Review Anatomía: Shock to the System

Review Anatomía: Shock to the System

La premiere de Anatomía dejó el listón muy alto, Shock to the System no ha estado a la altura del 7×01 pero no por ello deja de ser un buen capítulo. Si la semana pasada hablábamos de cambios, ésta debemos hablar de continuidad en las tramas iniciadas, algunas llevadas a cabo con más éxito que otras. El 7×02 se salva y obtiene buena nota pero la salvación tiene nombre propio: Cristina Yang. ¿Ya has visto Shock to the System? Si es así, ¡adelante!

Como decía en la entradilla, el 7×02 es un capítulo correcto con algunas tramas buenas y otras que se quedan a medio gas. Un capítulo que podríamos calificar como 'bueno' siendo conscientes de que, casi todo, lo salva la trama de la Dra. Yang. Sin ella, Shock to the System seria uno más del montón.

Teniendo en cuenta que sólo es el segundo capítulo de la temporada quizá debería preocuparnos, pero no nos adelantemos. De momento tenemos un buen capítulo, con poco brillo, pero un buen capítulo que, además, deja la puerta abierta a nuevas e interesantes tramas. Veamos qué ha dado de sí.

Creo que ya estoy preparada para operarCreo que ya estoy preparada para operar

Empecemos con Meredith. La Dra, Grey está ansiosa por operar, tanto que incluso hace teatro del bueno ante Andrew Perkins, pero él sabe que Mer oculta algo. La Dra. Grey sigue pensando que Derek no está preparado para oir la cruda realidad pero el shock de Cristina, al que iremos más adelante, le hace darse cuenta de que no está bien y se sincera con su marido: su temeridad al volante le hace vivir con miedo a perderle, igual que cuando fue disparado, y acaba por contarle lo del aborto. Creo que no lo hace por él sino por ella: Necesita que Derek siga vivo para cuidarla. Meredith evoluciona hacia la recuperación ¡Bien por ella! Ha sido sincera y Perkins acaba autorizándola para operar.
Dos puntos menos, en cambio, para Derek. Esperaba una reacción algo más dramática por su parte ¡si casi ni varia el gesto! Le ha faltado algo de emoción a la escena que, dicho sea de paso, era una de las más esperadas de esta temporada y, así, en menos de 30 segundos, liquidado el tema, a otra cosa mariposa.

Siguiendo con Derek, me gustaría destacar, por divertida, la conversación que mantiene con el Jefe Webber y Mark sobre velocidad y adrenalina, testosterona es la palabra clave en este asunto. Y para rematar, una foto: McDreamy tras pasar una noche en prisión…

- Hueles a...-Sí, ¡ya sé a qué huelo!– Hueles a…-Sí, ¡ya sé a qué huelo!

Vayamos con la pequeña Grey. Lexie está bien, se siente preparada para operar y atender a los miembros de un equipo de fútbol que han sido alcanzados por un rayo. Mark, sin embargo, no piensa como ella y se pasa el día revoloteando a su alrededor para impedir que se vuelva loca de nuevo. Todas las alarmas de McSteamy se encienden cuando la pequeña Grey se pone en plan Lexipedia aportando a su paciente datos estadísticos totalmente innecesarios sin ningún tipo de control. ¡Qué grande es Lexie! Sin estos momentos su personaje perdería su esencia. Como viene siendo habitual, Lexie acaba por diagnosticar una patología no detectada antes en su paciente y se gana el respeto de Derek. Mark, en cambio, ha perdido el respeto de la pequeña Grey que sólo quiere que la dejen en paz. No quiero dejar esta trama sin mencionar la deliciosa declaración de amor de Mark. A pesar de todo, el quiere a la pequeña Grey y aunque ha prometido dejarla en paz, creo que no se va a dar por vencido tan fácilmente.

Dejemos a los doctores y fijémonos un momento en la trama del equipo de fútbol alcanzado por un rayo. Es un recurso habitual en Anatomía establecer paralelismos entre las tramas médicas y las vivencias de los doctores. Alguna vez he criticado en la reviews que, a veces, estos paralelismos se establecen de una forma demasiado evidente y previsible. Por eso, me ha gustado la escena en la que Lexie intenta buscar una explicación demasiado enrevesada para las lágrimas de Kerry (aka la chica popular): La pequeña piensa que su paciente llora porque ahora todos la miran de forma diferente, igual que los doctores lo hacen con ella pero no, las lágrimas tienen un motivo menos rebuscado: la chica sólo está preocupada por su amado. ¿Autocrítica? Probablemente no, pero me ha parecido un buen punto, me ha sorprendido.

