Review Alcatraz: Paxton Petty

La tardanza en la review de esta semana es un excepción, un viaje. Como hasta ahora, se publicarán a mucho tardar los miércoles. Paxton Petty es el preso que nos presentan en este sexto capítulo. Un ingeniero verterano de la guerra de Corea que en los 60 se dedicó a plantar minas a diestro y siniestro. Un capítulo interesante sobretodo porque conoceremos un poco más de la relación entre Lucy/Dra. Singupta y el Sam Neil-Hausser jovenzuelo…

De los capítulos que llevamos hasta el momento, éste es el que mejor comienzo tiene. Año 1960, cómo ya sabíamos por la premiere, Sam Neil- Hausser es un jóven policía encargado de los casos y de  transportar presos a Alcatraz, en este caso a Paxton Petty. Cuando llegan a la isla, la cúpula directiva de la prisión esta esperando en el muelle al delincuente del momento y Hausser queda prendado de la belleza exótica de la Dra. Singupta. Tímidamente intenta entablar conversación con ella ofreciéndole transporte para regresar a tierra, a lo que ella responde dándole menta para las náuseas del viaje. Esta escena llena de tensión romántica enlaza perfectamente con el presente gracias a “Those foolish things” de la inconfundible Billie Holiday – muy buen gusto- que suena en la habitación del hospital donde Lucy/ Dra. Singupta sigue en coma. La médico informa a Hausser que no solo no mejora sino que tiene el deseo de DNR, do not resucitate, para entendernos: se muere.

Mientras tanto, Petty reaparece en escena camuflando varias minas terrestres por la ciudad. Un primer estallido alerta a nuestro equipo que reconoce su estilo y sale a buscarlo. Petty, ingeniero veterano en Corea, como ya habíamos comentado, fue sospechoso de asesinar niños en Wonju con minas estadounidenses reasignado al destacamento del cementerio de Presidio durante la investigación y finalmente condenado por una corte marcial a 5 años en prisión. Cuando salió, cabreado con el mundo, comenzó a plantar minas por San Francisco. Cuando Madsen ve la foto de Petty, reconoce a un mirón en la escena del crimen, corre tras él y le apunta con la pistola. Momento de tensión, Petty se gira y tiene un bomba antigua entre las manos, la activa y la deja rodar hacia Madsen. Mientras esta se recupera del traumatismo, se produce una interesante conversación con Hurley-Soto sobre la procedencia de las armas de los presos reaparecidos. Se creía que Petty consiguió las bombas en el Presidio en los 60 pero ¿quién le suministra bombas antiguas en la actualidad? ¿Los mismos que a Hastings y Sylvain? Un facilitador, como Lex Luthor concluye Hurley- muy en su línea, que tiene su punto.

Interrumpiendo la conversación aparece Tanner, un artificiero “amigo” de Madsen – el atractivo Eggs de True Blood (Ai Omá) segundo actor de la serie en dos capítulos consecutivos, curioso- produciéndose un enfretamiento entre machos alfa con Hurley (¿?) Con la autopsia se nos presenta otro nuevo personaje: Nikki, la forense. Con flechazo romántico de Hurley incluido, cuando se quita la bata y deja a la vista una camiseta de Sandman. Bastante, por no decir, muy forzado. En los cuerpos encuentra una metralla especial, fragmentos de una medalla conmemorativa militar.

Por otro lado vemos como Sam Neil-Hausser abre un baúl donde guarda los recuerdos de su etapa policíaca en los 60: fotos de Lucy/Dra.Singupta y él juntos en un restaurante y el expediente de Petty junto a unos papeles con varias palabras marcadas. Flashback al pasado. Petty esta siendo torturado- o como ellos dirían interrogado- en un bañera con hielo por el Dr. Milton y el Alcaide, para descubrir el paradero del resto de las bombas. Tras no conseguir ningún resultado, prueban con la terapia “moderna” de Lucy/Dra. Singupta. Tapado con un manta y tomando un té, que la doctora le ha preparado, Petty advierte que ya le han avisado de los juegos mentales de Alcatraz y no va a tomarse ninguna píldora. Ahi descubrimos que la doctora no es tan buena como parecía, no olvidemos que estamos en los 60 y la psiquiatria “moderna” era bastante atroz aún, diciéndole que la píldora que tiene es menta, que ya lo ha drogado con el té. Bastante sedado, y tras un electroshock, Petty termina cantando una canción de cuna. Para averiguar el origen de esta canción, la doctora habla con el abuelo Madsen – que siempre esta en el ajo- veterano de Corea también, y surge nuevamente nuestro tema estrella: la sangre del abuelo Madsen y su importancia.

El nuevo dato que nos aportan es que él tampoco sabe porque se pasa tantas horas en la enfermería, información que quiere a cambio de desvelar el origen de la canción. Una canción de cuna coreana, en la que varias palabras clave sirven para recordar el paradero de las minas. Enlazamos con el presente y las notas de Hausser con palabras marcadas clave, que ya sabemos son la canción de cuna que Petty cantaba y los lugares donde había puesto las bombas en los 60. Que no tendría mayor importancia para el presente sino fuera porque existe un segundo verso de la canción, en el que coincide la palabra Pine, la calle donde se ha producido la primera explosión en 2012.

