Review AHS: Unholy Night

En estas fechas en las que prácticamente todas las series se empeñan en preparar sus propios episodios conmemorativos (Halloween, Acción de Gracias, Navidad…), AHS no pierde la oportunidad de hacer lo propio. Al fin y al cabo, no lo olvidemos, la serie no deja de ser una parodia de las creencias populares americanas, aunque ese espíritu estuviera más presente en la temporada anterior. Sin embargo (y, por suerte), la visión que ofrece esta serie de dichas tradiciones dista mucho de lo que estamos acostumbrados a ver. Y eso se agradece muchísimo… ¿Vemos cómo se presenta la navidad en Briarcliff?

Siguiendo con la tónica general, hoy toca conocer a un personaje nuevo, otro “habitante” de Briarcliff al que aún no habíamos tenido el placer de ver: Leigh Emerson, un asesino muy peligroso que, disfrazado de Santa Claus, asesinó a 18 personas en una misma noche allá por 1962. El motivo por el que aún no le conocíamos es que, por orden de la hermana Jude, este psicópata se encontraba encerrado en una celda de aislamiento. Una buena excusa, sin duda, para introducir a nuevos personajes que no conocíamos desde el primer momento. Aunque, todo sea dicho, a mí me gustaría volver a ver a Pepper antes de que acabara la temporada.

El caso es que el nuevo personaje es bastante peculiar. Por una parte, hay que decir que está interpretado por Ian McShane. Y, como no podía ser de otro modo, el actor juega al nivel que se esperaba de él. Sin embargo, tengo que decir que el personaje en sí no me ha cautivado demasiado: al verle tan limitado a la temática navideña me ha parecido muy poco creíble. Su aparición “navideña” resulta demasiado forzada, ¿no?

Sin embargo, como miembro de Briarcliff, parece inevitable que Mary Eunice se acuerde de él para las navidades. Y es que la monja, que ahora gobierna el hospital sin que nadie le haga sombra, ha decidido celebrar estas fechas pese a la prohibición que, el año anterior, impuso la hermana Jude. Su falta de planificación se ha suplido con imaginación y un toque de humor negro bastante interesante: pocos habrán evitado soltar una carcajada al ver la manera en la que la monja ha adornado su peculiar árbol de navidad. Y lo mejor, quizás, hayan sido las alabanzas de Monseñor Howard al contemplar su trabajo. Me ha encantado la manera en la que han jugado con la ironía en esas escenas.

Por otra parte, el hecho de que Mary Eunice haya recurrido a Leigh Emerson no responde únicamente a su renovado espíritu navideño: su auténtica finalidad es la de quitarse de en medio a dos personajes que le pueden provocar dolores de cabeza: Fran y Jude.

Librarse del guardia no ha sido demasiado difícil. Frank, lleno de remordimientos por haber disparado a Grace en el episodio anterior, comparte con Arden su deseo de confesar su culpa y, a la vez, denunciar la aparición de la criatura que irrumpió en la cocina. Arden, por supuesto, no puede correr el riesgo de que su “trabajo” quede al descubierto, y así se lo explica a Mary Eunice. El resto del plan corre a cargo de la monja, que, bajo la mirada atónita de Emerson, no duda a la hora de cortarle el cuello al pobre guardia. Me da pena perder a un secundario como Frank, que se mantenía apartado de todas las conspiraciones principales, pero que se mantenía firme en sus obligaciones.

Por otra parte, Frank no es el único que, en este episodio, se ha inmiscuido en la tarea de Mary Eunice: tras el descubrimiento de la semana pasada, Jude ha regresado con fuerzas renovadas dispuesta a acabar con el espíritu demoniaco que se encuentra ahora al frente de Briarcliff. Si bien le gustaría poder liberar a la pobre Mary Eunice, parece que no le temblaría el pulso si, llegado el momento, tuviera que matarla para así poder acabar con el demonio que se ha apoderado de su cuerpo.

