Review Anatomía: Love, Loss and Legacy


De vez en cuando a los guionistas de Anatomía de Grey les gusta traer a grandes cirujanos de visita la Seattle Grace. Normalmente ninguno de ellos se limita a venir, operar y marcharse sino que dejan constancia de su paso. La primera estrella invitada de esta temporada no iba a ser menos. Love, Loss and Legacy nos presenta a la extravagante, ultra-exigente pero genial madre de Jackson Avery. Ella es casi protagonista de un episodio que tiene otro nombre propio a destacar:  Zola.  ¿Has visto el 8×05? ¡Pues adelante!

Empecemos con ella, con Catherine Avery, que se presenta ante nosotros más que como una cirujana como una show-woman. La conferencia para presentar a su paciente tiene todos los elementos de un talk-show: implica a los cirujanos, se hace su cómplice y les da una imagen imapactante: un hombre sin pene al que va a hacerle un transplante. Hay hasta turno de preguntas y respuestas que se inicia con una pregunta casi retórica para Mark Sloan: ¿Te gusta tu pene? La respuesta por lo bajo de Callie no era necesaria: ¡Le gusta! ¡Y mucho! Después, aplausos y vítores,  la Sra. Avery es la Oprah Winfrey de la cirugía y parece tener tantas fuentes de información como ella: ¡lo sabe todo de todos! ¿Cómo es posible que supiera lo de April?

El episodio gira, en gran parte, en torno a ella y su intervención. Una trama divertida, sin más. Catherine no me ha seducido demasiado, no he tenido la sensación de estar ante una rockstar. Tampoco la trama que comparte con su hijo ha sido para tirar cohetes. Catherine ejerce el rol de típica madre que exige a su hijo siempre un poco más. Una madre para la que las decisiones de Jackson nunca son lo suficientemente buenas. En su momento, ya vimos al Avery que vive acomplejado y a la sombra de un gran cirujano con la visita de su abuelo, Harper Avery. Que la relación que mantiene con su madre sea prácticamente idéntica es demasiado redundante. Para ser justos, en esta ocasión Jackson saca algo más de carácter y eso le hace ganar puntos. Además, ver al Dr. Sloan defender a capa y espada a su alumno no tiene precio.

En lo personal, que Jackson no quiera exponer a Lexie a la censura de su madre es bastante tierno, como dice Meredith, pero la trama hubiera tenido más miga con la pequeña Grey de por medio. Ya van 5 capítulos sin apenas ver a Lexie, se la echa mucho de menos, sobre todo, ahora que los sentimientos de Mark Sloan hacia ella han vuelto a salir a la superficie. ¡Qué vuelva! ¡Qué vuelva!

Para cerrar la trama de Catherine, dos momentos: la conversación/flirteo con Richard Webber y el gesto con April en el bar de Joe para hacer que se lance a por su primera conquista. Kepner, por cierto, va ganando puntos poco a poco. Es un personaje que no hace mucho ruido pero, como las hormigas, está construyendo su espacio pacientemente. Bien por ella, sí señor,

Mientras tanto, Ben y Bailey han vuelto a las andadas. No tiene sentido que, de repente, nos muestren a una Miranda Bailey que usa a los hombres como objetos, que no puede dejar de mirarles el trasero y que tiene reparos ante una relación estable. No es que tenga nada en contra de esta actitud en cualquier otro personaje pero Miranda no es así o, al menos, no lo ha sido nunca. El capítulo termina con Bailey y Eli rompiendo y con Ben más que dispuesto a atacar. Veremos cómo continúa aunque no me pitufa nada esta historia.

Siguiendo con Bailey, parece que va a tener que tragar con Meredith como residente tanto si le gusta como si no. Miranda acabará, como siempre, cediendo ante Richard y trabajará en el ensayo con la Dra. Grey. No sería mala idea, la verdad.

Vamos ya a la trama de continuidad más importante del episodio, la de Meredith, Derek y Zola. Al principio del episodio vemos que Grey ha recuperado la calma y se limita a esperar pacientemente noticias de Janet. Vuelve, en definitiva, a ser la Meredith de la séptima temporada, la que hace bien las cosas. Quería resaltar este punto porque la Dra. Grey es uno de los personajes protagonistas que más odios ha levantado pero en la séptima temporada muchos, entre ellos una servidora, nos reconciliamos con ella. Es por eso que no puedo más que celebrar su cambio de actitud.

Volviendo a Zola, su repentino ataque la trae de vuelta al Seattle Grace pero Meredith y Derek no pueden saberlo. Las claves de esta trama tienen nombre propio: Alex Karev y Cristina Yang. La actuación de ambos doctores es muy acertada. Por un lado, el aire de miedo e indecisión que desprende Alex le sienta muy bien al personaje, en parte porque lo aleja de la coraza chulesca y prepotente que suele mostrarnos y en parte porque sus dudas nos llegan al corazón. Ver a Alex renunciando a la competición de Catherine por ayudar a Zola – o más bien a Meredith – hace que olvidemos sus errores pasados. Por otro lado, la actitud de Cristina quedándose con Zola en lugar de Mer y Derek para que ambos estén tranquilos, es de una generosidad, a veces, poco habitual de ella. Este es uno de los puntos fuertes de la historia, que vemos a dos personajes que últimamente se habían encallado en una actitud determinada salir de ella y mostrar sus otras caras.

En cuando a Derek y Meredith, como suele decirse, se han unido ante la adversidad. En esta ocasión, los papeles se invierten: En este episodio es Derek quien quiere saltarse las normas y Meredith quien le disuade de ello, Shepherd es el corazón, la víscera y Grey la cabeza, el raciocinio. Son complementarios pero también son iguales en muchas cosas, almas gemelas en cierto modo, la escena en la que vemos que ambos hacen el mismo gesto ayudando a Cristina en su propósito de ser ambidiestra es una excelente metáfora de ello. Por todo esto, al final del episodio, cuando Derek consuela a Meredith, vuelven a casa juntos y cantan a su pequeña por teléfono, vemos con mayor claridad que nunca en esta octava temporada que el matrimonio será capaz de llegar a un entendimiento y no me cabe duda de que, en esa nueva vida, Zola estará presente.

Los que es posible que estén al borde de un conflicto son Owen y Cristina. La mirada de Owen al ver a Cristina cuidando, jugando y hablando con Zola nos muestra que no ha olvidado y su huída de la escena indica que no tiene fuerza suficiente para soportarlo. Se avecina tormenta para esta pareja que, al principio del episodio, parecía vivir uno de sus momentos más dulces. Lo peor es que Yang ni siquiera se lo huele.

Otro efecto colateral que desencadena la vuelta momentánea de Zola es la necesidad de Arizona de tener un documento que acredite que Sofía es también su hija. ¿Podría esta pretensión suponer un nuevo conflicto entre Robbins y Sloan?

Antes de terminar, lancemos un par de preguntas al aire: ¿Volveremos a ver al desaparecido Dr. Stark? ¿Y qué ha pasado con la arritmia cardíaca de Karev? ¡Las tramas deben cerrarse, señores guionistas!

Acabamos. Love, Loss and Legacy es un episodio muy Grey’s pero no ha acabado de enamorarme, en gran parte, porque Catherine Avery no lo ha hecho. La trama de Derek, Meredith y Zola equilibra, sin embargo, el capítulo y termina dejándonos un buen sabor de boca.

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