Review Alcatraz: Johnny McKee

Si en el capítulo anterior hacíamos un alto en los misterios y las preguntas para centrarnos en  historia personal de Sam Neill y Lucy/Dra.Singupta,  este nuevo capítulo retoma la dinámica que llevábamos hasta el momento: preso, su historia en Alcatraz, y pistas sobre la trama central. Jonnhy McKee, condenado por envenenar con cianuro a 42 ex-compañeros de su instituto, la mayoría hombres, reaparece en un discoteca con unos cócteles tóxicos para unos machitos asiáticos de despedida de soltero – y viéndolos, no nos extraña…

Comenzamos donde lo dejamos, con Lucy-Dra.Singupta en coma en la nueva Alcatraz, a la espera del tratamiento milagroso de nuestro querido Earl, el Dr. Beauregard. Después de Kit Nelson con una bala en la cabeza y del fix her de la semana pasada, cabía mucha especulación alrededor de ese extraño método para revivir gente ¿Tendría algo que ver con la sangre del abuelo Madsen? a lo Heroes -como ya comentamos- ¿ Clones de los criminales más peligrosos que se pueden reparar? Todo posible. Por eso ha sido un poco decepcionante ver como la doctora sigue igual, y los métodos que explica Beauregard que no funcionan para reanimarla son electroshock, acupuntura… sinceramente esperaba que: o se mantuviera el misterio, o empezaran a explicar ese extraño método. Pero no, la recomendación es hablarle, como a cualquier otro paciente en coma.

De esta escena por tanto, lo máximo que podemos extraer es : que el electroencefalograma de Lucy/Dra.Singupta está activo, soñando – dice. Y una frase del doctor cuando habla del presente: in our, so called, reality , que puede no ser nada, o indicar que hay dos realidades paralelas ¿sueño y depertar?¿Alcatraz y 2012?

Año 1960. Patio del recreo. Un pez gordo de la cárcel, Mikey Cullen, quiere que McKee asesine a otro preso, que está interfiriendo en su negocio de venta de cuchillos, por él. Éste acepta a regañadientes. Se acerca al preso, que controla la librería, y tras venderle el cuchillo más afilado, lo invita a acudir a ver el western que proyectan en la cárcel más tarde, entendemos que para terminar el encargo.

Mientras, en el presente, el asesinato en la discoteca, lleva al equipo a hablar con el dueño, que reconoce a McKee como su barman y les da su dirección de contacto. Aunque cuando llegan no hay ningún edificio, la dirección no es totalmente falsa, es una suma del número de su celda 142 y la franja del bloque de celdas dónde estaba: Broadway, información que nos trae de vuelta a nuestro querido Jack Sylvane, que era su vecino de celda.

Antes, revisan la caja de McKee que contiene: un tarro con bichos petrificados, libros de Julio Verne, artículos de the future is now y de su matanza en la reunión de antiguos alumnos, que declaró homicidio justificado por acoso, y una foto de una jóven con la cara quemada, Ginny.

Cuando Madsen le explica a Sam Neill que necesita hablar con Sylvane, con tanto secretismo en la construcción de la nueva Alcatraz, creía que habría más conflicto o tensión, que se negaría tajantemente o  buscaría alguna excusa para no juntarlos , pero se soluciona yendo él, sin oponerse mucho, a por Jack y llevándolo al  laboratorio, sin que Madsen se extrañe de que no le de ninguna explicación  sobre en que cárcel esta. Ya decíamos que no era creíble que una policía con carácter y tan sagaz, como se supone que es Madsen, no cuestione más la órdenes y sobretodo la desinformación en su investigación del día a día. Aunque sacó un poco de carácter en Cal Sweeney , parece que no lo han corregido y sigue chirriando.

La conversación con Sylvane, además de alegrarnos la vista, tiene dos momentos destacables al margen de la historia de McKee: del que se nos cuenta que siempre iba con un tarro de insectos que morían por una planta que cogía en la isla: Bella Dona – olé el lumbreras que plantó una planta venenosa en un cárcel con asesinos- y que tuvo una novia llamada Ginny, la chica de la foto, que lo besó en el instituto y lo marcó para siempre.