La medalla conmemorativa que se encuentra en las minas de Petty, es una Estrella de plata, el tercer galardón en importancia. Por ello, no puede conseguirse fácilmente, así que o esta en posesión de los familiares o enterrada con los soldados. Cementerio y militares, asociación rápida: el Presidio, donde Petty fue destinado del 54 al 52 mientras era investigado por sus crímenes de guerra. Cuando Madsen y Hurley llegan allí, no encuentran ninguna tumba alterada, pero caen en la cuenta que quizá tanto la medalla como las bombas sean aún las de los años 60 que se creía que Petty había conseguido del Presidio y que nunca fueron encontradas, que mejor sitio para esconderlas pues, que un Mauseleo en el mismo Presidio. Exactamente, encuentran el arsenal escondido allí dentro, preparado para la próxima explosión camufladas las bombas con varios elementos: caucho artificial y spray color arena recién pintado.

La dos palabras restantes son Windward y Sunset, mientras Madsen y Hurley cotejan el binomio caucho-Winward, Sam Neill-Hausser coteja por su cuenta Arena-Sunset: una escuela y una playa, respectivamente. El parque esta despejado, pero en la playa Sam Neill encuentra a Petty colocando las bombas en la arena, se acerca sigilosamente por detrás y le apunta con la pistola – segunda vez- pero cuando avanza para ponerle las esposas, pisa una mina.

Mientras, Madsen y Hurley estan de guardia delante del parque esperando a Petty, que no tarda en aparecer. Madsen le apunta con la pistola – tercera vez- y por fin consiguen esposarle, pero Petty tiene un arma secreta: un Sam Neill en peligro en paradero desconocido.

De vuelta al laboratorio de Alcatraz, se produce otra de las conversaciones interesantes del capítulo, primero porque nos desvela lo que ya íbamos intuyendo, los presos se duermen en 1960 y despiertan repentinamente en 2012 y segundo, porque nos enteramos que la presencia de Lucy/ Dra. Singupta en Alcatraz no ha trascendido a la actualidad, ya que cuando Petty le dice a Hurley que recibió un trato especial por parte del Alcaide y su loquera,  Hurley contesta que no habían mujeres doctoras en Alcatraz. Misterio. Pero cómo no, la conversación es interrumpida en el momento de la revelación por Madsen , que encuentra los versos de la canción y asocia la palabra restante Sunset a la pintura color arena de las minas con la que aún tiene el dedo manchado.

Interesante flashback a los 60, Lucy/ Dra. Singupta ha descifrado el código de la canción, una palabra de cada verso de la canción de cuna es el lugar de una bomba de Petty, como ya sabíamos, pero aún queda una cuarta palabra twin trees , una cuarta bomba que nunca encontraron. Cuando el reacio Doctor Milton se acerca a felicitarla por su descubrimiento, ésta le pregunta sobre la sangre del abuelo Madsen. No hay respuesta, pero si un cierto tono de amenaza, sobre los límites que puede cruzar.

Madsen y Hurley encuentran a Sam Neill-Hausser en Sunset Beach. Petty ha cambiado el tipo de bomba y liberarlo será algo más complicado, Tanner tendrá que improvisar. Y claro, ocurre lo que nos temíamos, que no nos dejarían difrutar mucho tiempo del guapo Tanner, primer y último episodio para él. Lleno de ira, Hausser se enfrenta a Petty, le dispara en las piernas y le dice que descifraron su código, incluído el Twin Tree y nadie resultó herido. Petty le dice que no puede ser, que plantó la bomba en el Monte Sutro en un camino muy transitado, a lo que Sam Neill le responde que esa tierra fue vendida al gobierno, así que nadie ha pasado en 50 años, pero que gracias por decirle donde buscar.

Vuelta a los 60, la Lucy/Dra. Singupta se acerca a la comisaría a preguntarle al jóven Hausser si ha encontrado ya el Twin Tree, este le responde que no, pero que seguirá buscando, y ella le dice que puede empezar por invitarla a cenar mientras tanto. Muy bonito, la verdad. De ahí la importancia de encontrar esa última ubicación de la mina, la promesa a su querida doctora. Sam Neill en el presente, va al hospital, y le cuenta que por fín la ha encontrado, la coge el brazos al estilo Guadaespaldas- desgraciadamente de actualidad, grande Whitney– y se la lleva del hospital al nuevo Alcatraz: ¿Sabes como funciona? -le dice al Doctor Milton– Pues arréglala.

Personalmente, diría que es el episodio que más me ha gustado hasta al momento. Aunque no tiene como otros un chiffhanger final impactante, la forma de enlazar pasado y presente con el romance Singupta-Hausser hace que el capítulo sea más redondo y, sobre todo, más interesante, además de entender por qué él esta tan afectado cuando disparan a la doctora, que hasta el momento no nos importaba. Si le sumamos que el personaje de Petty, y sobre todo el actor, es carismático, en conjunto el capítulo gana en calidad. Love is in the air en estas fechas, amigos.

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3
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