Review Anatomía: Don’t Deceive Me

Review Anatomía: Don't Decieve Me (Please Don't Go)

Sí, me repito como el ajo pero ¡cómo me está gustando la séptima temporada de Anatomía de Grey! El año pasado por estas fechas contemplábamos cómo la sexta temporada que se desinflaba a medida que pasaban las semanas. Afortunadamente las cosas han cambiado, ¡y cómo! Una vez superado el trauma todo sigue viento en popa por el Seattle Grace. No se echa de menos a la Cristina Yang destrozada y eso es porque hay muchas otras tramas que requieren nuestra atención, ¿las comentamos?

Don't Deceive Me (Please Don't Go) es un episodio discreto, de los que no hacen mucho ruido y que contiene, sin embargo, todas y cada una de las cosas que me han hecho devota de esta serie. El 7×13 da un necesario paso adelante en la séptima temporada. Al terminar el episodio lo que se vislumbra en el horizonte es un paisaje nuevo, verde y soleado y, al echar la vista atrás, el tiroteo y el trauma de Cristina, los pilares sobre los que descansaba la séptima temporada, se ven cada vez más pequeños. El 7×13 es, además, un episodio especial ya que está dirigido por Kevin McKidd, o lo que es lo mismo, el Dr. Owen Hunt. McKidd se suma así a Chandra Wilson en la lista de actores que se han lanzado a dirigir un episodio y no se le ha dado nada mal.

Comenzamos donde todo empezó para Callie, Mark, Lexie y Arizona: en la cama. La reacción de Mark ante la buena nueva es la que nos esperábamos: McSteamy está como loco por ser padre, nada de cool uncle que con el tiempo se convierte en creepy uncle, él piensa llegar hasta el final con esta historia. La reacción de Arizona, sin embargo, me ha parecido más extraña. Parece que la pediatra piensa más en el hecho de que Callie y Mark se hayan acostado que en que está a punto de ser madre. No obstante y a pesar de su negativa a tener familia, Arizona decide quedarse al lado de Callie. Lexie, sin embargo, decide marcharse dando un portazo en cuanto Mark le da la noticia. No creo que la pequeña Grey vaya a abandonar a Sloan definitivamente pero seguro que va a necesitar un tiempo para digerir la situación.

¿Y la futura madre? Pues histérica. Callie ha reaccionado a una mezcla muy peligrosa: Unas hormonas disparadas aderezadas con una pizca de inseguridad. El resultado es que Torres monta el campamento en la camilla de su obstetra. La trama tiene su parte cómica: las idas y venidas de Mark y Arizona, la total desesperación de la Dra. Fields… Pero también un lado dramático: Callie sabe que el camino que debe recorrer no va a ser fácil, ni para ella ni para nadie. Creo que estamos ante una de las tramas centrales de esta segunda mitad de temporada.

Little heartbeatLittle heartbeat

Seguimos con Avery y Yang. Celebro que hayan retomado la competición por ser la próxima deidad de la cirugía cardiotorácica. Una carrera que le sienta muy bien a ambos personajes pero sobre todo a Jackson. Por primera vez en meses he visto a un Avery luchador, divertido y mordaz, un Avery que vuelve a mostrarnos todo su potencial al desplegar todo su arsenal ante Cristina. Sospecho que él ve a la Dra. Yang como un aliciente en lugar de un obstáculo: ¡Bravo por él y su “Bite Me Yang”!

En cuanto a Cristina, ya he comentado en alguna ocasión que no me convence la idea de que vuelva a ser la misma de siempre así por las buenas. Después de pasar por el infierno algo tiene que haber cambiado en ella. En este episodio Yang es exactamente la que era antes de Gary Clark: Una cirujana que no tiene reparos en sacar su lado más evil para conseguir una buena intervención. No obstante, hay una escena en la que se atisba algo de una nueva Cristina, la que tiene un lado humano. Cuando Yang conversa con su paciente para tratar de mitigar sus miedos y convencerla de entrar a quirófano, creo que no es la Dra. Yang la que habla si no Cristina. La Cristina que ahora sabe lo frágil que es la vida, la que entiende que vivir“la boda de ese bebé” es la finalidad última de su trabajo. Esa conversación no forma parte de la competición.

Vamos ahora con Miranda Bailey y su cuenta de Twitter. Esta trama recupera a una de las parejas que más me gusta de Anatomía de Grey, la formada por Miranda y el Jefe. Del mismo modo que Avery con Cristina, Richard Webber mejora al lado de la genial Dra. Bailey. Miranda consigue con su Twitter que Richard se aleje por unas horas de su papel de gestor y recupere su faceta de médico y profesor. El Jefe disfruta como un enano transmitiendo en 140 caracteres sus enseñanzas y las de Ellis Grey. Espero que este recordatorio le haga apartar al hombre huraño y obsesionado con las finanzas del hospital, un papel que, dicho sea de paso, no le sienta nada bien. Por cierto, la cuenta de twitter de Miranda existe y contiene todos los tweets del episodio,

@MirandaBaileyMD@MirandaBaileyMD

Acabamos con otra de las tramas que apuntan a convertirse en un eje central de lo que queda de temporada: El ensayo clínico sobre el Alzheimer del Dr. Shepherd. Me convence bastante la idea de que Meredith se involucre en una investigación de este tipo y más después de ver la forma en la que entra en el ensayo. Me gusta que haya sido Karev el que le haya abierto los ojos a Derek: ¿Quién mejor que Meredith Grey para tratar con personas que padecen Alzheimer y sus familias?

Siguiendo con Karev, su papel en esta trama es sumamente interesante. A Alex le cuesta tratar con pacientes que no son conscientes de que están enfermos y con familiares que afrontan el drama de haber perdido a sus seres queridos aunque sigan vivos. Aún así Alex maneja dignamente el drama de sus pacientes, los Cobb. La historia de este matrimonio es descorazonadora y la profunda tristeza de la mujer-interpretada por L. Scott Caldwell, Rose Nadler en Lost – me ha conmovido. Su situación es desesperada: Allison Cobb no puede vivir viendo cómo su marido enfermo se olvida de ella progresivamente y se enamora de una completa desconocida. La historia culmina con una desgarradora escena en la que Allison le suplica a Alex Karev que le inyecte la medicina a su marido. El azar esta vez no estaba de parte de los Cobb y placebo es lo que el ordenador ha decidido. La cara de Karev al final del episodio me hace dudar de si ha cambiado las jeringuillas o no.

Una vieja conocidaUna vieja conocida

Acabamos el capítulo con la sensación de que la nueva era de Anatomía de Grey se consolida una vez superado el trauma. Podemos respirar tranquilos, la brillantez de la séptima temporada no es fruto sólo de una trama potente y un personaje arrollador. A mi me ha convencido, ¿qué os ha parecido a vosotros?

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