Review AHS: Pilot

Por fin llegó el estreno de American Horror Story, la serie que – he de reconocerlo – más me atraía de entre todas las novedades de la temporada. ¿El motivo? Principalmente, uno: ofrecía algo nuevo, algo diferente. No es la parte del ‘horror’ la que más me llamaba (dicho sea de paso, soy de las que se asustan con cualquier cosa), sino el hecho de que prometiera romper con lo que estamos acostumbrados a encontrar en televisión. Visto el piloto, sólo puedo decir una cosa: el calificativo de ‘asombrosa’ se lo ha ganado a pulso (mind-blowing, que dirían los anglófonos). ¿Hablamos un poco del episodio?

En analogía con la serie, no se me ocurre nada mejor que abrir esta review hablando de un elemento central de AHS: la casa. Ya desde el principio nos advirtieron de que la casa sería un personaje más de la serie, y lo cierto es que ha sido así. De los misterios que oculta sólo nos han dado unas breves notas (lo suficiente como para llamar la atención), pero al menos nos han dejado con la intriga por saber mucho más. Y, al fin y al cabo, ¿no es esa la finalidad de un episodio piloto?

La escena introductoria, situada en 1978, fija el tono que, al parecer, tendrá el resto de la serie: oscuro y tenebroso, con la casa siempre como elemento central. La verdad es que la escena en la que los gemelos se dedican a destrozar todo lo que encuentran a su paso me ha gustado, más que nada, por el contraste entre sus acciones y la música (Tonight You Belong to Me), que ya escuchamos en algunas de las primeras promos de la serie. Aunque supongo que lo más relevante de esta escena es, por supuesto, el sótano y la criatura que lo habita, que no parece dispuesta a dejar títere con cabeza. Y no es que sea precisamente el único misterio que albergue la casa…

En realidad no es fácil explicar todo lo que ha ocurrido en el episodio de manera ordenada. De acuerdo, en líneas generales, hemos conocido a los Harmon, una familia que, después de atravesar por varias situaciones complicadas en un período de tiempo más o menos corto, decide mudarse y empezar una nueva vida. Y, por si no tuvieran suficiente con lo suyo, no se les ocurre nada mejor que trasladarse a una casa que no tiene precisamente un pasado muy agradable. ¿Prototípico? Sí, de acuerdo. Pero al menos han tenido el valor de admitirlo (lo reconozco, me ha encantado ver a Connie Britton decir eso de “No me irá a decir que los dueños anteriores murieron aquí o algo así, ¿verdad?”).

De forma muy, muy resumida, podríamos decir que ese es el argumento que nos plantea AHS. Pero tampoco difiere mucho de lo que ya sabíamos gracias a las promos. Así que quizás sea mejor ahondar un poco más en lo que hemos visto en el episodio (que no es poco). Si me lo permitís, vamos a hacerlo analizando uno a uno a los personajes que nos han presentado, así como la historia que les rodea. ¡Vamos!

Por motivos totalmente subjetivos, comenzaré con Tami Taylor Vivian Harmon (Connie Britton), que interpreta ese papel de “madre de familia” que tan bien le sienta a la actriz. Como carta de presentación cuenta a sus espaldas con un reciente aborto y el peso de haber descubierto una infidelidad por parte de su marido. Vivian se gana sin problemas el título de “personaje con el que resulta más fácil identificarse” en este episodio. Debido a los problemas por los que ha atravesado en su pasado más reciente, parece sentirse recelosa hacia todo el mundo (aunque especialmente hacia su marido); y no la culpo en absoluto. Por otra parte, también hemos descubierto su afición por la comida orgánica y su preocupación por evitar los componentes artificiales en cualquier cosa (aspectos que se han recalcado mucho, aunque por ahora no los veo demasiado relevantes). También sabemos que solía dedicarse a tocar el cello. La revelación, al final del episodio, de que está embarazada, abre la puerta a la especulación: ¿de quién es el bebé, de su marido o del hombre de cuero? La combinación “cello+embarazo” incluye los dos elementos principales de una de las promos de presentación de la serie, que podéis recordar aquí. Por ahora, Vivian es el personaje al que más cariño le he cogido. Espero que siga siendo así…

En un punto prácticamente opuesto se encuentra Ben Harmon (Dylan McDermott, al que aún no hemos tenido oportunidad de ver desnudo). Es psiquiatra de profesión y marido de Vivian. Lo reconozco: no me he encariñado demasiado con este personaje. Y es que el hecho de que engañe a su mujer y encima se justifique aferrándose a las estadísticas me ha parecido de lo más cobarde. Arrepentido por su comportamiento, parece decidido a empezar una nueva vida, y contempla la casa como una segunda oportunidad de hacer bien las cosas, aunque eso implique comenzar a recibir pacientes en su propio hogar para pasar más tiempo con su familia. Entre sus características principales podemos destacar su ¿obsesión? con tener sexo reconciliarse con su mujer y sus nuevas aficiones nocturnas: levantarse sonámbulo y ponerse a contemplar el fuego. Luego ahondaremos un poco más en esto…