Tras una primera incursión que resulta ser totalmente improductiva, Jude regresa al convento del que salió, tratando de encontrar allí la manera de volver a ponerse a las riendas de Briarcliff. Y allí encontrará al más inesperado de los aliados: Arthur Arden, que la visita confesándole que no soporta ver en qué se ha convertido Mary Eunice, y que le propone una alianza para acabar con la dominación de la joven monja.

Aunque, según habéis puesto en los comentarios, muchos le visteis las orejas al lobo con facilidad, yo reconozco que me creí por completo el engaño de Arden. Y fue precisamente por la escena en la que el médico le regala los pendientes a Eunice. Unos pendientes con una cruel historia detrás que no consiguen que la monja se estremezca siquiera al oír las crueles palabras de Arthur. Y es que, ahí, da la impresión de que el propio médico se decepciona al ver que la monja no siente nada ante su relato. Pero, como descubrimos más tarde, no es sino una estratagema de Arthur para demostrarle a Eunice que tiene todo su apoyo al frente de Briarcliff.

Está claro que, de haberlo querido, Mary Eunice no habría tenido ninguna dificultad a la hora de acabar con Jude. Sin embargo, no sabemos muy bien por qué, decide dejar esa tarea en manos de Emerson. Es cierto que el temible Santa Claus también tiene un gran deseo de venganza contra la monja, pero esa decisión es algo de lo que Eunice se arrepentirá: si Jude puede presumir de algo, es de ser una luchadora, y en este episodio lo ha vuelto a demostrar una vez más. Donde otros se habrían achantado o incluso rendido, Jude saca fuerzas de flaqueza y, aprovechando un despiste de su torturador, consigue librarse de él. Así matamos dos pájaros de un tiro: nos quitamos de en medio a Emerson (que siempre llevó colgado el cartel de personaje episódico) y volvemos a darle poder a Jude. Aún seguimos confiando en que acabe con la alianza de Mary Eunice y Arden…

En otro orden de cosas, este episodio ha dado menos importancia a la historia de Lana. A pesar de ello, se ha producido un avance muy importante: Kit ya sabe lo que le ocurrió a Lana, y ambos son conscientes de que el verdadero enemigo es el doctor Thredson. Por ahora la situación parece muy esperanzadora: Bloody Face está atrapado, y da la impresión de que nadie va a ayudarle a salir de ahí. Quizás sea la primera vez en toda la temporada en la que a Lana que le han ocurrido más cosas positivas que negativas. Y eso es algo a lo que no estamos acostumbrados. ¿Cambiará la cosa en el próximo episodio? Por ahora, nos quedamos con la promesa de venganza de la periodista al asesino: One day, I’ll bury you.

Pero no nos confiemos: en American Horror Story las cosas no tienden a solucionarse de manera feliz, así que no podemos cantar victoria antes de tiempo. Ahora que Thredson ha limpiado su casa centímetro a centímetro, no va a ser tan fácil inculparle de sus crímenes. Además, un oscuro presagio que ya hemos comentado parece seguir cobrando forma: hoy hemos visto cómo Lana tiene vómitos sin causa aparente. ¿Está realmente embarazada de Thredson y lleva al próximo Bloody Face en sus entrañas? Casi pondría la mano en el fuego por ello…

Sólo queda por comentar un pequeño detalle: al final del episodio, Arden trata de deshacerse del cadáver de Grace cuando una fuerte destello de luz se le adelanta. De nuevo, volvemos a presenciar la aparición de los extraterrestres, que siempre llaman a nuestra puerta cuando ya parece que nos hemos olvidado de ellos. Personalmente, es la trama que menos me gusta de la temporada (¿no parece que está un poco metida con calzador, cuando con el resto de temas la temporada ya parece suficientemente cargada?). Pero, a falta de cinco episodios para el final, da la impresión de que tendremos más raciones de hombrecillos verdes antes del final. Veremos cómo termina todo esto.

Hasta aquí, pues, mis impresiones sobre esta particular Unholy Night. Ahora toca ver las vuestras. ¿Alguien se anima a compartir sus comentarios?


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »