Review Anatomía: Invest in Love

Arizona y el Jefe

Los que hayáis visto Invest in Love os habréis dado cuenta de que es un buen capítulo pero no un gran capítulo. El 6×08 está centrado en Arizona. Los padres de uno de sus pacientes le ofrecen 25 millones de dólares para el hospital, pero todo tiene un precio, y Robbins tiene más de un dilema moral. Invest in Love corta con el ritmo frenético de las últimas semanas y nos deja un episodio sencillo aunque con algunas sorpresas, sobre todo una: los líos amorosos han vuelto a Anatomía de Grey y tienen intención de quedarse. ¿Lo comentamos?

Suenan los buscas de madrugada, Derek (¡Si! Sigue en el hospital a pesar del despido), Callie y Arizona corren hacia el hospital. Laura, una chica embarazada, ha sufido un accidente de coche, su bebé tiene una hemorragia cerebral que Derek y Arizona deben tratar mientras Callie se encarga de Hillary, una adolescente con 52 huesos rotos, ahí es nada. Hunt teme que Cristina, una mujer que está desesperada por operar, esté enfadada por no haberla avisado para ayudar con los heridos.

Después de una dura noche, Hunt, Callie, Jackson, Charlie y Cristina, se adentran en el mundo de piruletas, nubes y polvo de hadas que Arizona tiene montado en pediatría. Allí se encuentran con el Dr. Wallace, un niño ingresado desde hace siete meses que ayuda a Arizona en sus rondas. A todos nos parece una escena tierna y adorable, menos a Cristina que no tiene un buen día: está enfadada, sabe que unos cuántos se corrieron una buena juerga hospitalaria y que su novio no se dignó a invitarla. Volviendo al Dr. Wallace, se llama Wallace Anderson, tiene 11 años y sufre el síndrome del intestino corto, por lo que su cuerpo no absorbe los nutrientes correctamente. Sus padres están agradecidos porque el tratamiento de Arizona le ha alargado la vida a su hijo y deciden hacerle un regalo de cumpleaños: donarán 25 millones de dólares al programa de pediatría, pero la mitad del dinero deberá utilizarse para investigar la enfermedad de su hijo.

Entre tanto Karev recibe una mala notícia: Izzie no sólo lo ha abandonado si no que, además, le ha dejado 200.000 dólares en facturas médicas de los que debe hacerse cargo. Si antes no podíamos parar de repetirnos: ¿Por que todo le pasa a Izzie? Ahora podemos decir ¿Por qué todo le pasa a Karev? Señores guionistas de Anatomía de Grey distribuyan las tragedias, los demás personajes también quieren y los más afectados se lo agradecerán.

Mientras, Laura y su bebé empeoran y los resultados de toxicidad de Hillary dan positivo, parece que había estado consumiendo setas mágicas cuando cayó del tejado. Karev intenta ayudar al bebé pero llega un punto en el que ve que no puede hacer nada más, excepto verlo morir, así que coge al bebe en brazos y lo acuna para hacerle más agradable la espera de lo inevitable. Sorprendentemente, el bebé empieza a mejorar cuando Karev lo sostiene. Bailey se da cuenta de ello e insta a Alex a quitarse la camiseta y a sostener al bebé contra su cuerpo. El método canguro, emociona y enternece a Reed que, en este capítulo, nos confirma que siente algo por Alex. No me gusta la idea de estos dos como pareja, pero ya veremos como acaba.

El método canguroEl método canguro

Por otro lado, Arizona descubre que Wallace tiene otra obstrucción intestinal y necesita una intervención. La Dra. Robbins no cree que Wallace pueda superar otra entrada en quirófano y le comunica a los Anderson la dramática noticia: su hijo va a morir. El padre de Wallace insiste en que Arizona lleve a cabo la operación e insinúa que, si no lo hace, la donación quedará anulada. Al Jefe le falta tiempo para ir a animar a Arizona a que lleve a cabo una cirugía extremadamente peligrosa. Hagamos memoria: ¿no era Richard quién, la semana pasada, prohibía a Shepherd realizar una operación extremadamente peligrosa? Si, ¿y qué diferencia hay entre las dos intervenciones? Que la de la semana pasada iba a costar dinero al hospital y la de esta reportará una cuantiosa suma a las arcas del Seattle Grace Merc West. El Jefe, desciende un poco más en la escala de popularidad. Finalmente Arizona sucumbe a la presión y acepta la intervención.

Mientras tanto, Arizona opera a Wallace, que consigue sobrevivir a la intervención. La Dra. Robbins se va a casa y se enfrasca en una discusión con Callie cuando recibe un busca. Wallace ha empeorado y tiene que volver a entrar a quirófano pero, esta vez, no lo consigue. Arizona se lo comunica al Jefe y a Jennings, el de la junta, y, tras poner a Richard en su sitio muy elegantemente, se va a casa, allí se encuentra con la fiesta sorpresa más inoportuna de la historia. Arizona no tiene ganas de celebrar nada y vuelve al hospital, pero en la fiesta también pasan cosas interesantes. Parece ser que la heróica intervención de Cristina en quirófano ha despertado la líbido de Jackson Avery, su archienemigo y el nuevo guaperas del hospital. Avery halaga a Cristina y se decide a besarla pero ella no está por la labor: está con Hunt y debe arreglar las cosas con él. así que decide ir a buscarlo. Al final, las cosas acaban medianamente bien entre Hunt y Yang, pero esta relación ya no es lo que era. Los traumas de Hunt han desaparecido como por arte de magia y, con ellos, el agradecimiento y el respeto profundo que Owen sentía hacia Cristina.

Arizona no está para fiestasArizona no está para fiestas

Los padres de Wallace recogen las cosas del niño del hospital, mientras el Jefe y Jennings les hacen la pelota para que no les retiren la donación, patético. Arizona aparece para enfrentarse a los Anderson y,

los tres, protagonizan una escena final cargada de dramatismo y emoción. La Dra. Robbins está a la altura de las circunstancias cuando los Anderson se despiden del cuerpo de su hijo y le dicen que es por ella, y no por nadie más, por quien mantendrán la donación.

No me gustaría terminar sin señalar que Meredith sigue recuperándose en su casa y que su relación con Derek va viento en popa. ¡Está irreconocible! ¡Quién nos iba a decir que la de Derek y Meredith iba a ser la única relación que funciona en la sexta temporada!

Y hasta aquí el 6×08. El balance es de un capítulo bueno sin ser genial. El Jefe se ha ganado una nueva enemiga en el hospital, Arizona, y sigue sin dirigirle la palabra a Derek. Richard se está quedando completamente solo. Cristina sigue vagando sin rumbo en lo que a medicina se refiere.

Por otro lado, el capítulo ahonda en la personalidad de la Dra. Robbins, un personaje que cada vez tiene más peso y, para finalizar, nos abre algunos posibles romances: ¿Prosperará el acercamiento de Reed hacia Karev? ¿Seguirá Jackson intentando seducir a Cristina? Es vuestro turno, ¿qué os ha parecido Invest in Love?

Y la canción, Invest in Love, he sido incapaz de encontrarla… ¿alguien la conoce?


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