Review Anatomía: Adrift and at Peace

Review Anatomía: Adrift and at Peace

La Navidad llega cada año antes, es la frase estrella de estos días. Con el mes de diciembre llegan las luces de Navidad, las películas de sobremesa tipo ¡Vaya Santa Claus!, los villancicos en el centro de la ciudad, el amigo invisible, las cenas de empresa… En el caso de Anatomía, Adrift and at Peace es el episodio navideño de esta temporada y el último hasta 2011. Un episodio con villancicos, espumillones y ese aroma de nostalgia tan típico de estas fechas, ¿lo comentamos?

No me gustan los episodios navideños, así en general, sobre todo si llegan demasiado pronto. No obstante, estoy bastante satisfecha con Adrift and at Peace ya que la decoración navideña es más bien circunstancial. No se parece Holidaze, donde nos juntaron Acción de Gracias, Navidad y Fin de Año a finales de noviembre y eso es de agradecer.

Podríamos decir que Adrift and at Peace gira en torno a la recuperación de Cristina. Al menos lo hacen las dos tramas más potentes: la del día de pesca y la de la guerra entre Owen y Meredith. Empecemos con Hunt y Grey. Los doctores no han sido nunca buenos amigos, siempre ha habido un cierto recelo de Meredith hacia Owen, primero por el trauma del Dr. Hunt y las consecuencias que tenía para Cristina, luego por los sentimientos del doctor hacia Teddy y ahora por la forma en la que está llevando la situación, boda express incluída. El conflicto está siempre presente entre ellos dos y, esta vez, ha llegado a un punto de no retorno. Las opiniones de lo que es bueno para Cristina son radicalmente opuestas y la forma en la que han salido a la luz ha sido muy acertada: en la sala de operaciones no se trataba del paciente sino de Cristina, las discusiones son por ella. Meredith interviene demasiado y él no está dispuesto a que lo cuestionen.

EnemigosEnemigos

Es difícil ver como un ser querido se echa a perder, como se mete en una espiral de la que es complicado salir pero si algo queda claro en esta trama, es que ninguno de los dos tiene un plan: Meredith presiona a Owen para que haga algo y él no sabe cómo actuar. El clímax de esta historia llega con la discusión que tienen en el quirófano: Una conversación franca, en la que ambos se dicen lo que piensan el uno del otro y se echan la culpa mutuamente. En mi opinión, están siendo un obstáculo para Cristina. Por suerte, Derek si tiene un plan, uno que da resultado.

Ya llevo semanas diciendo que me convence la relación Derek-Cristina y creo que en este episodio queda claro que ha sido un giro acertado. La clave del día de pesca de los nuevos amigos está en la conversación que mantienen en medio del lago. Un diálogo que resume a la perfección los últimos meses de Cristina: ella quiere hacer algo, está impaciente por recuperarse, su mente está siempre activa, no se ha dado tiempo para dejar su mente en blanco y dejar que sus sentimientos la inunden. Como se suele decir, cuando dejas de buscar algo, aparece, en el caso de Cristina, aparece en forma de trucha de 12 kilos. La escena que pone fin a esta historia, en la que sujeta su captura mientras le hacen una foto, me ha parecido exquisita. Por fin, Cristina se libera, expresa sus emociones, llora porque ha conseguido dejar de pensar, ha logrado, aunque sea por unos instantes, alejar a sus fantasmas y conseguir algo por sí misma. La mirada de Derek pidiéndole al pescador que fotografíe el momento es enternecedora. En toda esta historia McDreamy ha sido el único que se preocupaba por el estado de Cristina y sólo por eso. En el caso de Owen y Meredith no está tan claro, creo que, en ocasiones, pensaban más en mitigar su sentimiento de culpa que en ayudar a Yang con su trauma.

AyudaAyuda

La pregunta ahora es si Cristina volverá al hospital o encaminará su vida hacia otro lado, lo que está claro es que ahora ya está en su mano, sabe que es posible dejar de sufrir y seguir adelante. No tengo ninguna duda de que Derek seguirá a su lado al estilo McDreamy: Dándole espacio y apoyo en su justa medida.