Volvamos a los residentes, en concreto, a Cristina. Yang se despierta casada y, me da la sensación, que arrepentida. Owen intenta calmarla y se ofrece a lavarle el pelo al más puro estilo Memorias de África. Hunt y Teddy creen saber lo que Cristina necesita: una complicada operación de corazón. En cualquier otro momento ésta hubiera sido la cura para todos los males de Cristina pero, en este caso es una mala idea. Cuando tienes un trauma cada sonido puede hacer que te paralices y eso es lo que le pasa a la Dra. Yang. Una bandeja que se cae es suficiente para que los fantasmas de Cristina vuelvan con una fuerza arrolladora, una fuerza que la mantiene anclada al suelo del quirófano sin poder sentir absolutamente nada. Una escena brutal y conmovedora, con una inmensa Sandra Oh, en la que volvemos a ver la esencia de Anatomía de Grey: Meredith y Cristina. Esta es la única pareja que no se desgasta, ambas tiran la una de la otra, se ayudan a levantarse, a tomar la decisión correcta y es por eso que, tras siete temporadas, la fórmula sigue viva, porque el tándem principal aún funciona a la perfección. Otra muestra de ello es la maravillosa escena final, justo antes de que Owen irrumpa en casa de Meredith, esa escena es Grey's, sin más.

Yang y GreyYang y Grey

Aunque Cristina le devuelve el anillo a Owen, al final todo acaba bien. Yang se da cuenta de que, a pesar de que casarse no fuera la mejor idea, Owen y ella tienen un vínculo demasiado fuerte. La preciosa declaración de amor de Hunt ayuda a que Yang tome la decisión de volver pero, Meredith ya lo había solucionado antes ¿verdad?

Karev tampoco ha conseguido superar su trauma y sigue empeñado en mantener la bala dentro de su cuerpo pero se encuentra con un impedimento: Bailey, que no va a consentir que opere hasta que no se quite el plomo de su cuerpo. Exceptuando el diálogo entre Miranda y Alex justo antes de entrar a quirófano, la trama queda diluida entre el resto, en mi opinión, le ha faltado fuerza. Por otro lado, Alex sigue anclado en su papel de chico malo porque el mundo le ha hecho así. La conversación con Meredith y sus lamentos sobre sus novias locas es un poco antiguo, más de lo mismo. Quizá debería dejar de lamentarse y afrontar él también sus carencias.

Vayamos con Callie y Arizona. No me convence para nada el nuevo rol que están jugando. Las tramas que las incluyen son flojas y poco originales: ¿Discrepancias en la redecoración del piso? ¿Es lo mejor que tienen para Calzona? La versión hiperedulcorada de Arizona es exasperante. Igual que Callie, prefiero vivir en la batcueva que en una cesta de huevos de pascua, no hay comparación. Callie y Arizona se precipitan hacia el desastre. Esta pareja necesita tramas mucho más potentes.

¡Cuidado! Puedo causarte un coma por hiperglucemia¡Cuidado! Puedo causarte un coma por hiperglucemia

April y Jackson, por su parte, llevan dos capítulos prácticamente desaparecidos y eso que ahora son personajes regulares. Aún así, los dos momentos en los que April interactúa con Meredith han sido francamente divertidos, ya sabes April, si vamos a ser amigas…

Acabamos con un par de cosas más para comentar. La primera es el recordatorio de que una vez existió un tal Preston Burke con el que Cristina estuvo a punto de casarse. Me gusta que el pasado aparezca de vez en cuando por el Seattle Grace. La segunda es que Teddy y Perkins siguen con su relación. Una relación un poco sosa, bajo mi punto de vista, pero que, en próximos episodios, puede ayudar a que la Dra. Altman se convierta en un personaje con peso en la serie por si misma. Parece que, una vez disuelto el triángulo amoroso, Teddy no acaba de encajar en las tramas y eso es una lástima.

Hasta aquí mi particular visión del 7×02, un buen capítulo con una gran trama pero con pocas florituras. Como decía al inicio, la fuerza de la trama de la Dra. Yang salva, en buena medida, el episodio y, aunque sólo sea por eso, la sensación que me deja es positiva. Parece que Shock to the System confirma, de alguna manera, el buen arranque de la séptima temporada, esperemos que no se deba sólo a la inercia de la finale.

Como siempre, hay preguntas que hacerse: ¿Superará Cristina su miedo al quirófano? Ahora que Derek sabe lo del aborto ¿querrá intentarlo de nuevo? ¿Y Meredith? ¿Mark dejará en paz, de verdad, a Lexie? ¿Callie y Arizona seguirán así de insoportables durante mucho tiempo? ¿Qué os ha parecido Shock to the System? ¡Nos vemos en los comentarios!

Aquí tenéis Shock to the System de Billy Idol


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