, pinchad en el enlace para ver la promo del siguiente capítulo, que promete mucho. Y, como siempre, sois más que bienvenidos a comentar vuestras impresiones en los comentarios.

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