Vayamos a otras tramas, por ejemplo, la de Teddy. Durante estos meses la Dra. Altman no ha destacado precisamente y parece que en este episodio puede estar la clave para que la brille en lo que queda de temporada. En esta trama es donde se hace evidente el aroma a nostalgia al que hacía referencia en la entradilla: Teddy se siente perdida y fracasada, tanto en el plano personal como en el profesional, un estado que se resume en una frase: “necesito hacer algo bueno hoy”. No sé si un matrimonio relámpago es en lo que pensaba en un inicio pero no me parece un mal final. Debo reconocer, no obstante, que primero en que he pensado al ver el final esta historia es: ¡No! ¡Otro Denny e Izzie no! Y es que la premisa es la misma: una doctora que se extralimita en sus funciones para salvar la vida de un paciente, pero en el caso de Teddy no hay sentimientos previos así que le doy el visto bueno. Eso sí, espero que no se convierta en la misma historia porque Denny Duquette solo hay, y siempre debería haber, uno.

Vayamos por el trío Avery, Kepner y Lexie. Una trama algo sosa que saca a la luz, de nuevo, la parte más competitiva y odiosa de April, un personaje que, en mi opinión, tampoco acaba de cuajar. Por otra parte, no sé porqué últimamente nos presentan a estos tres personajes en pack ya que ni siquiera son residentes del mismo año y tampoco son amigos íntimos.

Esta trama nos regala, sin embargo, dos grandes historias: la primera es el genial día de Miranda Bailey y la segunda es el beso de Mark y Lexie, empecemos con ellos. Hace dos semanas ya vimos que la solución anti-nostalgia a la que habían llegado Mark y Callie no era demasiado efectiva y en este episodio le dan carpetazo en el minuto uno. Callie aún extraña a Arizona y Mark a Lexie. McSteamy se pone manos a la obra para recuperar a la pequeña Grey y finalmente lo consigue. La trama en si no tiene más, no es brillante, no es espectacular, pero que Mark y Lexie se den una nueva oportunidad, para mi, es una buena noticia. Dejando aparte que soy una fan incondicional de esta pareja, ambos personajes mejoran juntos. La cruz de la moneda se la lleva Avery que se va con cara de perrito abandonado cuando ve a la pareja besándose de nuevo.

En cuanto a Callie, es un personaje que tampoco se ha lucido en lo que llevamos de temporada y a lo largo del capítulo sigue en esta línea: Sosa y predecible. El abandono de Karev se veía venir y los constantes “soy increible” ya no son originales. Lo que no me esperaba es su reacción a la vuelta de Arizona y no puedo más que aplaudirla. Estaba segura de que la doctora se lanzaría a los brazos de su amada al verla entrar por la puerta pero, afortunadamente, no ha sido así. ¡Bravo por el portazo de Callie! Ya era hora de que se hiciera valer.

De vueltaDe vuelta

He dejado a Miranda Bailey para el final de esta review porque estoy completamente enamorada de este personaje. Bailey es, en mi opinión, la que mejor ha estado esta temporada, no ha habido un solo episodio en el que haya patinado. En Adrift and at Peace Miranda tiene, al fin, un día perfecto: encuentra la forma de reducir los casos de fístulas y un nuevo interés amoroso: Eli, un guapo enfermero que le da la clave de su éxito médico y que va a ayudarla a olvidar a Ben de una vez por todas. La alegría de Miranda es contagiosa, parece una niña pequeña: bailando, riendo, jugando… Genial Miranda Bailey y espectacular Chandra Wilson que se lleva un 10 esta temporada.

Antes de acabar quiero lanzar una pregunta al aire: ¿Era necesario que todas las canciones del capítulo fueran villancicos/cantos navideños? Creo que le han restado intensidad a varias escenas.

Hasta aquí el 2010 de Anatomía de Grey, ahora toca esperar unas cuantas semanas para ver cómo continúa todo por el Seattle Grace. Los parones son un buen momento para hacer balance de lo que llevamos de temporada. El mío es muy bueno: una temporada regular, sin altibajos, que ha mantenido un nivel digno a lo largo de estos diez episodios. Como dije en otra review, esta temporada he recuperado ese nudo en el estómago al final de los episodios, aquel que me hizo engancharme a Anatomía de Grey. ¿Qué os está pareciendo a vosotros? ¿Y qué sensaciones os deja Adrift and at Peace?


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