Review Anatomía: That’s Me Trying

Review Anatomía: That's Me Trying

La semana pasada Andrea Santoyo, la encargada de Gossip Girl, comentaba en su entradilla lo complicado que es escribirlas. Estoy completamente de acuerdo con ella así que, como muestra de solidaridad, no voy a comentar nada del capítulo en esta introducción y, además, voy a utilizar un recurso propuesto en los comentarios por la gran Isabel Hernández. Voy a contaros un chiste, aquí va: ¿Por qué se ríe el Papa? wait for it… ¡Por la gracia de Dios! Muy de actualidad y muy malo, cómo habéis podido comprobar. Ahora sí, ¿comentamos That's Me Trying?

Capitulazo, That's Me Trying, ha sido un capitulazo. Un episodio dinámico y con varias tramas muy potentes, empezando por la de Miranda Bailey y su autopsia, pasando por la de la competición del Dr. Hunt y rematando con la de Cristina Yang.

Empezamos con Arizona regalando los utensilios de cocina de Calliope con el consiguiente mosqueo de la traumatóloga. Callie no está, precisamente, dando saltos de alegría por marcharse a vivir a África y el Jefe, sus big plans y la fiesta de despedida más triste de la historia hacen que el cabreo de la Dra. Torres vaya en aumento. La historia culmina con Arizona cogiendo el avión y con Callie llorando en tierra. Quizá una de las tramas más flojas del capítulo, no por la historia en si, sino por la poca carga emocional que han tenido las escenas, en especial, la del aeropuerto. Esperaba una ruptura algo más dramática, Callie no lucha ni un poco por seguir a su amada y Arizona me ha parecido tremendamente egoísta al despreciar el enorme esfuerzo que estaba haciendo su pareja. Por otro lado, que Callie se quede en el Seattle Grace sin Arizona, es una gran oportunidad para darle buenas escenas, como la que protagoniza junto a Mark Sloan en este episodio. Ya he dicho en alguna ocasión que la relación Mark-Callie me encanta, es de las más sinceras y puras de la serie. Además, la Dra. Torres saca lo mejor de McSteamy, su parte humana, la parte en la que deja el latin lover que lleva dentro en un rincón.

Hasta pronto, ArizonaHasta pronto, Arizona

Siguiendo con Mark, en este episodio, comparte trama con Lexie. Es la primera trama que la ex-pareja comparte de principio a fin en mucho tiempo y, con permiso de April Kepner, la más divertida del episodio. El superculo de la paciente de Sloan es, para Lexie, una metáfora de los sacrificios que hizo por Mark cuando estaban juntos. Me ha gustado la forma en la que se ha enfocado esta historia: sin dramas y con sentido del humor. Un enfoque que nos muestra que la pequeña Grey ha dejado atrás el odio y la tristeza. Tan atrás que incluso se permite unos minutos de sano e inofensivo coqueteo con McSteamy. ¿No es impagable la sonrisa final de Lexie? Espero que haya una continuidad a esta trama, en mi opinión, ambos personajes ganan estando juntos.

Sigamos con cosas divertidas. Owen Hunt ya tiene preparado su entrenamiento de Trauma. Esta trama tiene una protagonista absoluta: April Kepner. No sé si divertida es la palabra adecuada para calificar la actuación de April. Por un lado su psicopatía competitiva resulta graciosa pero, por otro, resulta irritante y molesta. Claro está que, competiciones a parte, April es así: divertida unas veces y otras tremendamente insoportable. Lo que me preocupa más de esta trama son los virginales y puros ojitos de Kepner fijándose en Alex Karev. Todo parece indicar que Alex pondrá fin a los 28 años de abstinencia de la residente pero ¿es una buena idea? Mucho me temo que acabará siendo lo de siempre: ella coladita hasta los huesos y él siendo Alex Karev.

Hola, soy una psicópataHola, soy una psicópata

Vamos al drama, empezando por el de Miranda Bailey. Una trama, sencillamente, redonda. El sufrimiento contenido de Miranda, la irritante patóloga, las conversaciones con Derek… Todo en esta trama está bien encontrado. La primera escena de la Dra. Bailey ante el cadáver de Mary, tapándole la cara, me ha puesto los pelos de punta, es el fracaso hecho escena: el fracaso de la ciencia y el fracaso personal de Bailey. Miranda no puede cerrar el capítulo más triste de su vida aún y, probablemente, ese tormento le acompañará mucho tiempo. Para acabar con esta trama, una foto ¡de un gazapo!

¡Cuidado con el micro!¡Cuidado con el micro!

Mientras tanto, Derek intenta escribir un artículo para conseguir fondos para su investigación sobre el Alzheimer. Poco hay que decir de esta trama porque la conclusión a la que llega Shepherd nosotros ya la conocíamos: se trata de algo personal y mientras lo sea no va a poder llevarlo a cabo. Meredith debe quedarse fuera de la investigación.

Meredith, por su parte, tiene cosas más importantes de las que ocuparse, Cristina la odia. Grandísima trama la de la Dra. Yang. Cristina está bien en casi todos los capítulos pero en este especialmente. Por primera vez en esta temporada vemos a la Dra. Yang ejerciendo de médico con Roy. Como ella misma dice, Owen tenía razón, aún es capaz de ejercer la medicina. Solventa con éxito todas y cada una de las complicaciones de su paciente, es profesional, incluso con la presión que supone que tu mejor amiga no te quite el ojo de encima. En este episodio Cristina y Meredith llegan a un punto en el que jamás creyeron encontrarse: la sólida relación que las unía se ha fracturado. Cristina culpa a Meredith, de todo: Si Derek no hubiera sido el paciente, ella no estaría ahora en ruinas. Una escena desgarradora, emocionante, dramática, intensa, devastadora, cargada de rabia, de tristeza… todo lo que pueda decir de ella se queda corto.

Después de esto, un buen trabajo le sirve a Cristina para darse cuenta de que no quiere ser cirujana nunca más. El momento ha llegado, Cristina Yang ha dejado de ser Cristina Yang para convertirse en otra cosa. La doctora deja el trabajo y la inmensa cara de alivio que pone cuando se lo cuenta a Owen hace pensar que ha hecho lo mejor para si misma porque ¿hay algo que merezca tanto sufrimiento? Por otro lado, ¿Qué será de ella sin la cirugía? ¿Y qué será de nosotros? Me temo que tendremos que esperar para averiguarlo. De esta historia hay que destacar, también, el maravilloso trabajo de Sandra Oh. Lo borda, está inmensa, un 10.

DescansoDescanso

Hasta aquí el 7×07, como decía al principio, un capitulazo con todas las letras. Cuando seguía las primeras temporadas de Anatomía de Grey en Cuatro, mi compañera de piso en aquel momento, siempre decía al final de cada capítulo: “Grey siempre consigue que se me instale un nudo en el estómago, ¡estoy deseando que llegue el próximo episodio!” Así me siento yo con That's Me Trying, ansiosa por ver cómo continuará. Creo que este es el gran logro de la séptima temporada, que ha vuelto a emocionarme y a engancharme como hacía tiempo que no lo hacía. ¿Qué sensaciones os ha dejado a vosotros?


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