Review Anatomía: Poker Face


Ya he perdido la cuenta del número de reviews que publico con retraso esta temporada así que os presento mis disculpas one more time. Aunque la mayoría de vosotros ya hayáis visto el 8×07, antes tenemos que hablar del anterior, Poker Face. Un episodio dirigido por Kevin McKidd y que nos trae de vuelta a la pequeña Grey. ¿Lo recordamos?

En cierta manera, Poker Face, es un episodio de relleno, en el sentido de que avanza poco o nada en las tramas principales abiertas en esta octava temporada. No por eso deja de ser un buen episodio, al contrario, es divertido, nos da un poco de todos y nos trae de vuelta a Lexie Grey ¡Aleluya!

Tengo sentimientos encontrados en cuanto a este episodio. Por un lado, me he reído, y mucho, viéndolo. Me a hecho pasar un buen rato que, al fin y al cabo, es el objetivo. Por otro lado, creo que Poker Face está mal ubicado. Es un capítulo perfecto para tomarse un respiro cuando las cosas se ponen demasiado intensas en el Seattle Grace y yo diría que intensidad, lo que se dice intensidad, no hemos tenido de momento en esta octava temporada.

Pocas alusiones ha habido a las tramas más importantes de la temporada, aunque es cierto que asoman la cabeza en algún momento, por ejemplo en la historia de Yang y Hunt. Es evidente que Owen y Cristina saben que tienen un problema pero, en esta ocasión, optan por esquivarlo de una forma un tanto peculiar. Entre quedarse sentados uno frente al otro hasta que hayan acabado de decir todo lo que les ronda por la cabeza e intentar hacer de su problema un juego, la pareja ha optado por la segunda opción. Continuos mensajes subidos de tono salpican el episodio. Sexo para no afrontar los problemas. Pero algo se interpone entre Yang y Hunt cada vez que están a punto de caramelo: Richard Webber que, desde luego, tiene el don de la oportunidad. ¿Qué decir de la escena en la sala de descanso? ¡Desternillante! Me ha recordado mucho a las escenas de HIMYM, en las que Ted siempre interrumpe a Marshall y Lily en la universidad.

Siguiendo con Cristina, ella y Karev simbolizan los estragos que el quinto año de residencia está causando en los doctores. El miedo se apodera de Alex y Yang en sus respectivas operaciones. Aunque la trama del playboy septuagenario de Karev tiene su gracia, me quedo con la de Cristina y Callie. La Dra. Torres prepara una complicada y arriesgada intervención para la incombustible Cristina Yang. Con lo que no contaba Callie es con que las estadísticas obsesionan a una Cristina desconocida que abandona el procedimiento cuando las cosas se ponen un poco feas. Irreconocible la Dra. Yang.

Siguiendo con Callie, su trama personal también ha sido bastante divertida aunque, quizá, un poco obvia. Ahora que Arizona y Mark se llevan estupendamente ella ha visto mermada su vida sexual. En algo tiene razón Callie, Mark debe volver a la acción. Últimamente se ha vuelto un personaje insulso y totalmente prescindible.

Volviendo a Richard Webber, es uno de los que más me ha gustado en este episodio. Junto con Meredith, Bailey y Kepner trazan una historia de espías en torno al ensayo sobre la diabetes. Miranda no quiere que Richard se entere de los problemas que hay en el ensayo y le prohíbe la entrada al laboratorio. Kepner, su nueva asistente, no puede con todo el trabajo y delega en Meredith a pesar de que sabe que Bailey se pondrá hecha una hidra cuando se entere. Meredith le cuenta lo que sabe a Richard y, así, se cierra el círculo.

Intercambios de información en voz baja, encuentros clandestinos en habitaciones de pacientes… La complicidad entre Grey y Webber es evidente y me gusta que la exploten. Como he dicho en otras ocasiones, soy muy fan del Richard que no es jefe de cirugía, hemos ganado un gran personaje.

Volviendo al ensayo, al final todos los secretos salen a la luz: Bailey se entera de que es Meredith quien descubre qué falla en el ensayo y Richard vuelve de nuevo al laboratorio. Cada vez veo más claro que Miranda y Meredith acabarán trabajando juntas.

Trabajar en el ensayo puede ser una buena salida para la Dra. Grey que, en este episodio, prueba suerte con la obstetricia. No sé porqué todos se ríen de ella, es una rama muy digna de la medicina. Cuando sus compañeros la ven con el uniforme rosa, aquello se convierte momentáneamente en un patio de instituto: todos mofándose de una persona y la amiga guay, en este caso Cristina, defendiéndola en voz alta y reprochándole por lo bajo: me estás avergonzando.

Esta claro que Meredith no quiere ser obstetra, por eso ve en Lexie la oportunidad de ser una neurocirujana encubierta. El caso de la madre con un tumor mariposa, conmovedor por cierto, inspira a la Dra. Grey. Ella conoce mejor que nadie a Derek Shepherd y sabe que este es un caso que lleva su sello impreso, el problema es cómo mostrárselo.
La pequeña Grey no se entiende con Derek y él parece no querer tenerla al lado. Es natural, aunque se apellidan igual, Lexie y Meredith no son iguales. Por suerte, Meredith consigue darle las instrucciones precisas a su hermana para hacer que Derek se interese por el caso. Una trama bastante redonda que termina felizmente gracias de Meredith. Como suele decirse, el karma recompensa tus buenas obras, y la Dra. Grey recibe la suya de vuelta a casa. Derek está pletórico y eso se nota en su relación con Meredith. Parece que el matrimonio vuelve a estar unido y eso es una buena noticia.

Vayamos a April Kepner, un personaje que cada vez me gusta más. En este episodio ha estado espléndida y nos ha regalado un maravilloso gag: el del cambio de voz. La Jefa de Residentes saca la artillería pesada para hacerse valer ante sus subordinados. En algunos momentos me ha dado auténtico miedo pero parece que su táctica funciona. La cándida Kepner me ha ganado en la escena final en el bar, repartiendo las tareas entre los residentes y dirigiéndose a ligar con todos los hombres solteros del bar de Joe. ¡Bravo por ella!

Acabamos con un buen sabor de boca. Poker Face es un capítulo divertido, entretenido y sin pretensiones. A pesar de que no nos aporta demasiado, a mí, al menos, me ha hecho pasar un buen rato, ¿qué os ha parecido a vosotros?


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