Review Anatomía: The Time Warp

Review Anatomía: The Time Warp

Con The Time Warp los flashbacks han vuelto a Anatomía y le sientan bien. El 6×15 ha sido un buen capítulo, con algún que otro patinazo, pero un buen capitulo. Esta semana hemos vuelto al pasado con Miranda Bailey, Calliope Torres y Richard Webber, y hemos recordado con ellos los momentos más importantes de sus carreras y, probablemente, de sus vidas. ¿Preparado para viajar en el tiempo? ¡Adelante!

Empezamos el capítulo con un discurso de Richard: un discurso sobre lo que supone ser cirujano, las cosas a las que renuncias por ello y la responsabilidad que conlleva, un discurso con un final inesperado: Llevo 45 días sobrio, soy Richard un agradecido alcohólico en rehabilitación. Los oyentes no son los residentes del Seattle Grace sino un grupo de apoyo de Alcohólicos Anónimos. Parece que el Jefe Richard está dispuesto a rehabilitarse de su alcoholismo para entregarse a su otra adicción: la cirugía. Con estas, acude al hospital para recuperar su puesto, un puesto que Derek no va a soltar así como así. A cambio, Shepherd le ofrece un puesto como cirujano bajo sus órdenes, la respuesta de Richard es clara: No, pero accede a dar una última conferencia ante sus ex empleados.

Arranca el día de las conferencias. Empecemos con Bailey ¿O debería decir Mandy? Bailey sube al escenario segura de si misma y con un cargamento de frijoles y chocolatinas. Empieza la historia… Tercer día como interna de la tímida y discreta Mandy, en un hospital lleno de depredadores, encabezados por su residente: la Dra Baylow, una horrible mujer que lleva escrito en la cara soy despiadada y nadie me cae bien. En aquellos tiempos Mandy era una entregadísima interna, apasionada con su trabajo y deseosa de aprender. La Dra. Baylow tiene asignado el caso de Alicia, una mujer con terribles dolores que se ha sometido a un sinfín de tratamientos y operaciones. La paciente aburre a la Dra. Baylow, tengo la impresión de que lo único que a ella le preocupa es estar en el quirófano, de los diagnósticos que se ocupe otro (¿A quién me recuerda? ¡Bah! ahora no caigo). Durante los meses siguientes la paciente se enfrenta a media docena de diagnósticos erróneos y Bailey a una supervisora que la ningunea y roba sus ideas.

La pequeña MandyLa pequeña Mandy

Mandy se siente mal: no encuentra una solución para Alicia y no soporta que la traten así de mal, ¿y dónde busca consuelo? ¡Exacto! Donde lo hacen todos los médicos del Seattle Grace: en el hombro del barman Joe, que está allí desde el principio de los tiempos y luce un pelucón digno de mención. Finalmente Mandy acierta con el diagnóstico, así que cancela la millonésima operación de la paciente, con el consecuente cabreo de la Dra. Baylow. Pero esta vez, Mandy no va a ser la reprendida sino al revés: la alumna da una lección de profesionalidad a su mentora, ya que, si ella hubiera hecho bien su trabajo la paciente se habría ahorrado mucho sufrimiento. Genial escena, donde casi vemos llorar a la nazi y en la que somos testigos del momento exacto en el que nuestra dulce interna deja de ser Mandy y se convierte en la Dra. Miranda Bailey. También vivimos el inicio de la historia de amor entre el Jefe y Bailey.

El día sigue, ponente Nº2, Dra. Calliope Torres. No me ha gustado nada el rol que le han hecho jugar: Callie es una mujer fuerte, segura y una gran cirujana, entiendo que el pánico escénico existe pero ¿hasta ese punto? Creo que no es coherente con el personaje. Imagino que el objetivo era darle un toque de humor al capítulo pero a mi, personalmente, no me ha hecho mucha gracia verla sufrir así. Al margen de esto, el flashback de Callie es el que menos me ha convencido pero, aún así, es interesante. Un estudiante indio con las piernas atrofiadas a causa de la polio, acude al Seattle Grace. La Dra. Torres se encarga del caso y Karev será su asistente, puesto que consigue atribuyéndose los méritos de George O'Malley ¿Recordáis el capítulo donde George opera en un ascensor? Me ha gustado que hayan hecho referencia a historias que ya conocíamos.