Violet Harmon (Taissa Farmiga) es la hija de Vivian y Ben, la pieza que completa la “familia feliz”. Decir que es muy emo y bastante rarita quizás sea exagerar, aunque me temo que no dista mucho de lo que hemos visto. Supongo que su actitud se debe a los problemas que ha presenciado en su casa, sumado a esa etapa rebelde adolescente que atraviesan todos los hijos de familias americanas en televisión. Aún así, tengo que reconocer que no es un personaje que me haya disgustado, y creo que ha tenido sus momentos. Su afición por autolesionarse le ha llevado a hacerse amiga de Tate, del que hablaremos más tarde. Y su incapacidad de adaptación en el instituto nos ha dejado una de las escenas más interesantes del episodio: la segunda aparición del “monstruo” del sótano, que a punto ha estado de acabar con la niñata del instituto.

Constance (Jessica Lange) es lo que se podría denominar como una “secundaria de oro”, y no sólo gracias a la excelente labor de la actriz que la interpreta. No sé si coincidiréis conmigo, pero es el personaje que más interés me ha despertado de todo el episodio. Si tuviera que definir a Constance con una sola palabra, sin duda lo haría como “contradictoria”. Y es que su personaje parece construirse por completo sobre términos opuestos: no deja de referirse a la moral cristiana, pero actúa en contra de ella (parece ser una cleptómana; al menos la hemos visto robar en dos ocasiones: una cubierto de Vivian y los pendientes); parece muy preocupada por la pureza de la sangre y el linaje, pero se muestra orgullosa de su hija, a pesar de su enfermedad. Aparentemente ejerce un control sobrenatural no sólo sobre la casa sino también sobre todos los que habitan en ella. La manera en la que juega con los límites entre el bien y el mal me intriga. Bueno, eso y la última frase que ha pronunciado: “No hagas que te mate de nuevo”. Genial…

Adelaide (Jamie Brewer) es la hija de Constance. Padece Síndrome de Down, rasgo que, para mí, supone un extra a la hora de despertar miedo. La conocemos en el flashback del inicio, en 1978, y se presenta con una frase que no deja mucho espacio a la imaginación:Vais a morir ahí” (título que, recordemos, lleva la web promocional a través de la que se puede explorar la casa). Según su madre, no hay que darle mayor importancia a esta afirmación, porque le dice lo mismo a todo el mundo. Sin embargo, apuesto a que todos los que oyen estas palabras han terminado corriendo la mima suerte. A los gemelos pelirrojos me remito…

Tate (Evan Peters) es, en mi opinión, una de las grandes revelaciones del episodio. El actor, que interpreta a uno de los pacientes a los que Ben atiende en casa (¿o al único?), me ha parecido fantástico, increíblemente creíble en su forma de transmitir la inestabilidad mental del personaje. Sabemos que se siente atraído por Violet, aunque da la impresión de que Ben hará lo que esté en su mano para evitar cualquier relación entre los dos. Durante la escena del sótano en la que la niñata del instituto de Violet es atacada por el monstruo nos surge una nueva duda: ¿existe alguna relación entre Tate y la criatura? ¿Son el mismo ser, o el juego de luces nos ha confundido tanto como a Violet? Ya veremos, ya…

Hablando de personajes intrigantes no podemos dejar de mencionar a Moira O’Hara (Frances Conroy – Alexandra Breckenridge), el ama de llaves. Su rasgo más característico es que presenta dos apariencias: mientras que para Ben se muestra como una atractiva y provocativa joven, el resto vemos a una anciana medio ciega, extraña pero bondadosa (o a Ruth Fisher, ya depende). Para terminar de completar el misterio sobre su personaje, al final del episodio se revela que está muerta y que fue asesinada, precisamente, por Constance. Ahí es nada…

Lo que sabemos de Larry Harvey (Denis O’Hare) es lo que él mismo nos ha contado: es un enfermo terminal de cáncer que quemó vivas a su mujer e hijas, “obligado” por la casa. Aunque en un principio parece que su única intención es advertir a Ben para que corra mejor suerte que él, la enigmática sonrisa que dibuja en su cara después de hablar con el padre de familia nos hace dudar de este personaje. Sin embargo, hay que reconocer que Ben cumple dos de los rasgos descritos por Larry: se levanta sonámbulo y parece obsesionado por el fuego. ¿Será cosa de tiempo que el psiquiatra intente prenderle fuego a la casa?