Primero, pregunta que si lo llevarán otra vez con el Dr Beauregard si no coopera. Nuevo dato. Hasta el momento sólo el abuelo Madsen pasaba por la enfermería debido a su sangre. Ahora sabemos que Sylvaine también lo hace. Relación en ese sentido no tiene, porque tanto Sylvane – en esta conversación justamente- como el resto de presos, han preguntado sobre Madsen y su sangre. ¿Estan analizando a los presos para conocer el funcionamiento del salto de Alcatraz al presente? pero si es así y no lo saben ¿Cómo estan en la actualidad el Dr. Beaugurad y la Dra. Singupta sin envejecer? ¿Será que lo que quieren y no saben es cómo volver? ¿Es ese el propósito de las llaves, el salto a la inversa?

Segundo: Cuando Madsen le pregunta por su abuelo, Jack le comenta lo de la sangre y vuelve a mencionar la puerta secreta debajo de las celdas de aislamiento -que ya vimos en Cal Sweeney e imaginamos que podría ser la conexión entre pasado y presente. Parece ser que el abuelo Madsen hablaba mucho de ella, un motivo más para pensar que la sangre y el misterio de Alcatraz estan relacionados.

Mientras el equipo busca proveedores de Bella Dona en la ciudad, McKee ha encontrado un nuevo puesto de trabajo como “chico de las toallas” en una piscina de alto standing. Claro esta, los socios son bastante estúpidos. Así que, McKee envenena el agua de la piscina con un nuevo veneno y mueren todos. La dirección de envío de la Bella Dona es el instituto abandonado, donde ha preparado Fosgeno, un arma utilizada en la 2ª Guerra Mundial, gas a temperatura ambiente y diluible en agua. Al lado de la fórmula química aparece la frase, the future es now , como el título del artículo que encontraron en su caja, que hablaba sobre el metro que iba a pasar por debajo de la bahía y conectar San Francisco con Oakland. Siguiente envenenamiento: metro de San Francisco, lleno de hinchas de de los Golden State Warriors. Por suerte, nuestro equipo llega a tiempo de salvarlos y capturar a McKee.

1963. Sala de proyecciones. McKee, que lleva consigo el cuchillo con la punta envenenada, le ha guardado el asiento de delante al bibliotecario. A su lado, Cullen le amenaza para que termine el trabajo, a lo que McKee responde que espere al gran final de la actriz. Cuando se acerca el momento, se reclina con el cuchillo hacia adelante. Termina la proyección y McKee le pregunta al bibliotecario, que esta muy quieto, si ha valido la pena la película. Momento de suspense, y se gira. No lo ha envenenado. No puede decir lo mismo Cullen, sentado a su lado inmóvil con espuma en la boca. A nadie le gusta un matón.

Desde el principio ya intuíamos que la motivación de McKee era ser el justiciero de todos los matones que se encontrara a su paso, desde el instituto hasta la actualidad. Lo que no sabíamos es si era por haber sido un geek de química o por su novia Ginny y su aspecto. Tras unos cuántos intentos, finalmente la Dra. Singupta obtiene una confesión: el comienzo de todo fue que ese momento especial que para el fue el beso de la guapa Ginny, que tan emocionado contaba a Sylvaine, no fue más que un engaño. Ginny estaba compinchada con los chicos del equipo de fútbol, que cuando lo besó, encendieron las luces, se rieron de él, y le tiraron petardos, explotando uno de ellos en sus partes dejándole monórquido. Su venganza, quemar el rostro de Ginny y envenenar al equipo de fútbol en la reunión de ex-alumnos.

Chiffhanger final, Hausser se acerca a la celda de Sylvaine que le pregunta porque tiene que permanecer en la cárcel, si no es el mismo de antes, ha cambiado. Ya no sueña.
Durante el sueño, hay actividad mental. Se activan diferentes estructuras cerebrales que dotan de las características que conocemos a los sueños: en fase REM sueños cinematográficos y en la fase NREM, sueño profundo, abstractos. Pero siempre hay sueños en el ser humano. Esta declaración de Sylvaine puede reconducir el misterio hacia la naturaleza de esos presos, y que podría causar que dejen de soñar. Si es que no son de naturaleza humana, fortaleciendo la teoría de los clones o androides en su versión más ciencia ficción, o si la clave esta en que el proceso de salto temporal produce ese efecto secundario- personalmente me decantaría por esta última aunque médicamente tendría difícil justificación. Iremos viendo y concretando…

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2.5
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