Review Anatomía: Second Opinion


Si mis cuentas no me fallan, que todo es posible, Kevin McKidd ha dirigido ya cuatro episodios de Anatomía de Grey. A su compañera Chandra Wilson le preocupaba que fuera a alcanzarla, así que decidió dirigir éste, su sexto capítulo, Second Opinion. Ahora ya, dejando un poco la guasa a un lado, este capítulo le toca muy de cerca a Wilson y es que uno de los casos de esta semana lo sugirió ella debido a que su hija sufre dicho síndrome. ¿Queréis saber cual es? Pues acompañadme dentro.

Voy a ser buena y no os voy a hacer esperar hasta el final de la review para saber cual es el caso que hace referencia a la hija de Chandra Wilson. No es otro que el caso del amigo Santa, el cual le ha estado vomitando encima a la pobre Jo durante todo el episodio. El nombre técnico de este caso es Cyclic Vomiting Syndrome, que supongo que en español vendrá a ser algo así como Síndrome del Vómito Cíclico. Para saber un poco más del tema podéis pinchar aquí. Esta parte del capítulo me ha gustado sobre todo por la forma en la que Jo se ha enfrentado a Owen diciéndole verdades como puños, porque de otra manera Owen no hubiera aceptado esa insubordinación. Aunque Owen no ha sido el único con el que se ha enfrentado. Karev también se ha llevado su ración y merecida que se la tenía. Tengo que admitir que tras este capítulo, el personaje de Jo empieza a caerme bien.

Karev por su parte ha estado ocupado con las negociaciones sobre la compra de la casa a Meredith e intentando cambiar ciertas cosas de él mismo para ser mejor persona (las palabras de Arizona le llegaron muy adentro, aunque vamos ¡cómo para no hacerlo!). Al principio no ha llevado demasiado bien ninguna de las dos. Pero es cierto que, aunque todo es mejorable, a su forma, Alex ya es buena persona. Creo que su personaje es uno de los que más ha evolucionado a lo largo de estas nueve temporadas y en este capítulo tenemos dos muestras de ello. La primera es su comportamiento al final del capítulo en el caso de Santa y la segunda, el que permita a Cristina quedarse en la casa, aún habiendo afirmado y reafirmado que el no quería compartirla. Esto hubiera sido impensable hace un par de temporadas.

Y ya que he mencionado a Cristina, sigo con ella. Su vuelta al hospital ha sido más fácil de lo que esperaba. Y como no, Owen ha sido el artífice de que todo haya sido tan fácil. Era obvio que él no quería que Cristina supiera nada al respecto pero al final todo cae por su propio peso y ese comentario del nuevo jefe de cardio le ha delatado. Que todo sea dicho, este hombre no me gusta, al menos por el momento. ¿Volverán esta temporada Owen y Cristina? Es la pregunta que nos hacemos todos. Tengo la sensación de que así será, pero me gustaría ver a Owen con otra persona antes de que eso suceda. Con respecto a la adaptación de Yang en el hospital, decir que ha sido relativamente pan comido. Es casi como si no se hubiese ido nunca. Aunque su primer encuentro con el jefe no ha ido muy bien, luego la cosa ha mejorado. Pero mi parte favorita ha sido la de Cristina con sus internos, Shane y Heather, a los cuales no ha tardado mucho en ponerles motes. Me ha encantado como los tres han disfrutado esta primera toma de contacto.

Con respecto a Jackson y April decir que, aunque me encantan, esta situación estaba empezando a cansarme y a enfadarme. Tanto Dios, tanto comparar a Jackson con postres o accidentes de coches… Pero al menos, todo esto ha servido para que por fin afronten sus sentimientos reales de una vez. Aunque esta situación no ha sido la única que ha tenido que afrontar Jackson en este capítulo. Una vez más, un momento incomodo relacionado con Webber y su madre ha salido a la palestra. Aunque tal y como le ha terminado diciendo el propio Richard, en el fondo se alegra de que su madre tenga a alguien con quien compartir su vida. Pero por favor, no más emails al correo de Jackson, gracias.

Desde que comenzó la temporada ha habido una cosa que he tenido muchas ganas de ver, que no era otra que ver a Arizona ir a mejor. Gracias a Bailey esto ha sido posible en este capítulo. Todos necesitamos un empujoncito de vez en cuando y eso ha sido lo que ha hecho Miranda con Robbins. Cuando tiró el jarrón pensé: ya está, hasta aquí ha llegado el intento de andar de Arizona. Me alegró ver más tarde que estaba equivocada. Desde aquí darle las gracias a Bailey por haber conseguido lo que nadie, ni siquiera Callie, había hecho hasta ahora. Callie iba necesitando ya una alegría después de todo lo que ha pasado y toda la presión que ha tenido en este capítulo con Derek, su mano y la demanda. Ha sido muy intensa esa disputa entre ambos, pero me ha encantado que al final les haya servido para motivarse e intentar hacer todo lo posible para recuperar la movilidad de la mano de Derek.

Por último hablar de este nuevo rumbo que está tomando la demanda, el cual no me agrada demasiado. Estos abogados van a ir a la yugular sin importar de quien sea el cuello. Yo los despediría, sólo hay que ver que uno de ellos es un psicópata en Bones… Yo contrataría a Alicia Florrick. Bromas a parte, decir que obviamente, no me gusta el rumbo que está tomando la situación porque no quiero que vayan contra el hospital: poor Owen, como si no tuviera ya suficiente. Dadas las circunstancias entiendo que barajen la posibilidad pero si esto sigue adelante, las cosas se van a poner feas en el Seattle Grace-Mercy West. Aunque al mismo tiempo pienso que sería muy interesante verlo (drama 100% asegurado). En fin, ya veremos si Shonda decide ir a por todas o al final se raja. Pero conociéndola, seguro que llega hasta el final con la demanda.

Este sexto capítulo tampoco ha dejado mal sabor de boca. En realidad todo lo contrario. Si esto sigue así, nos queda por delante una gran temporada. Y hasta aquí mi opinión sobre este Second Opinion. Ahora soy yo la que os pide a vosotros que me deis una segunda, una tercera, una cuarta…. opinión. Hasta la próxima.


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