Por último, queda hablar de lo que por la red ya se denomina como “Rubber Man”, que no es otra cosa que la enigmática figura de cuero que tantas preguntas ha provocado. Su relación con el sexo y el erotismo se pone de manifiesto desde el momento en el que aparece por primera vez, colgado en el altillo y, aparentemente, olvidado por la pareja de homosexuales que habitó anteriormente en la casa. Rubber Man (del que no sabemos si es alguno de los personajes que ya conocemos o si representa algo más) ha protagonizado una de las escenas más intensas del episodio junto a Vivian. Por lo que se nos da a entender, es él el que ha dejado embarazada a nuestra protagonista. Pero, quién sabe. Me temo que en esta serie nada es lo que parece…

Hecho un repaso general a los personajes de la serie, voy a comentar brevemente los aspectos que más me han gustado del episodio, así como aquellos detalles que me han parecido más flojos. Comencemos, precisamente, por lo que menos me ha gustado:

  • El caos, la sensación de querer incluir todos los tópicos de las películas de terror en poco tiempo. Al tenerlo todo (¿se ha dejado algún tópico atrás?), corre el riesgo de convertirse en una parodia. Este caos se ve reflejado también en un peculiar montaje de imágenes, que a veces confunde pero al que habrá que acostumbrarse.
  • La escena que tiene lugar justo antes de que Vivian descubra la infidelidad de su marido: Vivian llega a casa, oye un ruido, y automáticamente llama a la policía y se arma con un cuchillo (otro clásico…); a ver, si la serie se basa en que el origen del “terror” es la casa, no podemos dar a entender que nuestra protagonista se asusta por todo. Alguien que tiene miedo en su propia casa pierde credibilidad al asustarse en otro lugar, por muy tenebroso que sea. Eso sí, si esta escena está justificada para que al final Vivian hiera a su marido con el cuchillo, me callo y me la quedo. Se lo tenía merecido…
  • El momento en el que Vivian está en la cocina, se gira y todos los muebles están abiertos. Todos hemos visto El Sexto Sentido, ¿no? Pues eso…
  • La forma de superponer las escenas. A veces he echado de menos algo que las hilara; me daba la sensación de estar asistiendo a la proyección de muchas escenas diferentes; interesantes, sí, pero aisladas entre sí.
  • Miedo, lo que se dice miedo… no da mucho (lo dice una que se asusta hasta de su sombra). Aunque alabo la capacidad para mantener el interés.
  • Ver a Connie con otro hombre que no sea el coach Taylor. Es problema mío y no de la serie, pero tenía que compartirlo.

Lo mejor:

  • Connie Britton y Jessica Lange, dos pedazo de actrices para dos personajes geniales. En realidad, las interpretaciones me han gustado mucho. Ya he comentado antes lo que me han llenado los personajes de Moira y Tate, así como los actores que los interpretan.
  • La escena entre Vivian y Ben delante de la chimenea en la que, por fin, se dicen las verdades a la cara y pasan del odio a la pasión en cuestión de segundos. Enorme.
  • El tono en general, y los créditos en particular (tanto la intro como los créditos finales). Me gusta el halo de misterio que lo rodea todo, y la ambientación de la serie (aunque los murales de la casa me parecen un poco exagerados). Con respecto a la intro, Ryan Murphy ha dicho que para el séptimo episodio entenderemos todos los elementos que aparecen en ella. Me parece justo.
  • El erotismo que han introducido en la serie. No sólo la tensión sexual que predomina en unas cuantas escenas, sino también la forma de representarla. Un extra, sin duda.
  • Los susurros, que ayudan a transmitir el mensaje adecuado en el momento preciso.
  • La manera de retratar los miedos individuales. Cada personaje tiene que enfrentarse con el mayor de sus temores, y creo que eso es todo un acierto. El hecho de que Ben sea el único que vea la versión joven y atractiva de Moira representa su temor a volver a caer en la infidelidad, así como insatisfacción sexual. Y lo mismo ocurre con Vivian y Rubber Man. Desde luego me gusta esto mucho más que la idea de tener solamente un “monstruo” escondido en el sótano.
  • ¿He dicho ya lo geniales que son Connie Britton y Jessica Lange?

Resumiendo: si la finalidad de American Horror Story era llamar la atención y despertar la curiosidad, conmigo lo ha conseguido. No ha sido un episodio piloto perfecto, pero ha demostrado que bien tratada, la serie puede tener mucho potencial. Esperemos que Ryan Murphy no haga una de las suyas y no desvirtúe lo que tiene. Por otra parte, los creadores han dicho que es conveniente darle una oportunidad a 3 ó 4 episodios antes de formarse una opinión definitiva. Yo, desde luego, voy a dársela. ¿Qué vais a hacer vosotros?

 

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