Review Anatomía: Slow Night, So Long

Review Anatomía: Slow Night, So Long

Con bastante retraso y mis más sinceras disculpas llega la penúltima review de Anatomía de este 2010. Sí, parece que el 7×10 será el último episodio antes del parón navideño, lo que quiere decir que pasaremos un mínimo de cuatro semanas sin nuestra ración de seattlegracers. Podría hacer un discurso sobre lo maravillosos que son los parones eternos en medio de una temporada pero casi mejor vamos a comentar Slow Night, So Long

Capítulo extraño, una especie de mundo al revés: durmiendo de día y trabajando de noche, con residentes a cargo del hospital y attendings que se emborrachan en el bar de Joe, cirujanas que se convierten en camareras/animadoras de despedidas de soltera… Hay un de cambio de roles en este 7×09 y algo de esa sensación que ya tuvimos en Almost Grown, la de que los residentes son adultos, responsables, centrados y capaces: se hacen mayores.

Empecemos por Avery que continúa cerrándose al mundo. Una trama, la de Jackson, que chirría. Las pesadillas y su obsesión por controlar todo lo que pasa en el quirófano y fuera de él no son convincentes: me explico: Tengo la sensación de que es un personaje que no sabe a dónde va. En unos capítulos es divertido y despreocupado, en otros vulnerable y tierno y en otros, como este, prepotente y obsesivo hasta un punto casi psicótico. Está bien, las personas son poliédricas pero, en este caso, me huele más a una búsqueda infructuosa de la personalidad adecuada para Jackson que a una muestra de sus diferentes aspectos. No obstante, el final de esta trama si que ha estado bien, Jackson se muestra ante Lexie por unos segundos. Hacía semanas que se veía venir el acercamiento entre estos dos personajes y es un acierto que sea de este modo, más enfocado hacia la amistad que hacia el rollete de turno. Lexie, por su parte, tiene una gran escena en este episodio, cuando comunica la muerte de Reilly a sus padres. Si no recuerdo mal, es la primera vez que la Pequeña Grey tiene que dar la mala noticia y, en mi opinión, aprueba con nota.

Sigamos con Meredith y Alex que comparten trama de nuevo. Me gusta la unión de estos dos personajes: funcionan muy bien, tienen una amistad muy sana, muy serena y, como decía la semana pasada, la hemos visto muy poco. Al margen de esto, la historia médica está francamente bien. La forma en que se han armado de valor para salvar la vida del niño mientras el insufrible Dr. Stark ignoraba todas sus llamadas a causa de un Tiramisú que debía estar buenísimo. Esta trama nos regala dos grandes momentos de Grey y Karev. El primero en forma de pregunta: '¿Cómo es que sólo quedamos nosotros dos?' Esa misma pregunta me hago yo cada semana. Una conversación deliciosa, con una carga nostálgica importante, una nostalgia que todos hemos sentido alguna vez al ver un capítulo de las primeras temporadas. El segundo en forma de mirada: la del Jefe dando su aprobación a sus residentes a través del cristal y la de Meredith y Karev orgullosos y conscientes de que, a pesar de la bronca de Stark, han hecho lo correcto. ¡Bravo!

Los últimos supervivientesLos últimos supervivientes

Vayamos a los cirujanos y su pequeña fiesta en el bar de Joe. Hay dos tramas en esta historia que me han seducido por completo: por un lado la de Derek con respecto y Cristina y, por otro, la de la asombrosa Miranda Bailey. ¿Qué puedo decir? Adoro a Miranda Bailey y cuando nos regala episodios como este aún más, bebiendo principios de Alzheimer como si no hubiera un mañana y volviendo al hospital para echarse una siesta antes de volver a casa. No podía parar de reirme viendo a La Nazi intentando meter un billete en la máquina de snacks y, después, escuchando la delirante conversación que mantiene con April Kepner. Un diálogo que, desde hoy, se convierte en una de mis escenas favoritas de la temporada: el 'eres una virgen', el 'Alex Karev no es el adecuado', el mítico 'soy Bailey, lo sé todo' y el genial 'encontrarás a tu Ben, no mi Ben, no tiene porqué llamarse necesariamente Ben'. Un diálogo (casi monólogo) redondo. La parte menos divertida es que Bailey no está bien: echa de menos al gas man y necesita avanzar en su estudio sobre las fístulas. No te preocupes, Miranda, tú también encontrarás a tu Ben y será un hombre que se interese por las fístulas.

¿Qué es esto de no aceptar el dinero?¿Qué es esto de no aceptar el dinero?

Antes de ir a Derek y Cristina, un apunte sobre los demás. Callie y Mark vuelven a estar en el punto de siempre, el de acostémonos para no sentirnos solos. Esta historia rechina como una bici vieja y eso que son dos personajes que nos brindan grandes historias en pack, pero así no. Por otro lado parece que Teddy Altman empieza a asomar la cabeza por la serie. Está francamente divertida en este episodio con su historia de los perfiles de Internet y las primeras citas. Crucemos los dedos para que continúe así.

Ahora sí, toca hablar de Cristina Yang. No sé si me ha acabado de gustar esta trama. Por un lado adoro incondicionalmente a la Dra. Yang y, por otro, su actitud se ha vuelto demasiado infantil. Estaba claro que iba a dar un cambio radical en su vida pero no sé si uno tan extremo es propio de ella. De todas formas, está claro que ha sido una locura de una noche, Hunt no va a consentir que siga, además, no nos engañemos, mucho futuro como camarera no tiene. El que sí me ha gustado es Derek observando desde la distancia. McDreamy se encarga de Cristina de una forma muy inteligente: vigilándola pero dándole espacio, ofreciéndole su hombro pero sin atosigarla, en definitiva, estando por ahí para cuando ella decida dejar de vagar sin rumbo. Presiento que los mejores momentos de esta pareja están por llegar.

VigilandoVigilando

Para acabar, sólo comentar que Derek Shepherd ha obtenido la beca para iniciar su investigación del Alzheimer. Una beca que, probablemente, nos dará grandes historias en el futuro. Veremos como lleva el post-it matrimonio los avances en una investigación que va mucho más allá de la medicina. ¿Será Meredith parte del estudio de McDreamy?

Y hasta aquí Slow Night, So Long, un buen capítulo que nos deja un sabor agridulce, quizá por el halo de nostalgia presente en los 42 minutos: la de Alex y Meredith, la de Miranda, la de Callie, la de Teddy… A mi, personalmente, este episodio me ha hecho ser consciente de lo mucho que han cambiado las cosas en el Seattle Grace y, aunque creo firmemente que los cambios en esta temporada han sido para bien, ya sabéis lo que dicen: cualquier tiempo pasado nos parece mejor.

Y a vosotros, ¿qué os ha parecido?

Si queréis ver el sexto y último episodio de Seattle Grace: Message of Hope podéis hacerlo aquí.


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