Review Anatomía: What Is It About Men

La octava temporada continúa y lo hace con un episodio atípico, experimental, justo la pizca de sal que veníamos necesitando. Un toque de aire fresco le viene bien a cualquier serie pero si la serie en cuestión lleva ya más de siete temporadas en antena, el efecto es aún mejor. Con este episodio, los guionistas le quitan las telarañas a ellos, los eternos secundarios de Anatomía de Grey, los hombres. Shonda le ha cedido momentáneamente la batuta a Derek, Owen, Karev y compañía y es justo decir que han sabido llevar muy bien el ritmo. ¿Comentamos What Is It About Men?

¿Quién dijo aquello de que los hombres son simples? ¿O que ellos no le dan demasiadas vueltas a las cosas? Aunque el 8×04 es un episodio más divertido que otra cosa, nos muestra que los doctores sienten y padecen tanto como ellas. Comparten sus frustraciones y lo hacen con un martillo, una sierra y unos cuantos tablones de madera de por medio. Cierto es que la reunión de bricomaníacos en la futura casa de Derek no podría representar un estereotipo mayor pero tiene mucha gracia. Las continuas invitaciones de Derek a la construcción de su hogar, el ofrecimiento de martillos y sierras para canalizar la ira y los discursos de apertura y cierre de los doctores, son un hilo conductor excelente para esta historia.

Podríamos decir que lo mejor de What Is It About Men es que nos permite redescubrir a personajes, empezando por Richard Webber. En mi opinión, Richard ha ganado, y mucho, tras dejar de ser jefe. No sabría decir cuál de las tramas en las que se ve envuelto me ha gustado más. La historia de la enfermera zombi sexy llena de heridas que curar pero todas falsas, ha sido muy divertida pero me quedo con las escenas del tridente Karev-Webber- Avery. Richard se convierte en una especie de guía espiritual para los dos residentes y trata de mostrarles la senda de la alegría. ¿Acaso puede existir alguien más feliz que Richard con su nuevo estatus? Impagable la escena en el quirófano, cuando se da cuenta de que va a volver a operar y le pide a la enfermera que le ponga su playlist y enorme el baile que se marca con Karev antes de empezar la intervención. Geniales también los consejos que da los dos pupilos, uno en especial: Cuando quieras librarte de algo, dile a tu attending que tienes una cita con Mayfield en la 22. Lo que a Richard se le olvidó mencionar es que es una excusa que sólo debes utilizar cuando tus superiores sean hombres, si se la dices a Miranda Bailey su contestación será: Hay cosas que no necesito saber, Avery. El momento en el que descubren que Mayfield es un doctor que trata problemas de disfunción eréctil es tronchante, ¡pobres!

En cuanto a Richard, el episodio también nos muestra que las cosas en casa no van demasiado bien. Todo apunta a que el Alzheimer de Adele ha empeorado. La última imagen que vemos de Richard, sólo en su cocina, desembalando el plato de comida que había preparado por la mañana es desoladora. Espero que podamos ir viendo cómo evoluciona Adele en próximos episodios.

Volviendo al hospital, uno de los grandes beneficiados por el cambio de Richard es Alex Karev, un personaje que ha perdido un poco el rumbo. Karev se ha metido en una espiral de agobio considerable, no piensa más que en acumular horas de cirugía y terminar su artículo sobre los niños africanos para poder optar a la beca de pediatría. En este sentido, Richard es como un ángel que se cruza en su camino: Le ayuda con su artículo y, lo más importante, le hace recuperar la ilusión. Parece que Alex había perdido la perspectiva: Él ya es un cirujano, salva vidas que, al fin y al cabo, es el objetivo de todos. Ahora, gracias al ex jefe, vuelve a tenerlo presente y eso es una buena noticia para él y, en cierta manera, también para Derek.

La actitud pasota y obtusa de Karev está acabando con la paciencia del Dr. Shepherd. El cambio de residente no le ha sentado muy bien y no sólo porque la predecesora de Karev fuera su mujer, sino porque Meredith tiene algo de lo que Alex carece en este momento: inquietud, ganas de aprender y responsabilidad. Karev llega tarde a sus cirugías y no se emociona lo más mínimo al ver una médula espinal al descubierto. En resumen: Alex no quiere ser neurocirujano y eso es motivo de ruptura para Derek Shepherd que se apresura a buscarse un nuevo residente. Llegamos así, a otra de las tramas más divertidas del capítulo: la lucha de Sloan y Shepherd por llevarse a Avery al huerto. Avery tiene facultades, eso está claro, pero el ego de Mark pocas veces le permite demostrar su habilidad. Derek se da cuenta de ello y le ofrece a Jackson justo lo que quiere: operar. La guerra ha estallado y Avery es el trofeo. Una trama con cierta miga que concluye con una escena que, personalmente, me ha hecho mucha gracia. Ese Mark Sloan que irrumpe en el bosque cual padre que va a ponerle las cosas claras al macarra que intenta ligarse a su hija… Ese ¡Avery, sube al coche! Me ha robado el corazón. ¿Qué puedo decir? Mark Sloan no es, ni por asomo, el personaje más interesante de la serie pero, a veces, tiene puntos que me ganan y éste es uno de ellos. Por otro lado, su faceta de padre preocupado y paranoico con Sofía, es soberanamente aburrida.

Vayamos con Owen Hunt. Era evidente que el rol de jefe iba a pesarle demasiado. Es difícil imaginarse a Hunt encerrado en un despacho, organizando horarios, firmando documentos y gestionando el hospital. Estando, en definitiva, lejos de la acción que es lo que a él le gusta. Afortunadamente, Owen ha conseguido hacer compatible su tarea de jefe con su faceta de médico de trauma. Un despacho desmantelado, un tablet y un puñetazo en la cara de un paciente descontrolado devuelven a Owen a la vida.

Antes de acabar, dos apuntes. La trama médica está centrada en una avalancha en una convención de amantes de la ciencia ficción. La trama ha tenido su punto: Darth Vader, soldados imperiales, zombis y hobbits llenan las urgencias del Seattle Grace. De todas las pequeñas historias que vemos me quedo con la del hobbit que se enamora de April Kepner: ella es la princesa Dothraki para él. Lástima que April no esté familiarizada con los hobbits.

Por otro lado, señalar la reaparición de Ben, the gas man, el antiguo novio de Miranda Bailey. Recordemos que el personaje desapareció porque el actor que lo interpreta, Jason George, se fue a protagonizar la terrible Off The Map. Me ha parecido algo forzada su aparición, por no mencionar que su invitación a casa de Derek no tiene ningún sentido. De todas maneras, me parecerá bien si la trama tiene continuidad.

Acabamos con casi todos los personajes masculinos de la serie reunidos en un porche en construcción. Una escena en la que vemos que Derek no sabe cómo continuar con su vida. “A veces hay que saber no ser un hombre, dejar a un lado tu orgullo, admitir la derrota y empezar de nuevo”. ¿Querrá esto decir que va a poder perdonar a Meredith? ¿Volveremos a verlos operar juntos?

Por otro lado, la escena evidencia que, en Anatomía de Grey, los hombres cuentan y mucho. El capítulo es un homenaje a ellos y si algo me ha quedado claro es que un poco más de protagonismo no les vendría nada mal, ni a ellos ni a la serie, son un valor a explotar. Nos despedimos por esta semana con un muy buen sabor de boca y, aunque hemos echado de menos a las chicas, los doctores han sabido muy bien cómo tratarnos.

Es vuestro turno, ¿qué os ha parecido What Is It About Men?

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3.5
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