Review Anatomía: Bad Blood

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A lo largo de nuestras vidas sufrimos cambios, para bien o para mal. Algunos a raíz de las decisiones que tomamos y otros externos, sobre los que no tenemos ningún tipo de control. De este tema saben mucho nuestros protagonistas, porque los llevan sufriendo desde hace nueve temporadas. El último cambio les ha llegado en forma de Gran Hermano (¡Pobres…!) Aunque alguna ventaja ha tenido. ¿Ventaja? ¿Qué dices Verónica? Tras el salto lo explico.

La doctora Alana Cahill continua con su tarea en el hospital y para ayudarla se han instalado cámaras en las habitaciones de los pacientes, a través de las cuales otro doctores observan el trabajo de los nuestros. Como es normal, todos están “encantados” con la idea. Sino que se lo pregunten a Cristina y Leah. Ellas han sido las principales protagonistas de este Gran Hermano hospitalario, junto con su paciente, un chico testigo de Jehová. Para ser honestos, mi conocimiento sobre las personas que son testigos de Jehová se reduce a: Esas personas a las que no les hago demasiado o ningún caso cuando me las cruzo por la calle o llaman a mi puerta los domingos por la mañana, e intentan darme un panfleto donde normalmente suelen poner cosas como “Dios te puede salvar” y cosas por el estilo. Con lo cual desconocía por completo el hecho de que su fe les impide recibir transfusiones de sangre. La reacción de Leah ante este asunto es el reflejo de lo que muchos de nosotros pensamos en ese momento al respecto. No me considero una persona religiosa, pero si respeto que cada uno crea en lo que quiera creer, mientras no haga daño a nadie. Por un lado me parece bien que si crees en algo, sea consecuente con ello y no lo apliques sólo cuando te conviene. Pero también pienso que las religiones no pueden quedarse estancadas en el pasado. La vida evoluciona y creo las religiones deberían evolucionar con ella. Tendrían que actualizar ciertos aspectos como las aplicaciones de nuestros móviles. No digo que lo hagan con tanta frecuencia como las apps, pero si de tanto en tanto.

En fin, el caso es que al final no se obra el milagro y el chico termina muriendo, con la cara de impotencia de sus médicos. Aunque ganas no le faltaron a Leah para salvarlo. Yo entiendo que es novata, pero chiquilla ¿cómo se te olvida que hay una cámara con una persona observándote? Por suerte para el hospital, aquí es cuando viene la única ventaja que ha tenido el instalar la cámara, el médico estaba observando para evitar que Leah cometeria una negligencia, que no me quiero imaginar que le hubiera supuesto al hospital. Como si no tuviera ya suficientes problemas… Espero que Leah haya aprendido la lección. Si Yang te dice que no hagas algo, no lo haces y punto.

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Por otro lado, Webber, Bailey y Grey pasaron el día compitiendo para ver a quien se le daba mejor realizar la nueva técnica para operar una hernia. Fue divertido verlos competir y sus reacciones cuando uno conseguía hacerlo mejor que los demás. Aunque en esta parte del capítulo nos llevamos un susto con Meredith cuando sale de la sala porque aparentemente no se encontraba bien. Menos mal que estaba ahí Miranda para tranquilizarla a ella y a nosotros: tu bebé está donde patadas. ¡Meredith por favor! no nos vuelvas a dar estos sustos… Webber por su parte, no estaba muy contento con la nueva técnica y decide enseñarle al instructor su propia técnica. Esto provoca el estadillo del instructor y que salga de su boca algo así como “los pacientes no son lo más importante”. WTF??!!! Después de esto no me extraña nada que no volvieran a dirigirle la palabra. En serio, ¿de dónde se han sacado a ese tío?

Mientras tanto, en otra parte del Seattle Grace-Mercy West se encontraban Callie, Arizona y Alex tratando de convencer a una adolescente para que se levantara de su cama. Por decirlo de una manera suave, la chica no era fácil de tratar. El motivo, su operación de cadera que echa por traste todos sus sueños y planes de futuro. Otra cosa no, pero labia tenía un rato. Ni Karev ni Torres consiguen resultados. Robbins, aun sin éxito en su primer intento, consigue hacerla reaccionar. Nada como decir las cosas claras y bien dichas para conseguir resultados, yo también me hubiera levantado. Si alguien lo podía conseguir era Arizona, ya que todos sabemos que ha pasado y sigue pasando por algo parecido.

Otros doctores que han estado ocupados han sido Derek y April. Parece que las palabras de Bailey a Derek en la reunión del pasado capítulo hicieron mella en él, y junto con April se pasan todo el episodio intentando salvar Urgencias. Lamentablemente, todo este esfuerzo es en vano, ya que la doctora Cahill nos informa que lo que realmente está haciendo es dejar el hospital lo más presentable posible para poder venderlo. ¡Menudo chasco se llevan todos! Tras haber ayudado a Owen en la operación, esto era lo último que me esperaba la verdad. Pero bueno, sabemos que siempre tiene que haber un malo, alguien a quien echar las culpas de las cosas malas que pasan y ella tiene más que asumido ese papel. Llega a dar un poco de lástima cuando Jackson entra en el quirófano, sin saber de su presencia en él, diciendo todas esas cosas sobre ella.

Tras esto, ya sólo nos queda preguntarnos lo siguiente: ¿quién será el comprador? Probablemente sea alguien que no conozcamos. Pero ¿y si lo fuera? Espero que lo averigüemos pronto.

En fin, este Bad Blood ha seguido la estela de los dos capítulos anteriores, es decir, correcto sin más. Estoy deseando saber que nueva locura estará preparando Shonda para la recta final de la temporada. Pero hasta que eso llegue, aquí seguiremos comentado. Y hablando de comentar, la sección de comentarios os espera justo ahí abajo. Os espero.

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