Callie cree que puede hacer que el chico camine y así se lo comunica. Richard, que es la única persona a la que vemos en las tres historias, le dice que es una arrogante y que la arrogancia no es una buena cualidad en un cirujano. Efectivamente no lo es, la primera operación no sale según lo esperado y Torres está a punto de darse por vencida. Menos mal que Karev le proporciona una dosis de coraje (el mismo que a él le faltó en el ascensor, cuándo fue O'Malley quien tuvo que manejar la situación) y decide seguir adelante.

Miedo escénicoMiedo escénico

Varias operaciones después el chico vuelve a caminar. Callie ha aprendido que la arrogancia no es buena pero también que si perseveras consigues tu objetivo. Y una de las oyentes, Arizona, descubre que debe sumar uno al número de parejas sexuales de su novia: Si, Callie y Alex tuvieron su momento de gloria después de la última intervención, ¿es que todos se han acostado con todos en este hospilat? El flashback nos deja también el recuerdo del Karev aprovechado, prepotente y mujeriego ¿El Karev que se intuye de nuevo en esta sexta temporada?

Y por fin, Richard Webber sube al escenario y se hace el silencio en el auditorio. Para muchos es la primera vez que ven a Richard desde su destitución. El Jefe habla, como era de esperar, de un caso que compartió con Ellis Grey. El flashback de Richard es el más emotivo de todos: fue residente en una época en la que un negro y una mujer no pueden ser buenos médicos y, mucho menos, buenos cirujanos. Richard y Ellis no eran iguales al resto de residentes, quizá por eso acabaron unidos. La trama médica habla de un tema, entonces, tabú: el SIDA, antes conocido como GRID (Gay-related immune deficiency) y asociado a otro colectivo marginado: la comunidad gay. El diagnóstico del paciente nos revela que Grey y Webber eran doctores inteligentes y meticulosos y los riesgos que corren practicando una operación a un paciente con un virus del que no se sabe prácticamente nada, nos enseña que eran valientes, que no tenían miedo a lo desconocido y que eran, al fin y al cabo, supervivientes, que habían llegado hasta donde estaban arriesgando, destacando, abriéndose paso en un mundo de hombres blancos. Pero las agallas que demuestran en el ejercicio de la medicina se desvanecen en el terreno personal: Ellis no era una buena madre para Meredith, creo que estaba asustada, tenía miedo de que su hija influyera en su carrera. Richard, por su parte, no tenía el valor suficiente para dejar a Adele e irse con su verdadero amor. Es una historia cruel y bonita a partes iguales.

Y acabamos como empezamos, con un discurso de Richard que me ha emocionado profundamente, tanto que se merece un vídeo.

El Jefe (sí, el Jefe) recuerda al auditorio y a sí mismo el juramento que hicieron al salir de la facultad, aquel por el que se hicieron cirujanos, ese en el que se explica que los pacientes son lo primero, el que les recuerda cuál es el camino correcto, el camino del que Richard se salió y al que, ahora, parece que vuelve. ¿Creéis que aceptará la oferta de Derek? Yo voto que si.

Maravilloso final para un capítulo que nos deja un buen sabor de boca, aunque, es cierto, que me esperaba algo más. En mi opinión la patética actuación de Callie le resta intensidad, además la historia de su pasado se queda corta en comparación con las otras dos. De todas formas, me ha gustado lo de volver al pasado y estaría bien recordar los momentos clave de otros personajes, por ejemplo, los de Teddy y Owen. Por lo demás, un buen capítulo, con una narración fluida y, sobre todo, diferente, que ya va bien de vez en cuando. ¿Qué os ha parecido a vosotros? ¡A comentar se ha dicho!

Y esto es The Time Warp en una escena de The Rocky Horror Picture Show

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3
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