Review Anatomía: Dark Was the Night

¿Qué se puede decir en una entradilla de un capítulo como este sin amargarle el día a quien no lo haya visto aún? Dark Was the Night es, simplemente, Anatomía de Grey. Hacía tiempo, mucho, que no nos enfrentábamos a un parón – según parece de los largos – en estas circunstancias. El 8×09 es una finale a mitad de temporada y una de las buenas además. Si eres de los incondicionales de Anatomía de Grey, habrás amado y odiado a Shonda en este capítulo, ¿lo comentamos?

Escribo las primeras líneas de esta review nada más acabar de ver el capítulo y, como habréis podido comprobar estas últimas semanas, es algo que no suelo hacer. Más bien las escribo en frío, tratando de ver las cosas con perspectiva. Esta vez es distinto porque no quiero que se me olviden las sensaciones que tengo ahora mismo porque, para bien o para mal, Dark Was the Night es el primer episodio que ha conseguido emocionarme esta temporada.

Dark Was the Night es todo lo que veníamos reclamándole a Anatomía en las últimas semanas. ¿No queríamos intensidad? Pues toma dos tazas. No suelo ser partidaria de las catástrofes gratuitas, de esas que sirven para relanzar una temporada más bien flojilla, son recursos fáciles y, todo sea dicho, últimamente no los llevaban a cabo con demasiado éxito. Sumideros que se hunden, accidentes aéreos, tiroteos… catástrofes colectivas, eso es lo que hemos visto en los últimos tiempos. Probablemente lo que hace distinto a Dark Was The Night es que las tragedias son a pequeña escala. No hay dolor colectivo sino un drama personal, intransferible y diferente en cada caso.

En el caso de Meredith y Derek, la tristeza llega en forma de llamada telefónica, la de Janet, la asistente social, que les quita toda esperanza de tener a su pequeña de vuelta. Realmente pensé que Zola volvería aunque, como bien dice Karev, aún no han jugado su última carta.

La Dra. Grey se enfrenta además a una situación límite junto a Alex. Ambos van a recoger a un bebé prematuro a un hospital donde carecen de medios para tratarlo. La vida de la pequeña es frágil y el corazón de Meredith se encoge ante la súplica de una débil madre que pide acompañar a su bebé. Es consciente de que es posible que esa sea la última vez que madre e hija estén juntasasí que mantener al bebé sano y salvo se convierte en algo personal para la Dra. Grey.

Como no podía ser de otra manera, el mundo se confabula para que el objetivo sea mucho más difícil. Una tormenta infernal, una ambulancia que falla y un tremendo golpe ponen a los doctores en una situación muy comprometida.

A partir de aquí, la conexión con el Seattle Grace se corta. Derek no sabe si su mujer ha sobrevivido al impacto. Por suerte Meredith y Alex se encuentran a salvo y la Dra. Grey piensa hacer todo lo que esté en sus manos para salvar la vida del bebé, empezando por salir de una ambulancia que puede estallar en cualquier momento. Sin embargo, las cosas fuera no pintan mejor y Meredith y Alex se encuentran ante un reguero de víctimas del accidente. No hay nadie que pueda ayudarlos y, por lo que parece, tampoco hay nadie a quien puedan ayudar.

Vayamos a la trama más devastadora de Dark Was the Night, que nos llega de la mano de Teddy Altman y su marido. Una historia injusta y desgraciada pero muy bien construída. Al principio del episodio me temía que fuéramos a revivir algo parecido a lo que vimos en la finale de la sexta temporada: Cristina asumiendo la responsabilidad de salvar al gran amor de Teddy. El hecho de que hayan decidido que la Dra. Yang se enfrente a la operación de Henry sin saber quién es me ha parecido deshonesto e injusto para ella pero brillante en lo que a la trama se refiere. Teddy confía plenamente en las facultades de su alumna y, aunque ni ella misma hubiera podido hacerlo mejor, Altman siempre culpará a Cristina de lo que ha pasado.

Las escenas en el quirófano son indescriptibles. Cristina mostrando su habitual arrogancia y desinterés en las circunstancias personales de su paciente, enfrentándose a una operación vital que ha aceptado de mala gana. Lexie tratando de que el rostro de Henry quede bien cubierto, Richard y Owen vigilando a Cristina de cerca, conscientes de que, si esa operación falla, no será sólo un mal resultado en el inmaculado gráfico de la Dra. Yang.

El desasosiego se apodera del quirófano, del hospital entero y de nuestras glándulas lacrimales al ver el intento desesperado de Webber por hacer que el corazón de Henry vuelva a latir ante la estupefacción de una Cristina Yang que no comprende qué está pasando.

Hora de la muerte: 8.52pm
. Cristina está segura de que nada más podía hacerse. Un gesto de Owen y la Dra. Yang recibe una cruel dosis de realidad. ¿Qué se puede decir de esta escena? Una secuencia que, sin sonido, consigue que hagamos nuestro el dolor y la impotencia de Cristina.

Todo se desmorona, incluído Owen Hunt que debe escoger entre ser Owen, el mejor amigo de Teddy Altman o el Dr. Hunt, su jefe de cirugía. Altman se encuentra intentando arreglar un error cometido por Jackson y Callie – una negligencia que seguro que tendrá consecuencias en el futuro para ellos – y dejar el procedimiento a medias provocaría la muerte de la paciente. Owen escoge ser jefe de cirugía, posponiendo de una forma casi inhumana el momento de comunicarle a su amiga que su marido ha muerto.

Ver a Teddy hablando sin parar de cómo será su futuro con un marido estudiante de medicina, diciéndole a Owen que trate de disuadir a Henry de entrar en la facultad, sonriente, segura de que saldrá del quirófano e irá coger la mano de su esposo, es descorazonador. Mientras, Owen miente a su amiga, le dice que todo está bien, que Cristina ha hecho un buen trabajo para que Teddy acabe la operación con éxito.

En esas estamos al final del episodio, Altman aún no sabe cuánto ha cambiado su vida y no sabremos cómo continúa esta historia hasta después del parón, que se prevé largo.

Crueldad es la primera palabra que me viene a la mente para describir Dark Was the Night. Primero con Henry Burton, un personaje con posibilidades que en este capítulo nos dice adiós. Crueldad infinita, en segundo lugar, con Teddy Altman que no tiene, siquiera, la oportunidad de despedirse de su marido. Con Cristina Yang, arrastrada hacia una situación con difícil salida y a la que el sentimiento de culpa acompañará siempre. Con Meredith y Derek que ven cómo se esfuma cualquier posibilidad de recuperar a Zola. Crueldad doble en el caso de la Dra. Grey que, junto a Karev, ve peligrar su propia vida y se halla impotente ante una situación extrema.

Por último, el 8×09, es cruel con nosotros, los espectadores, que deberemos esperar – probablemente hasta enero – para cerrar las tramas que han quedado abiertas, y de qué manera.

Acabamos aquí el repaso del que es, con mucho, el mejor episodio de lo que llevamos de temporada. Se me quedan algunas cosas en el tintero: la trama de Callie y Avery, los sentimientos que la pérdida de Zola provocan en Derek y Alex… Historias que tendrán una continuidad y que, seguro, podremos tratar en próximos episodios. Si no, siempre tenemos los comentarios para opinar sobre ellas.

Es vuestro turno, ¿qué os ha parecido Dark Was the Night?

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4.5
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